Preocupación por el presente y futuro de la carrera de Medicina de la Universidad de O’Higgins (UOH) existe entre médicos docentes de la casa de estudios, quienes hicieron pública una carta dirigida a las autoridades universitarias, estudiantes, docentes y miembros de la comunidad universitaria.
El documento surge a raíz de las recientes decisiones adoptadas respecto de la estructura y conducción de la carrera y busca poner en conocimiento de la comunidad universitaria las inquietudes y propuestas de quienes participan en la formación de futuros médicos.
El ex jefe de Carrera de Medicina y actual docente, Dr. Ignacio Aránguiz, sostiene que las inquietudes del equipo médico-docente se explican también por el crecimiento que ha experimentado el proyecto académico desde su creación.
“La carrera de Medicina de la Universidad de O’Higgins lleva diez años en funcionamiento, es una carrera que hasta la fecha ha logrado posicionarse y titular a más de 100 médicos de la región y ha sido motivo de orgullo regional este proyecto académico”, señala.
Según explica, el aumento en el número de estudiantes y la complejidad propia de la formación médica han generado nuevas exigencias para la institución.
“Los últimos años la complejidad de la carrera ha ido aumentando porque estamos recibiendo a cerca de 90-100 alumnos al año y se ha ido complejizando el desarrollo de la carrera, la contratación de docentes, los convenios con los distintos campos clínicos, la infraestructura, los laboratorios”, plantea.
Cuestionan nueva estructura de conducción
Uno de los principales puntos planteados por los docentes se relaciona con la decisión comunicada el miércoles 12 de agosto, cuando se informó la eliminación de la Jefatura de Carrera de Medicina y su reemplazo por una Subdirección de Medicina.
Según explican los firmantes, la nueva estructura habría sido comunicada sin contar, hasta ahora, con un organigrama definitivo, funciones ni una delimitación clara de las atribuciones y responsabilidades asociadas a los nuevos cargos.
Para los profesionales, el punto central trasciende la modificación de una estructura administrativa y se relaciona con la conducción académica de una carrera de alta complejidad y responsabilidad pública.
En ese sentido, Aránguiz advierte que la situación actual no puede analizarse solamente desde una perspectiva administrativa, debido a las particularidades que implica formar médicos.
“Tener una carrera de medicina es complejo y especialmente si uno pretende tener 100 alumnos por generación. Por lo mismo, en los últimos dos años, cada vez se ha sentido más la tensión dentro de la carrera porque sentimos que la universidad no ha dispuesto los recursos que la carrera necesita para poder seguir manteniendo la calidad que hasta ahora da”, remarca.

Liderazgo médico y funcionamiento de la carrera
Los médicos docentes sostienen que una carrera de Medicina necesita contar con un liderazgo médico que tenga atribuciones académicas definidas.
“Una carrera de Medicina requiere liderazgo médico efectivo y con atribuciones académicas reales”, plantean en la carta, agregando que la existencia de un consejo asesor puede constituir un aporte, pero no reemplaza una responsabilidad académica claramente establecida.
En este contexto, también cuestionan que desde la apertura de la carrera en 2017 se hayan realizado cinco concursos para proveer su jefatura, de los cuales cuatro terminaron desiertos.
A juicio de los docentes, esta situación demostraría que la Universidad no habría logrado generar condiciones capaces de atraer y mantener un liderazgo médico estable, por lo que consideran que eliminar el cargo no aborda las causas que han impedido proveerlo de manera permanente.
Aránguiz, quien dejó la jefatura el pasado 30 de abril, relata que posteriormente la Universidad intentó encontrar un reemplazante, proceso que, según señala, no prosperó.
“Yo renuncié al cargo el día 30 de abril y la universidad buscó durante dos meses un nuevo jefe de carrera que debe ser médico y no fue capaz de encontrar uno”, afirma.
A su juicio, el problema estaría relacionado con las condiciones asociadas al cargo.
“El problema que hay detrás de esto son las condiciones que ofrece la universidad para ese cargo son muy malas. Son muchas horas de dedicación, mucha complejidad, un sueldo muy bajo, entonces, no ha habido interés en ese cargo”, sostiene.
Frente a este escenario, cuestiona que la respuesta institucional haya sido eliminar la jefatura y establecer una nueva Subdirección de Medicina.
“La universidad en vez de mejorar las condiciones, eliminó el cargo y creó un nuevo rol que se llama Subdirección de Medicina, donde han puesto a una ingeniera, una persona que no es médico, que no es de la salud, cuestión que tensionó todavía más los ánimos”, señala.
