La emoción, los recuerdos y el reconocimiento fueron los protagonistas de la ceremonia con que la Escuela Margot Loyola Palacios de Palmilla recordó a quien fuera uno de los educadores más queridos de la comuna, Clemente Lorca Tobar, al cumplirse diez años de su fallecimiento.
En el acto, encabezado por el alcalde Carlos Carrero, junto al Concejo Municipal, el director del establecimiento Pablo Lépez, docentes, asistentes de la educación, estudiantes, apoderados, funcionarios municipales y la familia de don Clemente, se oficializó que la Banda de Guerra Escolar llevará para siempre su nombre, como una forma de mantener vivo el legado de quien la creó y la convirtió en un símbolo de identidad para la comunidad educativa.
Durante la ceremonia se recordó la trayectoria de Lorca Tobar, quien ejerció durante 17 años como director de la Escuela Margot Loyola, lideró la construcción del actual establecimiento educacional y promovió múltiples iniciativas que fortalecieron la formación integral de los estudiantes, entre ellas la creación de la Banda de Guerra Escolar, proyecto que continúa vigente gracias al trabajo de nuevas generaciones.
UN LEGADO QUE TRASCENDIÓ LAS AULAS

Uno de los momentos más significativos fue el discurso pronunciado por su hijo, el sacerdote Marcelo Lorca, agradeció el reconocimiento realizado por la comunidad, destacando la huella que su padre dejó en Palmilla y en las comunas donde ejerció como docente y director “Es un día de mucha emoción, quizás no tengo la objetividad suficiente para reafirmar todos los bonitos testimonios que se han entregado, pero sí puedo recalcar que mi papá marcó mucho a las personas, a quienes formaron parte de esta escuela, de este colegio y de toda la comuna de Palmilla, incluso de las comunas vecinas”, recordando la vocación de servicio de su padre y el impacto que tuvo en la formación de cientos de estudiantes.
Destacó que su padre desarrolló una carrera marcada por el compromiso con la educación en establecimientos de Lihueimo, Los Olmos del Huique, Palmilla, Peralillo y Santa Cruz, además de impulsar la construcción del actual edificio de la Escuela Margot Loyola y crear la Banda de Guerra Escolar, proyecto que, según señaló, otorgó identidad, disciplina y sentido de pertenencia a generaciones de alumnos.
También recordó que, además de su labor docente, ejerció como diácono permanente de la parroquia Sagrada Familia de Palmilla, desempeñando un importante servicio pastoral que fue ampliamente reconocido por sacerdotes, catequistas, feligreses y vecinos de la comuna.
«Reconocer el legado de una persona es agradecer la huella que dejó en cada uno de nosotros. Tu ejemplo seguirá iluminando nuestro camino en el presente y en el futuro», concluyó Marcelo Lorca, cerrando una ceremonia cargada de emoción y gratitud hacia quien dedicó su vida a educar, servir y formar personas.
LA BANDA DE GUERRA LLEVARÁ SU NOMBRE
El alcalde de Palmilla, Carlos Carrero, señaló que el homenaje responde al reconocimiento de una deuda histórica con quien entregó gran parte de su vida al servicio de la educación comunal. “Ya son diez años desde la partida de un gran director que tuvo la Escuela Margot Loyola Palacios y quisimos reconocerlo a través de su legado, la Banda de Guerra y su familia presente. Hoy quisimos nombrar a la Banda de Guerra con su nombre para que por siempre perdure en las nuevas generaciones”, manifestó el jefe comunal.
Por su parte, el director del establecimiento, Pablo Lépez Fuentealba, sostuvo que este reconocimiento era un acto de justicia hacia quien consideró un amigo y un referente “Pienso que era una deuda. Tuve la fortuna de dirigir esta escuela en este momento para rendir homenaje a quien considero un amigo en la vida y también en lo pastoral. Clemente merece este reconocimiento y que su presencia permanezca en el testimonio de la banda que él creó. Esta escuela estará siempre agradecida porque en ella nuestros niños y niñas encuentran una forma de expresarse, y esa expresión también construye identidad”, indicó.
