La seguridad escolar no comienza con la revisión de mochilas

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El debate sobre la revisión de mochilas ha dominado la conversación pública desde que el Congreso despachó la nueva normativa contra la violencia escolar. Sin embargo, la Ley 21.827 busca algo más ambicioso que ese gesto: proteger a las comunidades educativas sin convertir las escuelas en espacios de control. Junto con la revisión de mochilas, que ha concentrado casi toda la atención, la norma incorpora resguardos inmediatos ante situaciones de riesgo, mayor responsabilidad de los apoderados y un fortalecimiento de la autoridad de directores y docentes.

La ley prohíbe las revisiones corporales y exige resguardar la dignidad y el interés superior del estudiante, pero su implementación abre interrogantes operativas complejas. Los equipos escolares deberán resolver, muchas veces bajo presión, qué constituye un motivo fundado para actuar, cómo evitar sesgos discriminatorios y de qué manera proceder ante la negativa de un alumno o ante estudiantes con necesidades educativas especiales.

Aplicar esta norma con equidad exige más que modificar reglamentos: requiere capacitar a los equipos y desarrollar criterios objetivos y homologados entre establecimientos. La experiencia comparada, como la de Suecia, donde protocolos similares se han integrado a estrategias preventivas más amplias, muestra que la efectividad de estas medidas depende de contar con orientaciones claras desde el Estado, y no solo de la voluntad de cada liceo o colegio. Porque revisar una mochila puede evitar un riesgo puntual; sin embargo, no explica por qué un estudiante decide llevar un objeto peligroso.

La seguridad escolar, entonces, debe poner el foco en la detección temprana, la convivencia escolar, el trabajo con las familias y, sobre todo, en la formación de los futuros docentes y capacitación a los actuales en gestión de conflictos y actuación en situaciones de crisis. La nueva legislación entrega herramientas necesarias, pero su promulgación no constituye, por sí sola, una política integral de seguridad escolar.

El éxito de esta política no se medirá por cuántas mochilas se revisen, sino por qué tan innecesario vuelva a ser hacerlo, por ello bienvenidas las propuestas de prevención y convivencia en equipos capacitados para la gestión de la convivencia escolar.

Alejandro Villela Díaz, director de la Escuela de Educación de Iplacex.

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