Un hongo capaz de sobrevivir hasta una década en el suelo y de impedir que un terreno vuelva a utilizarse para el mismo cultivo se ha convertido en una de las principales amenazas para los productores de melón y otras cucurbitáceas de la Región de O’Higgins.
Con ese desafío como eje central, el Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF) realizó en el Teatro Municipal de Palmilla el seminario «Fusarium bajo la mira: Claves para proteger la producción del melón», actividad que reunió a agricultores de Palmilla, Peralillo, Santa Cruz, Nancagua y San Vicente de Tagua Tagua, además de estudiantes y representantes del sector agrícola.
La jornada tuvo como objetivo entregar herramientas para reconocer tempranamente la enfermedad, mejorar el manejo de los suelos y conocer estrategias que permitan disminuir el impacto de este patógeno en los cultivos.
Un enemigo silencioso para el campo
El Fusarium es un hongo que provoca marchitez, muerte de plantas y pérdidas de frutos en cultivos como melones, sandías y zapallos. Su principal dificultad radica en que puede permanecer en el suelo durante muchos años, lo que limita seriamente la posibilidad de volver a cultivar las especies afectadas.
Actualmente, la principal alternativa de control es el uso de variedades resistentes y la detección temprana de la enfermedad, razón por la cual investigadores del CEAF desarrollan estudios para conocer mejor el comportamiento del patógeno y generar soluciones para los agricultores.
La investigación es encabezada por la doctora Miryam Valenzuela en el marco del proyecto FONDECYT «Comprehensive characterization of Fusarium species associated with cucurbit crop diseases», iniciativa que busca caracterizar las distintas especies de Fusarium presentes en estos cultivos y desarrollar estrategias de manejo más efectivas.

Ciencia aplicada al territorio
Durante el encuentro, la Dra. Valenzuela explicó cómo identificar los primeros síntomas de la enfermedad y cuáles son las principales medidas preventivas para reducir su incidencia. Muchos de los asistentes ya habían participado previamente en trabajos de terreno desarrollados por el CEAF.
La jornada también contó con la exposición del ingeniero agrónomo Luis Romero, gerente técnico de Bio-Nativa, quien presentó alternativas biológicas y sostenibles para el manejo de enfermedades en cucurbitáceas.
Acercar la investigación a los agricultores
El gobernador regional y presidente del directorio del CEAF, Pablo Silva Amaya, destacó que este tipo de actividades busca llevar el conocimiento científico directamente a quienes trabajan la tierra.
«La seguridad alimentaria de O’Higgins no es solo una cifra macroeconómica, sino un compromiso profundo con nuestras familias campesinas. La ciencia tiene valor cuando llega al campo y entrega herramientas para enfrentar desafíos como el Fusarium», señaló.
En la misma línea, la directora ejecutiva del CEAF, Claudia Díaz, sostuvo que la investigación cobra sentido cuando permite resolver problemas concretos del territorio y fortalecer a la agricultura familiar campesina.
El seminario finalizó con una ronda de consultas en la que productores compartieron sus experiencias y plantearon dudas sobre la persistencia del hongo y las alternativas disponibles para controlar su avance, reforzando la importancia de combinar el conocimiento científico con la experiencia de los agricultores para enfrentar una enfermedad que hoy representa uno de los principales desafíos para los cultivos de cucurbitáceas en la región.
