Desde las primeras horas de este domingo 30 de agosto, cientos de personas comenzaron a desplazarse hacia el santuario de Santa Rosa de Lima, en Pelequén, para participar de las celebraciones religiosas y cumplir sus mandas. La jornada estuvo marcada por la masiva presencia de fieles, el comercio y un importante despliegue policial.
Masiva presencia de fieles
Desde muy temprano, este domingo decenas de personas podían ser observadas caminando por ambas direcciones de la Ruta 5, en una peregrinación que tenía como destino el Santuario de Santa Rosa de Lima.
El hecho de que este año el 30 de agosto coincidiera con un domingo facilitó la llegada de miles de peregrinos provenientes de distintos puntos del país, quienes acudieron durante toda la jornada para participar en las misas, visitar la imagen de Santa Rosa, llevar flores, encender velas o simplemente recorrer la tradicional feria comercial instalada a lo largo de la avenida principal.
Desde la madrugada comenzaron las celebraciones religiosas, con misas que durante las primeras horas ya se encontraban completamente colmadas de fieles, generándose momentos en que resultaba difícil ingresar al templo.
Uno de los momentos más significativos de la jornada ocurrió cerca de las 10:30 horas, cuando la imagen de Santa Rosa de Lima fue trasladada hasta los jardines del santuario, permitiendo que los peregrinos pudieran acercarse y venerarla.

Peregrinos desde diversos lugares de Chile
Como ocurre cada año, hasta Pelequén llegaron personas provenientes de diversas regiones del país. Una muestra de ello fue la gran cantidad de buses y vehículos de locomoción colectiva que permanecieron durante la jornada en las inmediaciones del santuario, trasladando a los peregrinos.
Entre los fieles también fue posible observar a personas que ingresaban al templo descalzas y a otras que cumplían sus mandas realizando un esfuerzo aún mayor, llegando incluso a desplazarse de rodillas. Al ser consultados por este sacrificio, los peregrinos coincidieron en señalar que el esfuerzo valía la pena como una forma de agradecer los favores concedidos por Santa Rosa de Lima.
Una de ellos fue Ricardo Retamal, quien acompañó a su esposa desde Curicó hasta el templo. Ella, todos los años paga su manda de esta manera, ya que asegura que Santa Rosa les cumplió su petición y se ganó el hacer el sacrificio.
Desde San Vicente llegó una familia acompañando a una de las integrantes a pagar su manda. Ella ingresó de rodillas al templo, dando a conocer que son 38 años pagando su manda de esta forma, ya que Santa Rosa le concedió un favor muy grande. Aseguró que este sacrificio lo continuará realizando hasta que la salud la acompañe.

Actividades en los jardines del templo
En los jardines del santuario también se desarrolló una intensa actividad religiosa. Sacerdotes se encontraban entregando bendiciones a los peregrinos, mientras otros atendían a quienes buscaban confesarse.
El recinto también se transformó en un lugar de descanso para quienes habían viajado durante varias horas. Como es tradicional, algunas familias instalaron mesas y sillas en los jardines para desayunar o compartir alguna merienda antes de continuar con las actividades de la jornada.
Las misas se desarrollaron durante todo el domingo, aproximadamente cada una hora, mientras que la celebración del al mediodía, una de las principales, fue presidida por el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera.
Desde este Santuario de Santa Rosa de Lima, el obispo destacó que Pelequén es el corazón espiritual de la Diócesis de Rancagua, haciendo una invitación especial a cada uno de los fieles. “Santa Rosa, amiga de Jesús y también amiga nuestra, nos está esperando para llevarnos al encuentro con el Señor. Todo está dispuesto y preparado con mucho cariño para recibir a cada peregrino, para que puedan llegar con tranquilidad y con la seguridad necesaria hasta este santuario. Aquí tendrán la oportunidad de rezar, de confesarse, de participar en la Santa Misa y, sobre todo, de encontrarse con el Señor. También será una ocasión para compartir en familia, reencontrarse con los amigos, recorrer la tradicional feria y vivir un día hermoso junto a quienes queremos”, indicaba monseñor Guillermo Vera, quien agregaba que el llamado era ir a Pelequén con fe, con alegría y con el corazón dispuesto. “Aquí les espera el Señor Jesús para recibirlos y bendecirlos abundantemente”.

Llamado a respetar medidas de seguridad
Durante la salida de la imagen de Santa Rosa, el párroco del santuario, Juan Carlos Farías, agradeció la presencia de los miles de fieles que llegaron hasta Pelequén y destacó el esfuerzo realizado por quienes acudieron para cumplir sus mandas.
El sacerdote también realizó un llamado a los peregrinos a respetar las indicaciones de seguridad, especialmente respecto de los accesos y salidas del templo, utilizando los lugares que se encontraban debidamente señalizados.
Asimismo, entregó recomendaciones para que las velas fueran encendidas exclusivamente en los sectores habilitados para ello, destacando al mismo tiempo el fervor y la devoción demostrados por los miles de visitantes.
La masiva llegada de peregrinos también generó un importante despliegue de Carabineros, especialmente en materia de tránsito. Durante la mañana se registró un significativo atochamiento vehicular en ambos sentidos de la Ruta 5.
Para facilitar el desplazamiento de vehículos y peatones se instalaron vallas papales y señalización, permitiendo ordenar el tránsito y establecer sectores específicos para el desplazamiento de los peregrinos.
La tradicional festividad religiosa de Santa Rosa de Lima se extendió durante cuatro jornadas, desde el jueves hasta este domingo, concentrando su mayor cantidad de visitantes durante el fin de semana, muchos buscando alguna oferta en la feria comercial, la que estaría funcionando hasta la mediaoche de este domingo.
Este año, la coincidencia del 30 de agosto con un día domingo permitió una convocatoria especialmente masiva, transformando a Pelequén, una vez más, en el punto de encuentro de miles de fieles que llegaron desde distintos lugares del país para rendir homenaje a Santa Rosa de Lima, participar de las misas y cumplir sus mandas.

