Con la llegada del sistema frontal que afectará durante los próximos días a la zona central del país, un concepto ha comenzado a repetirse en los pronósticos meteorológicos: río atmosférico. Pero ¿qué significa realmente este fenómeno y por qué ha generado tanta preocupación?
El académico de la Universidad de O’Higgins (UOH) e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Raúl Valenzuela, explicó que un río atmosférico corresponde a una extensa corriente de vapor de agua que se desplaza desde el océano hacia el continente, alimentando los sistemas frontales y favoreciendo precipitaciones de distinta intensidad.
«Podemos imaginar un río atmosférico como un río que no fluye sobre la superficie, sino en la atmósfera. En lugar de transportar agua líquida, transporta vapor de agua que, al condensarse, da origen a las precipitaciones», explicó el especialista.
¿Qué significa que sea categoría 5?
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es que el sistema previsto para la zona central podría alcanzar la categoría 5, el nivel más alto de la escala utilizada internacionalmente para clasificar estos fenómenos.
Según Valenzuela, esta clasificación considera dos factores principales: la cantidad de vapor de agua que transporta el río atmosférico y el tiempo que permanece sobre un mismo territorio. En este caso, ambas condiciones estarían presentes, ya que se proyecta un importante transporte de humedad y una duración cercana a las 72 horas.
Sin embargo, el investigador enfatiza que una categoría elevada no significa necesariamente que se producirá una catástrofe.
«El impacto depende también de las características del río atmosférico y de las condiciones del territorio donde precipita», señaló.
Un río atmosférico frío
De acuerdo con el académico, este evento presenta una característica que podría ayudar a mitigar parte de sus efectos: corresponde a un río atmosférico frío.
Esta condición permitirá que la isoterma cero permanezca a menor altura, favoreciendo la acumulación de nieve en la cordillera en lugar de lluvia. Esto contribuye a disminuir el riesgo de deslizamientos de tierra y de aumentos bruscos en los caudales de los ríos.
«Esperamos un evento severo, pero con un desarrollo más gradual, lo que reduce la probabilidad de crecidas repentinas e inundaciones asociadas a un ascenso rápido de los caudales», sostuvo.
Según las proyecciones meteorológicas, las precipitaciones comenzarán en sectores cordilleranos para luego extenderse hacia el valle central y la costa. Las mayores intensidades se concentrarían durante el viernes, afectando a las regiones de O’Higgins, Metropolitana e incluso sectores ubicados más al norte. En el caso de la Región de O’Higgins, las lluvias podrían abarcar prácticamente todo el territorio regional, desde la cordillera hasta el litoral.
¿Existe relación con el cambio climático?
Consultado sobre un eventual vínculo entre estos fenómenos y el cambio climático, Valenzuela explicó que la evidencia científica disponible aún no permite afirmar que los ríos atmosféricos estén ocurriendo con mayor frecuencia o intensidad.
«Lo que muestran los estudios es que todavía no existe evidencia estadísticamente significativa de un aumento en estos fenómenos», indicó.
No obstante, precisó que el actual escenario asociado al fenómeno de El Niño favorece una mayor evaporación del océano Pacífico, incrementando la cantidad de vapor de agua disponible en la atmósfera y, por consiguiente, el potencial de precipitaciones más abundantes.
El llamado es a informarse y prevenir
Frente al pronóstico, el investigador recomendó a la ciudadanía mantenerse informada a través de los canales oficiales de la Dirección Meteorológica de Chile y Senapred, especialmente durante los períodos de mayor intensidad de las precipitaciones.
Asimismo, llamó a extremar las precauciones en sectores cordilleranos y precordilleranos, evitar desplazamientos innecesarios durante los momentos de lluvia más intensa y revisar el estado de canaletas, techumbres y sistemas de evacuación de aguas lluvias para reducir posibles afectaciones.
La recomendación, concluye el especialista, es enfrentar este evento con preparación y prudencia, entendiendo que, si bien los pronósticos anticipan un sistema frontal de gran magnitud, sus impactos dependerán tanto de la evolución de las condiciones meteorológicas como de las medidas preventivas que adopten las autoridades y la comunidad.
