El Instituto Milenio Autoridad y Regulación Social (ASOR) inició su lanzamiento regional en la Universidad de O’Higgins (UOH), con un encuentro que busca analizar las transformaciones de la autoridad y su impacto en la convivencia.
La relación entre autoridad, confianza y seguridad fue uno de los principales ejes de discusión durante dos jornadas en la Universidad de O’Higgins (UOH), institución que alberga al Instituto Milenio Autoridad y Regulación Social (ASOR), cuya iniciativa científica busca estudiar cómo están cambiando las formas de ejercer y legitimar la autoridad en la sociedad contemporánea.
El Instituto, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), comenzó a funcionar en enero de este año y reúne a cerca de 50 investigadores e investigadoras nacionales e internacionales. Su trabajo se estructura en cuatro líneas: Autoridad y Vida Social; Autoridad y Seguridad; Autoridad y Política; y Autoridad y Mundo Digital e Inteligencia Artificial.
En su lanzamiento, la directora de ASOR, Kathya Araujo, explicó que “nuestro objetivo es estudiar cuáles son los procesos y factores que están impactando en el ejercicio y la legitimación de la autoridad en la sociedad y cómo ello se traduce en que se transformen las maneras en que regulamos las relaciones sociales”.
Para Araujo, estudiar la autoridad resulta fundamental “porque la autoridad es un mecanismo social que permite que muchas tareas sociales se realicen. Pero, también, porque es un mecanismo social que permite que tengamos una vida y una convivencia social relativamente pacífica”, sostuvo.
La investigadora explicó que la autoridad permite regular las asimetrías de poder sin recurrir necesariamente a la fuerza, ejemplificando con relaciones como las que existen entre un médico y su paciente o entre padres e hijos.
Sin embargo, advirtió que las formas tradicionales de autoridad han perdido parte de su legitimidad y eficacia frente a las nuevas demandas sociales, pero “esto no es malo en absoluto. Lo que está en juego es que estas formas de ejercicio de autoridad tradicionales han dejado de ser formas aceptables o eficaces para las sociedades de hoy”.
El desafío, según Araujo, está en que “no tenemos una nueva autoridad. En este momento estamos atravesando esta desestabilización, porque no hay todavía un modelo nuevo de gestión de asimetrías de poder, de ejercicio de la autoridad o de legitimación de autoridad que sea relativamente compartido”.
Esta situación, agregó, se manifiesta en distintos espacios de la vida social, desde las escuelas y las familias hasta los lugares de trabajo, configurándolos como “[…] muchos espacios de tensión, de conflicto. Esto tiene efectos sobre nuestras formas de convivencia social y debilita el tejido social. Da espacio a formas más violentas de resolver conflictos y de gestionar estas asimetrías de poder”.
Otro de los aspectos que abordará ASOR es la relación entre la confianza y la percepción de inseguridad. Para la directora del instituto, ambos fenómenos están estrechamente vinculados, debido a “la confianza es esencial para el sentimiento de seguridad. Cuando una sociedad tiene altos grados de desconfianza institucional e intersubjetiva, como es el caso de la sociedad chilena, también el sentimiento de inseguridad es más alto y, por lo tanto, la percepción de inseguridad es mucho mayor”.
En ese sentido, el estudio de la autoridad no se limitaría al funcionamiento de las instituciones encargadas del orden público, sino que también abarcaría las relaciones cotidianas y la manera en que las personas construyen vínculos de confianza.

El trabajo de ASOR en O’Higgins
Araujo aclaró que la llegada del Instituto a la región no responde exclusivamente a “un foco en seguridad y autoridad”, sino que “ASOR llega a O’Higgins con la expectativa de trabajar desde los territorios en todas las líneas de investigación del Instituto”.
La elección de la seguridad como temática para este lanzamiento responde, según explicó, a que el Instituto ya desarrolla una agenda en esta materia en la región, particularmente un estudio en colaboración con Carabineros.
La presencia de ASOR en la UOH se enmarca además en el carácter asociativo del Instituto con la Universidad de O’Higgins, la Universidad Diego Portales, la Universidad de Santiago de Chile y la Universidad Católica del Norte.
“Hay dos principios que son esenciales para este proyecto. Uno es que las colaboraciones con las diferentes universidades que nos albergan sean reales, sólidas y orgánicas. Y, en segundo lugar, evitar que nuestro conocimiento, que la producción de conocimientos desconozca las particularidades de los territorios”, afirmó Araujo.
Asimismo, uno de los propósitos declarados por ASOR es que la investigación científica pueda contribuir a abordar los conflictos derivados de las transformaciones en las relaciones de autoridad.
En ese sentido, Araujo planteó que el trabajo de ASOR “espera poder contribuir a mejorar la convivencia social aportando a resolver las tensiones que se crean en la sociedad dados los procesos de desestabilización y reconfiguración de la autoridad”.
La investigadora también destacó la necesidad de identificar situaciones en que el ejercicio de la autoridad pueda transformarse en abuso y, al mismo tiempo, contribuir a disminuir los niveles de conflicto presentes en distintos espacios sociales.
Finalmente, sostuvo que “queremos aportar a concebir una sociedad más democrática en donde los dos extremos que pueden ocurrir cuando la autoridad no está funcionando, no se vean: es decir, resolver situaciones por la vía de la fuerza o la anarquía. Ninguna de las dos hace vida social ni es buena para la convivencia”.

