Según estudio: cómo conducir motocicletas reduce el estrés y fomenta la concentración

Diversas investigaciones destacan que la conducción responsable de motocicletas puede reducir y/o mejorar estos estados de ánimo, favoreciendo el bienestar emocional de los usuarios.

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En un entorno donde la salud mental se ha vuelto una prioridad colectiva, la búsqueda de actividades que favorezcan el equilibrio emocional es constante. Investigaciones internacionales indican que conducir una motocicleta de manera responsable puede contribuir a reducir los indicadores asociados al estrés, mejorar la atención y favorecer el bienestar emocional. En países como Chile, donde una de cada cuatro personas presenta síntomas de ansiedad generalizada, según el Termómetro de Salud Mental Achs-UC, estos hallazgos abren una perspectiva novedosa sobre el uso de este vehículo, más allá de la simple movilidad.

Durante años, la conversación se ha centrado en la eficiencia del transporte; sin embargo, cuando la conducción se realiza respetando las normas de tránsito y utilizando el equipamiento adecuado, también puede representar una experiencia de desconexión y disfrute personal.

Diferentes instituciones han comenzado a analizar los efectos neurológicos y psicológicos de conducir una motocicleta. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), concluyó que un recorrido de aproximadamente 20 minutos en motocicleta puede disminuir cerca de un 28 % los biomarcadores asociados al estrés. Además, el mismo estudio detectó un incremento en los niveles de atención y concentración.

En tanto, en el Reino Unido, una encuesta realizada a motociclistas reveló que el 88 % de los participantes afirma que conducir mejora su bienestar mental y les permite desconectarse de las presiones diarias. Asimismo, un estudio conjunto de la aseguradora AMV y el Servicio de Psicología Aplicada de la Universidad de Murcia comparó a motociclistas habituales con personas que no conducen motocicletas, e identificó que los usuarios de motos presentan menores niveles de ansiedad y un mejor desempeño en capacidades de concentración y resolución de problemas.

¿POR QUÉ CONDUCIR UNA MOTO ESTIMULA LA MENTE?

La explicación detrás de estos beneficios radica en la exigencia cognitiva que implica conducir este tipo de vehículo. Conducir una motocicleta requiere observar constantemente el entorno, controlar la velocidad y el equilibrio, y anticipar los movimientos de otros usuarios. Esta demanda de atención plena mantiene la mente concentrada en el presente, lo que puede ayudar a disminuir temporalmente las preocupaciones cotidianas y los pensamientos repetitivos.

Esta disciplina mental es compartida por pilotos profesionales como el reconocido piloto de rally Francisco «Chaleco» López, quien asegura que subirse a la moto es su espacio de enfoque: «Me ayuda mucho por un tema de ir pensando en la ruta… disfruto el andar con calma. Nunca me ha gustado ir con audífonos, sino que prefiero sentir el motor; me gusta estar concentrado en lo que hago».

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Para que estos efectos positivos en el bienestar mental puedan desarrollarse, es indispensable que la conducción se realice bajo condiciones seguras. La Asociación Nacional de Importadores de Motocicletas (ANIM) recalca que no se trata de un tratamiento contra la ansiedad, sino de una actividad de desconexión que exige un comportamiento consciente.

Para hacerlo de forma correcta, se debe utilizar casco homologado y todo el equipamiento de protección necesario; contar con una formación adecuada y dominar las técnicas de conducción defensiva; respetar estrictamente las normas de tránsito, y mantener una convivencia vial responsable.

Chile endurece el control sobre el ruido de las motocicletas

El Ministerio del Medio Ambiente (MMA) ha iniciado la revisión del Decreto Supremo N.º 7 para combatir la contaminación acústica urbana, estableciendo por primera vez mecanismos de control para el ruido de las motocicletas. Actualmente, la normativa solo mide las emisiones sonoras al momento de ingresar las motos al país para su homologación; sin embargo, una vez en la calle, muchas son alteradas.

Según datos del ministerio, una motocicleta con el tubo de escape modificado puede emitir hasta un 1.000 % más de ruido que una original. Mediciones oficiales realizadas en 226 motos evidenciaron diferencias de hasta 20 decibeles entre unidades originales y aquellas con silenciadores modificados o dañados.

Con un parque de motocicletas que ha crecido más de un 40 % en los últimos cuatro años, el Gobierno evalúa dos vías de control. Una es el refuerzo de la Revisión Técnica, mediante la implementación de pruebas de ruido mucho más estrictas en la inspección periódica obligatoria. La otra contempla inspecciones en terreno, con controles aleatorios en la vía pública para detectar vehículos que excedan los límites permitidos, apuntando especialmente a las «motos mosquito» y los vehículos hechizos, que pueden emitir el doble de ruido y hasta 100 veces más gases tóxicos que un automóvil promedio.

Sebastián Moya, director de la Academia Motos Chile, recordó que gran parte del ruido depende del mantenimiento y del modo de conducción, y no necesariamente de la potencia del motor. Por eso sugiere a los motociclistas mantener el escape original u homologado, realizar mantenciones periódicas al motor, acelerar de forma progresiva sin revolucionar innecesariamente y extremar la precaución en zonas residenciales, hospitales y colegios.

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