Cecilia Parrao se hizo conocida en redes sociales con una misión fácil de entender y difícil de completar: probar todos los sushis de Rancagua. En @ceciparrao, cada pedido se convierte en una reseña donde importan el sabor, el precio, la novedad y, sobre todo, la libertad de opinar sin compromisos.
Dentista, esteticista y madre, Cecilia encontró un formato que podía producir desde casa y que conectaba con una costumbre familiar. En menos de un año, la serie la llevó a ser reconocida en la calle y a construir una comunidad interesada en sus evaluaciones.

Una afición antigua que encontró un formato propio
La tecnología, la edición y los videos estuvieron presentes desde que era niña, aunque entonces publicaba humor y seguía tendencias sin pensar en un proyecto profesional. Cuando decidió tomarse la creación de contenido con mayor seriedad, buscó un tema auténtico y cercano a su vida.
En su familia era habitual pedir comida. Esa costumbre le dio dos pistas: debía trabajar con delivery y con un producto que realmente disfrutara. En noviembre de 2025 comenzó la serie de sushi y encontró una introducción reconocible para los videos: su recorrido por los locales de la capital regional.
La visibilidad que dejó de ser solo un número
Al momento de la entrevista, Cecilia reunía a más de 40 mil seguidores en Instagram. La escala de esa audiencia se volvió concreta cuando empezó a ser reconocida en la Plaza de Los Héroes y otros espacios de Rancagua. Las visualizaciones podían parecer abstractas; los saludos en la calle mostraron cuántas personas estaban realmente detrás de ellas.
La exposición también abrió colaboraciones con cadenas de comida y supermercados nacionales. Sin embargo, la serie que construyó su identidad regional se mantiene al margen de esos acuerdos.
Comprar, probar y opinar sin que el local lo sepa
Para preservar la independencia de las reseñas, Cecilia compra los pedidos y procura que los locales no sepan que ella está detrás. Incluso utiliza otros nombres para evitar un trato especial. Después de aceptar algunos canjes al principio, comprendió que recibir un producto podía generar una presión incómoda al momento de evaluarlo.
Pagar le permite hablar con mayor libertad. Si algo no le gusta, lo dice, pero intenta explicar sus razones sin desconocer que detrás de cada pedido hay personas y emprendimientos. Su meta no es humillar a un negocio, sino ofrecer una opinión directa y constructiva para quienes toman decisiones de compra.

Pastelera, carne o pebre: la búsqueda de lo distinto
La serie también se alimenta de combinaciones que llaman la atención. Sushi con pastelera, carne o pebre han pasado por sus videos, junto con promociones que resultan atractivas para la audiencia. La novedad ayuda a escoger el siguiente pedido, pero no reemplaza la evaluación.
Con el tiempo, @ceciparrao comenzó a incorporar otros productos y novedades del mercado. El formato puede ampliarse; la promesa se mantiene: probar personalmente y compartir una opinión honesta.
Su historia forma parte del reportaje sobre creadores de contenido de O’Higgins, junto con otros proyectos que surgieron desde la gastronomía, los panoramas, la cocina y la arquitectura.
