Menos horas de sol y más riesgo: cómo prevenir el déficit de vitamina D durante el invierno

Una alimentación equilibrada, la exposición responsable al sol y el seguimiento médico son fundamentales para mantener niveles adecuados de vitamina D, especialmente entre las personas con mayor riesgo de presentar una deficiencia.
Alimentos que aportan vitamina D y exposición responsable al sol durante el invierno
La vitamina D cumple un papel fundamental en la salud ósea y puede obtenerse mediante la alimentación y la síntesis en la piel por exposición a radiación UVB

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Con la llegada del invierno, los días más cortos y la menor exposición a la radiación solar pueden reducir la producción de vitamina D en el organismo. Este nutriente cumple un papel fundamental en la absorción de calcio y fósforo y, por lo tanto, en el mantenimiento de una adecuada salud ósea.

Frente a este escenario, la docente adjunta de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad de O’Higgins, Roxana Soto, entregó recomendaciones para prevenir su déficit y llamó a evitar la automedicación con suplementos.

¿Para qué sirve la vitamina D?

Aunque suele asociarse principalmente con la salud de los huesos, la vitamina D participa en distintos procesos del organismo.

“Actúa como una hormona y participa en diversos procesos del organismo. Su función más conocida es favorecer la absorción de calcio y fósforo para mantener una buena salud ósea, pero también existe evidencia sobre su participación en el funcionamiento del sistema inmune y otros procesos metabólicos”, explica la docente.

La vitamina D puede obtenerse a través de algunos alimentos y también producirse en la piel cuando esta recibe radiación ultravioleta B (UVB). Sin embargo, la cantidad de vitamina D que se genera por exposición solar varía según diversos factores, entre ellos la estación del año, la hora del día, la latitud, la cobertura de nubes y las características de la piel.

Durante el invierno, la menor disponibilidad de radiación UVB y el hecho de que las personas permanezcan más tiempo en espacios cerrados pueden dificultar esa producción natural.

“En invierno disminuye la exposición al sol y eso reduce la producción natural de vitamina D. A esto se suma que pasamos más tiempo en interiores, por lo que es importante prestar atención a nuestros hábitos de vida y alimentación”, señala Soto.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de déficit?

Entre los principales grupos de riesgo se encuentran los adultos mayores, las personas que trabajan habitualmente en recintos cerrados y quienes presentan enfermedades hepáticas o renales.

En estos casos, una deficiencia de vitamina D puede afectar la absorción y utilización del calcio y fósforo y contribuir a problemas de salud ósea y muscular.

Las personas que viven en zonas australes también pueden presentar una mayor dificultad para obtener vitamina D mediante la exposición solar durante parte del año debido a la menor disponibilidad de radiación UVB.

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Alimentos que aportan vitamina D

La alimentación puede contribuir a mantener niveles adecuados de este nutriente, aunque no siempre permite cubrir por sí sola los requerimientos.

Soto recomienda incorporar alimentos que sean fuente de vitamina D, entre ellos pescados grasos, huevos y alimentos fortificados.

“La alimentación ayuda, pero por sí sola generalmente no cubre los requerimientos de vitamina D. Por eso es importante incluir alimentos fuente de este nutriente, como pescados grasos, huevos y alimentos fortificados, además de aprovechar la exposición al sol cuando las condiciones lo permitan”, indica.

Una caminata al aire libre también puede ser una buena forma de incorporar actividad física a la rutina y aprovechar la luz natural. Sin embargo, la exposición solar necesaria para producir vitamina D no es igual para todas las personas y no existe un tiempo único que pueda aplicarse a toda la población.

Por ello, la exposición debe realizarse de manera responsable, evitando quemaduras y considerando las recomendaciones de fotoprotección. El Ministerio de Salud aconseja utilizar protector solar y evitar las exposiciones prolongadas a la radiación ultravioleta.

¿Es necesario tomar suplementos?

Ante la posibilidad de tener niveles bajos de vitamina D, una de las principales recomendaciones de la especialista es no comenzar a consumir suplementos por cuenta propia.

“La suplementación nunca debiera iniciarse por iniciativa propia. Lo recomendable es realizar una evaluación clínica y, si corresponde, exámenes que permitan confirmar una deficiencia antes de definir la dosis y el tiempo de tratamiento”, advierte.

La recomendación es especialmente relevante porque no todas las personas necesitan suplementarse y las dosis deben determinarse de acuerdo con las características y necesidades de cada paciente.

“No todas las personas necesitan suplementarse. Lo importante es consultar a un profesional de la salud que evalúe cada caso y determine si realmente existe una deficiencia de vitamina D”, agrega Soto.

Mantener hábitos saludables durante todo el año

Más allá de la vitamina D, la especialista recomienda mantener una rutina que incluya alimentación equilibrada, actividad física, buen descanso y controles de salud cuando existan factores de riesgo.

“Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y asistir a controles de salud son medidas que, junto con una adecuada exposición al sol, contribuyen a mantener niveles adecuados de vitamina D y a prevenir problemas de salud asociados a su déficit”, concluye la docente.

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