Por el reloj de la Plaza nunca pasan las horas

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Rancagua tiene una curiosa característica. En su central Plaza de los Héroes hay un reloj por el que nunca pasan las horas. Sus punteros decidieron detenerse en las 8:20 y nadie ha sido capaz de hacerlos marchar. No se sabe si se detuvieron en la mañana o a las (20:20 horas) del anochecer, pero allí está, a la vista de todos los que pasan y lo miran. Se  encuentra en lo alto del edificio de  la Gobernación (ex Intendencia), no solamente detenido, sino que también mudo sin hacer sonar su campana que hacia escuchar su rítmico sonido.

Recordemos algo de la vida del reloj estático. Fue a fines del mes de Abril del año 1930 cuando fue inaugurado en el flamante nuevo edificio de la Intendencia, construido durante la primera Presidencia del General Carlos Ibáñez del Campo.

En aquel entonces era Intendente don Fernando Jaramillo. Rancagua era la Capital de la Provincia de Colchagua, pues se había hecho la “fusión” de las Provincias de O’Higgins y Colchagua en una sola, en el primer intento de “regionalización”, que fracasó.

La instalación del reloj fue recibida con regocijo por los habitantes de la ciudad.

El poeta Alfredo Ilabaca León escribió un elogio al flamante reloj, que decía en parte:

“Ojalá que tu cuadrante luminoso marque pronto la hora en Rancagua hermosa y limpia, moderna y saludable, se yerga, con bien ganado orgullo, en medio de la Provincia. Mientras tanto, cada nuevo latido es un pequeño grito de esperanza.

Desde ese año, 1930, se han cumplido 93 años del edificio y de su reloj, que, al parecer, alguna vez escuchó a Lucho Gatica cantar el famoso bolero que dice:

“Reloj no marques las horas”…

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