En la región de O’Higgins hay un desafío que no está a simple vista y amenaza la estabilidad de miles de empresas: la morosidad en los pagos. Este descalce financiero, comúnmente ignorado, es un problema silencioso que estrangula la liquidez para operar.
De acuerdo con Buk, una plataforma de gestión de personas y finanzas, las empresas no saben cuánto demoran en recibir sus pagos, por lo que pierden oportunidades para crecer. Para entender el problema y tomar control, es clave emplear herramientas como una calculadora de DSO que pueda transparentar el flujo de caja de la empresa.
¿Cómo impactan las facturas que no se cobran a tiempo en la liquidez y operatividad?
Cada vez que una factura queda impaga, la pyme está, en teoría, concediendo un crédito no solicitado para sus clientes. Esta situación afecta directamente al flujo de caja de la empresa, obligando a los directivos a solicitar financiamiento externo para cubrir sus obligaciones básicas, tales como el pago a proveedores y trabajadores.
El indicador más importante de todo esto es el DSO Chile (Days Sales Outstanding), también llamado “cobranza de Días Calle”. El mismo cuantifica el promedio de los días que tarda una empresa en cobrar sus facturas. Si la misma tiene un plazo máximo de 30 días, pero el indicador está por encima de los 40 días, significa que el capital de trabajo de las pymes en Chile se usa para financiar a sus clientes.
¿Por qué el DSO es el medidor de la salud financiera?
El DSO es más que un dato estadístico; es la señal de alerta temprana. Según Buk, las empresas que optimizan su gestión de cobranza pueden reducir su ciclo de cobro en promedio 10 días, liberando capital de trabajo sin necesidad de endeudarse.
Si el indicador es alto, es síntoma de procesos ineficientes, visibilidad deficiente de las cuentas por cobrar vencidas o falta de automatización de recordatorios. Cada día de retraso tiene un impacto importante: tener 40 millones de pesos en facturas sin cobrar por 10 días adicionales no solamente crea estrés administrativo, sino que genera pérdida de oportunidades de inversión o ahorro en intereses bancarios.
Apuntando hacia una gestión profesional y eficiente
Los administradores en Rancagua y la región tienen el desafío de pasar de la gestión reactiva a la proactiva. Es decir, sistematizar el pago de facturas y contabilizar con métricas transparentes.
Este tema, en el que la eficiencia operativa está unida a la sostenibilidad financiera de las empresas, será abordado en el People Day 2026, el primer festival de gestión de personas de Latinoamérica organizado por Buk este 8 de octubre en Santiago de Chile. Integrar una visión financiera más sólida será clave para que todas las empresas puedan crecer de forma saludable, sin que la falta de liquidez sea una limitante insuperable.
La gestión de finanzas no tiene por qué ser un problema para los dueños de negocios en la región. Entender los indicadores, tales como el DSO, y automatizar las tareas de cobranza de facturas hará que las empresas dejen de financiar a sus clientes y prioricen la sostenibilidad. Convertir la manera en que se manejan las facturas pendientes será el primer paso para liberar el capital de trabajo de las pymes en Chile, algo esencial para su expansión.
