Tras la contundente victoria por 2-0 frente a Ñublense en el Estadio Nelson Oyarzún, el director técnico de O’Higgins, Lucas Bovaglio, se mostró sumamente satisfecho con el rendimiento de sus dirigidos. El estratega valoró no solo los tres puntos obtenidos en condición de visitante, sino también la consolidación de una identidad de juego de cara a los próximos desafíos.
Para Bovaglio, el resultado en Chillán es una consecuencia directa de una semana de preparación más extensa de lo habitual. «Las sensaciones son de mucha felicidad, primero por el resultado, después por la actuación del equipo, una actuación sobria, en una cancha difícil, en un rival muy complicado», afirmó el técnico, destacando además que lograr mantener la valla invicta era un objetivo prioritario: «El equipo mantuvo el cero en el arco, que era algo que nos venía costando».
Según el técnico, este O’Higgins ha desarrollado un sello distintivo: «Este equipo tiene un ADN… es un equipo que no tiene temor en jugar de igual a igual en cualquier cancha».

Proyectando el desafío internacional
Sin mucho tiempo para festejos, el plantel de Rancagua ya tiene la mirada puesta en el compromiso de este martes por la Copa Sudamericana. Bovaglio reconoció que el aspecto físico será un factor crítico, dado que su rival llega con mayor descanso. «Desde el vamos el martes en el aspecto físico ya estamos en desventaja», señaló, explicando que el oponente enfrentó su último compromiso con un equipo alternativo.
A pesar de esta dificultad, la confianza en el grupo humano es total. «Con este grupo de jugadores me animo y soy súper optimista de lo que puede llegar a pasar el martes», confesó, apostando por el factor emocional como su mayor fortaleza: «No hay equipo más poderoso que un equipo ilusionado. Entonces a mí eso me hace aferrarme a que este puede ser un año hermoso».
