Este 2026 Fernando Vergara cumplirá dieciocho al frente del fútbol formativo de O’Higgins. En un club donde las generaciones de jugadores, entrenadores y dirigentes han ido cambiando, el argentino se ha mantenido como uno de los pilares del proyecto deportivo, formando futbolistas que hoy son protagonistas en el primer equipo, en la Selección Chilena y en ligas del extranjero. Una historia de continuidad, convicción y un legado que trasciende los resultados.
Hay personas que construyen la historia desde el silencio. No levantan trofeos cada fin de semana ni aparecen en las portadas después de cada victoria, pero su trabajo termina siendo determinante para la identidad de un club.
Dieciocho años en la formación celeste
Este viernes 7 de agosto, Fernando Vergara cumplirá 18 años al frente del fútbol formativo de O’Higgins, un hito excepcional en el fútbol chileno, donde la estabilidad suele ser la excepción y no la regla.
Llegó a Rancagua en 2008 con una misión clara: construir un proyecto que permitiera al club formar futbolistas desde sus propias divisiones menores. Dos décadas después, puede decir que ese objetivo no solo se cumplió, sino que se transformó en uno de los sellos más importantes de la institución celeste.
«Estoy agradecido a Dios, a la vida y a la oportunidad que me dio este club. O’Higgins me recibió con los brazos abiertos y me permitió desarrollar mi profesión de la mejor manera», señaló hace algún tiempo el propio Vergara, reflejando el profundo vínculo que ha construido con la institución.

Un proyecto que cambió la historia
Cuando Fernando Vergara llegó a O’Higgins, el club recién comenzaba una nueva etapa institucional tras la llegada de la ex concesionaria que asumió la administración en 2005.
Con el paso de los años, el fútbol formativo dejó de ser un área secundaria para transformarse en uno de los pilares deportivos del club.
Vergara siempre entendió que el verdadero éxito no estaba en ganar campeonatos juveniles. «Nuestros torneos más importantes son los jugadores que llegan al profesionalismo», ha dicho en más de una oportunidad.
Y la historia respalda esa frase. Durante estos dieciocho años, O’Higgins ha visto surgir futbolistas como Tomás Alarcón, quien dio el salto al fútbol español; Cristián Cuevas, transferido al Chelsea siendo adolescente; Juan Fuentes, con pasos por el fútbol chileno y argentino; Matías Sepúlveda, hoy consolidado en el profesionalismo en Lanús; además de decenas de jugadores que encontraron espacio en distintas categorías del fútbol nacional e internacional.
Incluso, en uno de los últimos amistosos de la Selección Chilena, cuatro futbolistas formados en O’Higgins fueron convocados, un reflejo del impacto que ha tenido el trabajo desarrollado en el Monasterio Celeste.
La cantera sigue dando frutos
El legado de Vergara no pertenece únicamente al pasado. Hoy el primer equipo de O’Higgins mantiene una importante presencia de jugadores nacidos futbolísticamente en el club, confirmando que el proyecto sigue plenamente vigente.
Entre ellos destacan: Felipe Ogaz, Felipe Faúndez, Cristian Morales, Joaquín Tapia, Rodrigo Godoy, Martín Maturana, Esteban Moreira, Diego Carreño, Gabriel Pinto, Joaquín Muñoz, Javier Gutiérrez y José Movillo. Todos representan años de formación, seguimiento y trabajo silencioso. Detrás de cada debut en Primera División existe un proceso que comienza mucho antes del primer contrato profesional.
Formar personas antes que futbolistas
Quienes han trabajado junto a Fernando Vergara coinciden en que su principal objetivo nunca ha sido únicamente desarrollar jugadores. Su metodología siempre ha estado basada en la formación integral.
Disciplina, responsabilidad, respeto, compromiso y educación han sido principios permanentes durante estos dieciocho años.
Porque el propio Vergara entiende que muy pocos llegarán al fútbol profesional, pero todos deberán enfrentar la vida con los valores aprendidos durante ese proceso. Ese legado no aparece en las estadísticas, pero probablemente sea el más importante.
En una actividad donde los entrenadores suelen durar meses y los proyectos cambian constantemente, permanecer dieciocho años en un mismo cargo constituye un logro extraordinario.
Fernando Vergara se ha transformado en el jefe del fútbol formativo con mayor permanencia en un club chileno, algo que solo se explica por la confianza depositada en su trabajo y por los resultados obtenidos a lo largo del tiempo.
Mientras entrenadores, dirigentes y jugadores fueron cambiando, él permaneció guiando el crecimiento de nuevas generaciones lejos de las cámaras, lejos de los titulares, pero siempre cerca del lugar donde comienza el futuro de un club.

Un legado que seguirá creciendo
Hoy O’Higgins continúa apostando por sus divisiones inferiores como uno de los ejes de su proyecto deportivo. Cada juvenil que debuta, cada jugador que firma su primer contrato profesional o cada futbolista que es transferido al extranjero lleva, de una u otra forma, la huella de un trabajo iniciado hace dieciocho años.
Porque mientras los aplausos suelen quedarse con quienes convierten los goles, pocas veces se reconoce a quienes prepararon el camino.
El aniversario número dieciocho de Fernando Vergara no solo celebra una permanencia. Celebra una forma de entender el fútbol. Celebra la paciencia por sobre la inmediatez. Celebra la formación por sobre la improvisación. Y celebra a un profesional que eligió construir desde las bases.
Los entrenadores pasan. Los jugadores cambian. Las dirigencias se renuevan. Pero durante dieciocho años Fernando Vergara ha seguido haciendo exactamente lo mismo: sembrar el futuro de O’Higgins. Y ese, probablemente, sea uno de los legados más valiosos en la historia moderna del Capo de Provincia.
