A diez años del nuevo Hospital Regional, el CORE Germán Arenas advierte que los avances en infraestructura contrastan con la falta de especialistas, extensas listas de espera y una compleja situación financiera.
Este 25 de abril se cumplen diez años desde el traslado al nuevo Hospital Regional Dr. Franco Ravera Zuniga, un hito que en su momento fue presentado como uno de los mayores avances para la salud pública de la Región de O’Higgins. Sin embargo, la fecha encuentra hoy al principal recinto asistencial de la zona enfrentando una compleja contingencia administrativa y financiera que, para algunos actores del sector, impide que el aniversario se viva como una verdadera celebración.
Así lo plantea el consejero regional German Arenas Saez, también dirigente de la Federacion Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (Fenpruss) quien sostiene que el balance de esta década debe hacerse con una mirada crítica sobre el presente del establecimiento.
“Hoy hablamos de una deuda de 31 mil millones de pesos y eso no es sostenible para un hospital que es la principal referencia de salud de toda la región”, señala Arenas en conversación con El Rancagüino. “Este aniversario debiera habernos encontrado destacando logros y proyectando nuevos desafíos, pero la realidad actual ha terminado por opacar esa posibilidad”.
El recinto, inaugurado en 2016 para reemplazar al antiguo hospital regional, significó un salto importante en infraestructura, equipamiento y capacidad de atención. Durante estos años se han incorporado nuevas prestaciones, se ha fortalecido el trabajo multidisciplinario y se han generado mejores condiciones para pacientes y funcionarios.
No obstante, para el consejero regional, esos avances conviven con problemas estructurales que aún no logran resolverse. “La gran deuda con la comunidad sigue siendo la falta de especialistas y los tiempos de espera. Hay pacientes que continúan enfrentando demoras excesivas para acceder a una atención o a una cirugía, y eso afecta directamente la calidad de vida de las personas”, afirma.

A ese escenario se suma, según explica, una inestabilidad en la conducción del establecimiento. “En estos diez años ha existido una rotación permanente de directivos. Hemos visto pasar a más de diez directores o directoras en una década, y eso impacta en la continuidad de la gestión y en la gobernabilidad interna del hospital”, sostiene.
Para Arenas, esa falta de continuidad ha dificultado consolidar procesos de largo plazo en una institución que, por su complejidad, requiere planificación sostenida. “Los equipos necesitan certezas, lineamientos claros y una conducción estable para poder avanzar en objetivos comunes”, agrega.
Pese a las dificultades, el CORE reconoce que el hospital ha tenido transformaciones positivas. Entre ellas, destaca la modernización de la infraestructura, la incorporación de nuevas especialidades y el compromiso del personal de salud, especialmente durante la pandemia.
“La crisis sanitaria dejó en evidencia el enorme valor humano que existe dentro del hospital. Funcionarios y funcionarias sostuvieron el sistema en uno de los momentos más difíciles que hemos vivido, y ese esfuerzo no puede quedar invisibilizado”, señala.
En esa misma línea, Arenas entrega un reconocimiento a quienes fueron parte del histórico traslado desde el antiguo recinto y a quienes se han sumado en los últimos años. “Existe una comunidad hospitalaria que se ha construido con esfuerzo durante esta década, y eso también es parte del patrimonio del hospital”, comenta.
Desde su rol en el Consejo Regional de O Higgins, donde ha integrado la comisión de Salud, sostiene que en estos años se han aprobado recursos para equipamiento, infraestructura y programas orientados a reducir listas de espera, aunque advierte que el problema requiere decisiones más profundas.
A juicio del consejero, el décimo aniversario del hospital no solo debiera ser una fecha para mirar el pasado, sino también una oportunidad para redefinir el futuro del principal recinto de salud de la región.
“Este hospital representa una inversión enorme del Estado y un compromiso con miles de familias de O’Higgins. Lo que corresponde ahora es asegurar que pueda funcionar de manera estable y responder a las necesidades reales de la población”, concluye.
A diez años de su apertura, el hospital que alguna vez simbolizó una nueva etapa para la salud regional enfrenta hoy un desafío distinto: transformar su modernización en una mejora definitiva para quienes dependen diariamente del sistema público.
“La institución tiene desafíos urgentes, como el abordaje de la contingencia a nivel local y regional, desde donde se hace relevante el aumento de presupuesto para garantizar un funcionamiento coherente con la demanda asistencial, las gestiones para dar respuesta oportuna a las necesidades de atención de salud de la población de nuestra región, aumentar tecnología en el uso de fichas clínicas y de control administrativo, y sin duda, mejorar los procesos de ingreso a la planta y concursos de promoción desde el Servicio de Salud, para mejorar la carrera funcionaria para las y los trabajadores de la salud”, aseguró al finalizar esta entrevista el Core.