Otro de los aspectos planteados por los docentes apunta a las condiciones necesarias para sostener una carrera de esta complejidad.
Aránguiz señala que durante los últimos años se habrían acumulado dificultades relacionadas con infraestructura, campos clínicos, personal y gestión administrativa.
“Por mucho tiempo no se entregó a la carrera las distintas cosas que fuimos solicitando. Se puede conversar en menor detalle, pero me refiero a cuestiones de infraestructura, de campos clínicos, de personal dentro del equipo, etcétera. Y este año se hizo insostenible”, afirma.
El docente agrega que el tamaño del equipo académico también representa una dificultad relevante para la gestión de la carrera.
“El número de docentes que tiene la carrera, que es más de 400, fue imposible de manejar para el equipo administrativo y se empezaron a retrasar los convenios, que fue lo primero que tuvo connotación pública. Eso es solo uno más dentro de muchos problemas”, sostiene.
Según Aránguiz, estas dificultades también habrían repercutido en la situación de algunos docentes.
“Muchos profesores estaban trabajando sin recibir ningún pago. Esto es reflejo de la falta de personal, de infraestructura para poder manejar una planta tan grande como de 400 docentes”, asegura.
Proceso de diálogo cuestionado
Otro de los aspectos que genera inquietud entre los firmantes es el proceso mediante el cual se habría definido la nueva estructura.
Los docentes recuerdan que durante los últimos meses existió una crisis que incluso derivó en la paralización de actividades docentes. En ese escenario, señalan que decidieron deponer medidas de presión con el objetivo de privilegiar la continuidad de la formación de los estudiantes y confiar en una salida institucional basada en el diálogo.
Sin embargo, aseguran que nunca se constituyó una mesa de trabajo con participación efectiva del equipo médico-docente.
“Fuimos convocados fundamentalmente a reuniones informativas”, señalan, cuestionando que no existiera una participación efectiva en el diagnóstico, diseño o toma de decisiones relacionadas con la nueva estructura.
Aránguiz recuerda que, tras el paro estudiantil y las tensiones registradas durante el año, se había planteado la creación de una mesa de trabajo que permitiera abordar los problemas de la carrera.
“Finalmente se logró zanjar porque rectoría ofreció generar una mesa de trabajo para resolver los problemas de medicina y esto apaciguó los ánimos y los estudiantes depusieron el paro y los docentes seguimos trabajando esperando que esta mesa fuera resolutiva. Que no fue así”, relata.
Según sostiene, el equipo de Medicina no habría participado directamente de dicha instancia.
“Esta mesa de trabajo se creó a espaldas del equipo de medicina. No nos invitaron a trabajar en esta mesa de resolución”, afirma.
La carta también aborda los cuestionamientos que, según los docentes, han surgido durante el proceso y que incluso habrían sido planteados por el Colegio Médico.
En ese sentido, manifiestan su preocupación por que la respuesta institucional haya apelado a la autonomía universitaria. Los profesionales reconocen que la autonomía permite a una universidad adoptar decisiones, pero recalcan que aquello no la exime, a su juicio, de fundamentarlas, transparentarlas ni generar mecanismos genuinos de participación.
Por ello, solicitan que la UOH informe públicamente el sustento normativo de la modificación, las instancias institucionales que participaron de su aprobación y las atribuciones específicas de cada cargo contemplado en la nueva estructura, incluyendo el organigrama y los descriptores de funciones.
Deterioro en las relaciones entre docentes y autoridades
El documento también da cuenta de un deterioro en las relaciones entre el equipo docente y las autoridades responsables del proceso.
Los médicos cuestionan determinadas afirmaciones que, según señalan, fueron realizadas en instancias formales respecto del funcionamiento de la carrera, entre ellas referencias a una supuesta falta de “perspectiva” o de aspectos “básicos” para su funcionamiento, además de atribuciones de la crisis principalmente a la anterior jefatura.
Aránguiz relata que la reunión del 12 de agosto, en la que se comunicó la eliminación de la jefatura y la creación de la nueva Subdirección, fue especialmente tensa.
“Solo informar, absolutamente informar. De hecho, nos informaron a los docentes junto con los estudiantes. O sea, llamaron a docentes, a equipo coordinador y a estudiantes, el mismo día a ser informados de una decisión que fue tomada”, señala.
El ex jefe de carrera sostiene que durante dicha instancia se produjo un trato que, a su juicio, generó malestar entre los docentes.
