Una disminución marginal en los niveles de congestión vehicular registró Rancagua tras el alza histórica en el precio de los combustibles, según concluyó un estudio desarrollado por City Lab Biobío a partir de datos de la aplicación Waze en 16 capitales regionales del país.
El análisis reveló que la capital regional de O’Higgins presentó una reducción de apenas 0,63% en los niveles de congestión vehicular, ubicándose entre las ciudades con menor variación a nivel nacional. La cifra contrasta con el promedio país, donde la disminución alcanzó un 5%, y con ciudades como Copiapó, Valdivia y Temuco, que registraron caídas superiores al 9%.
El informe comparó tres períodos distintos: antes del alza de los combustibles, inmediatamente después de su entrada en vigencia y cuatro semanas más tarde. Para ello, se utilizaron datos de reportes de congestión de Waze, específicamente el indicador “delay”, que mide el retraso promedio en vías congestionadas respecto de una velocidad de circulación considerada normal.
En el caso de Rancagua, el estudio muestra que el delay promedio pasó de 119,2 segundos durante marzo a 118,5 segundos hacia fines de abril, reflejando una baja leve pero sostenida en los tiempos de congestión vehicular.
Según explicó Fernando Pérez, director principal de City Lab Biobío, “estos resultados muestran que los cambios en el costo de movilizarse pueden influir en los patrones de viaje de las personas, especialmente en ciudades donde existe mayor flexibilidad para ajustar decisiones cotidianas de transporte”.
Rancagua entre las ciudades con menor variación
A nivel nacional, las 16 ciudades analizadas evidenciaron algún grado de reducción en la congestión, aunque con diferencias importantes dependiendo de la zona geográfica y de los horarios observados. El descenso más pronunciado se concentró en la primera quincena de abril y, en varios casos, la tendencia se mantuvo durante las semanas siguientes, lo que para los investigadores podría indicar una adaptación progresiva en los hábitos de movilidad.
Las mayores disminuciones se registraron en Copiapó, con un 10,37%; Valdivia, con un 9,52%; y Temuco, con un 9,29%. En el extremo opuesto aparecen Santiago, con apenas un 0,39%; Rancagua, con un 0,63%; y Arica, con un 1,71% de reducción en los niveles de congestión.
El estudio plantea que estas diferencias podrían relacionarse con distintos factores urbanos y territoriales, como la dependencia del automóvil, la disponibilidad de alternativas de transporte o la rigidez de ciertos desplazamientos diarios asociados al trabajo y la educación.
En el caso de Rancagua, especialistas advierten que la baja variación no necesariamente implica una menor afectación económica por el alza de los combustibles, sino que también podría reflejar las dificultades que enfrentan muchas personas para modificar sus rutinas de traslado.
En ese contexto, factores como la limitada cobertura del transporte público o los problemas de frecuencia y conectividad que históricamente se han discutido en la zona podrían influir en la permanencia del uso del vehículo particular.
El mayor descenso ocurrió entre las 6 y las 8 de la mañana
Otro de los hallazgos relevantes del informe apunta a la distribución horaria de la congestión. El bloque entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana fue el que registró la mayor reducción de tráfico a nivel nacional, precisamente en el horario asociado al inicio de la jornada laboral y escolar.
Para los investigadores, esto podría reflejar ajustes en los patrones de desplazamiento, como cambios de horario, uso de transporte público, viajes compartidos o modalidades de teletrabajo parcial. Sin embargo, el comportamiento no fue homogéneo en todas las ciudades.
Desde City Lab Biobío también precisaron que los datos obtenidos desde Waze deben entenderse como un indicador indirecto de movilidad, ya que permiten medir retrasos en vías congestionadas, pero no cuantifican de manera exacta el flujo total de vehículos en circulación. Además, existen otros elementos que pueden influir en los resultados, como condiciones climáticas, calendario escolar o factores estacionales.
Pese a ello, el informe sostiene que la tendencia observada en las distintas capitales regionales permite identificar un fenómeno común: tras el alza de los combustibles se registró algún grado de ajuste en los patrones de movilidad urbana, aunque con intensidades muy distintas según la realidad de cada ciudad.