“Una reunión muy tensa en la que hubo un trato absolutamente inadecuado por parte de las autoridades de escuela hacia los docentes, porque nuevamente se cayó en un descrédito hacia los docentes. Una cosa muy peyorativa que dejó muy ofendido al equipo de docentes”, afirma.
Frente a ello, los firmantes establecen que no retomarán instancias de diálogo con las autoridades responsables del proceso mientras no exista una disculpa pública y una rectificación explícita respecto del trato y las afirmaciones realizadas.
Además, plantean que cualquier nuevo proceso de conversación debería contar con un tercero externo e independiente que actúe como garante y facilitador.
Aránguiz aclara que esta postura no significa una paralización de las actividades académicas.
“Mientras no exista una rectificación, una disculpa y también un ánimo de revertir esta creación de este cargo que todos rechazamos que la máxima autoridad de la carrera sea un no médico, creemos que no hay mucho espacio para poder seguir trabajando con las autoridades, lo que no significa que estén suspendidas las clases”, afirma.
Y enfatiza: “No estamos en paro. Los profesores están trabajando, las clases se están haciendo, los internados se están realizando”.
Preocupación por la continuidad de Medicina
Los médicos docentes enfatizan que su declaración no responde a conflictos personales, diferencias remuneracionales ni a la defensa de cargos o intereses particulares.
“Surge de nuestro conocimiento de la carrera, de nuestra experiencia en formación médica y de la responsabilidad que tenemos con nuestros estudiantes, sus familias y la comunidad a la que esta Universidad pública debe responder”, sostienen.
Desde esa perspectiva, advierten que las condiciones académicas, de gobernanza y conducción que consideran necesarias para garantizar adecuadamente la formación médica no estarían actualmente aseguradas.
“No se debe formar médicos si no se pueden garantizar las condiciones necesarias para hacerlo adecuadamente”, expresan en uno de los pasajes centrales de la carta.
Aránguiz explica que esta advertencia no busca poner fin al proyecto, sino llamar la atención sobre las condiciones necesarias para que pueda continuar.
“Nos da la sensación de que no hay una comprensión de las complejidades y de las implicaciones que tiene formar médicos en la región y si la universidad no es consciente de eso y de que tiene que proveer recursos técnicos y administrativos para que la carrera funcione bien y forme buenos médicos, entonces vale la pena cuestionarse si es bueno que exista”, plantea.
El docente enfatiza que la intención del equipo no es cerrar la carrera.
“Nosotros queremos que siga existiendo por supuesto, estamos todos muy comprometidos con la carrera”, afirma.
Por lo mismo, plantean que la Universidad debería evaluar responsablemente la continuidad de la carrera y adoptar las medidas necesarias para resguardar, cualquiera sea el escenario, las trayectorias formativas de los estudiantes actualmente matriculados.
Una Escuela de Medicina como propuesta de futuro
Como alternativa para consolidar el proyecto académico, los docentes proponen a mediano plazo la creación de una Escuela de Medicina independiente, con conducción médica, estructura académica propia, atribuciones claramente establecidas y capacidad efectiva para responder a la complejidad de la formación médica.
Para Aránguiz, esta propuesta surge de la necesidad de contar con una institucionalidad que reconozca las características particulares de Medicina frente a otras carreras universitarias.
“Hemos llegado en general a la conclusión de que una forma razonable de resolver este problema es entregarle independencia administrativa a la carrera”, plantea.
A su juicio, una de las dificultades estaría precisamente en intentar aplicar a Medicina una estructura administrativa similar a la de otras disciplinas.
“La universidad trata de homologar la carrera de medicina al funcionamiento de las demás carreras y son muy distintas. Es muy distinta una carrera de medicina a una carrera de derecho o de terapia ocupacional”, sostiene.
En esa línea, plantea que la creación de una estructura propia permitiría responder de mejor manera a las necesidades de la carrera.
“Si no nos van a permitir tener la flexibilidad administrativa y la complejidad administrativa que necesita la carrera, entonces creemos que la solución es tener una institucionalidad independiente dentro de la universidad, como podría ser una escuela de medicina separada de las otras”, afirma.
La propuesta, recalcan los docentes, no busca convertirse en una disputa por cargos ni en una confrontación entre las partes, sino abrir una discusión respecto de las condiciones institucionales necesarias para sostener responsablemente una carrera de Medicina en una universidad estatal y pública.
“Se trata de determinar si la Universidad de O’Higgins cuenta con las condiciones institucionales necesarias para sostener responsablemente una carrera de Medicina”, señalan.
La carta concluye con una advertencia que refleja el principal motivo de preocupación del equipo firmante: “Hoy consideramos que esas condiciones no están garantizadas”.
