Este 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca generar conciencia sobre un problema de salud pública que afecta a personas de distintas edades y que requiere fortalecer la detección temprana, el acceso a atención especializada y, especialmente, la conversación en torno a la salud mental.
A nivel mundial, el suicidio continúa siendo un importante problema de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 720 mil personas mueren cada año por esta causa, que se encuentra entre las principales causas de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.
En Chile, durante 2025 se registraron 1.927 defunciones por suicidio, con una tasa de 9,5 por cada 100 mil habitantes. La cifra se mantiene dentro de los niveles observados durante la última década, aunque los datos recientes muestran una tendencia a la baja: entre 2023 y 2024 las muertes disminuyeron 3,5% y entre 2024 y 2025 lo hicieron en 2,9%. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 882 fallecimientos, un 4,8% menos que en igual período de 2025.
El suicidio constituye además una de las principales causas de muerte violenta en el país. Como referencia para dimensionar el fenómeno, durante 2025 se registraron 1.927 muertes por suicidio, frente a 1.091 víctimas de homicidio consumado.
84 fallecimientos registra O’Higgins durante 2026
En la Región de O’Higgins, las cifras disponibles muestran que 84 personas han muerto por suicidio durante 2026, de acuerdo con los antecedentes entregados por la Secretaría Regional Ministerial de Salud.
El registro representa una tasa regional de 8,1 fallecimientos por cada 100 mil habitantes, inferior a la registrada durante 2025, cuando alcanzó 13,7 por cada 100 mil habitantes.
La evolución de los últimos años muestra que O’Higgins registró 140 fallecimientos en 2022, 134 en 2023, 126 en 2024 y 142 durante 2025. Las tasas correspondientes fueron de 13,9; 13,2; 12,3 y 13,7 por cada 100 mil habitantes, respectivamente.
De esta manera, 2025 marcó un repunte respecto de 2024, con 16 fallecimientos más. El registro de 2026, en tanto, presenta hasta ahora una cifra acumulada inferior, aunque debe ser interpretado con cautela debido a que corresponde a un año aún en curso y a un corte estadístico determinado.

Diferencias entre las provincias
Los antecedentes también muestran diferencias importantes entre las tres provincias de O’Higgins.
Cachapoal concentra el mayor número de fallecimientos registrados durante 2026, con 48 casos. La provincia contabilizó 91 muertes en 2022, 91 en 2023, 77 en 2024 y 102 en 2025.
Su tasa pasó de 13,8 fallecimientos por cada 100 mil habitantes durante 2025 a 6,5 por cada 100 mil en el último registro de 2026.
En Colchagua, en tanto, se contabilizan 31 fallecimientos durante este año. La provincia registró 40 casos en 2022, 37 en 2023, 42 en 2024 y 21 en 2025.
La tasa actual llega a 12,6 por cada 100 mil habitantes, situándose por sobre el promedio regional.
La provincia de Cardenal Caro, por su parte, acumula cinco fallecimientos en el registro de 2026. En los años anteriores había contabilizado nueve casos en 2022, seis en 2023, siete en 2024 y 12 en 2025.
Pese a presentar el menor número absoluto de casos, la provincia alcanzó durante 2025 una tasa de 23,9 fallecimientos por cada 100 mil habitantes, la más alta de las tres provincias de O’Higgins ese año.
Especialista llama a reforzar la prevención del suicidio
La psicóloga clínica Alejandra Rojas –Grupo Cetep– puso el foco en la necesidad de fortalecer las redes de apoyo y el acceso oportuno a atención de salud mental, especialmente frente a situaciones de riesgo que pueden afectar a niños, adolescentes y otros grupos vulnerables.
La profesional enfatizó que uno de los principales factores protectores es la presencia y el acompañamiento de familiares y personas cercanas.
Frente a cambios que generen preocupación, explicó, resulta fundamental acercarse y preguntar directamente a la persona qué está viviendo, evitando los juicios y permitiendo que pueda expresar su malestar.
“Si uno como familiar o amigo percibe que su ser querido presenta un malestar de riesgo o que la muerte ha pasado como una posibilidad, la idea es poder preguntar directamente qué está pasando, sin juzgar, y permitir el diálogo”, señaló.
Rojas también llamó a diferenciar las medidas preventivas de aquellas que deben adoptarse después de un intento de suicidio. En ese sentido, sostuvo que la prevención no debe limitarse a la vigilancia, sino que debe considerar acompañamiento, escucha y acceso a tratamiento especializado.
Cuando existe un nivel importante de sufrimiento psíquico, agregó, es necesario incentivar la búsqueda de ayuda profesional, ya sea mediante psicoterapia o atención psiquiátrica, considerando que algunas personas pueden requerir también tratamiento farmacológico.
Las brechas que enfrenta O’Higgins
Uno de los aspectos que la especialista identifica como particularmente preocupante es el acceso a profesionales especializados en salud mental, especialmente en el ámbito de la psiquiatría infanto-juvenil.
Rojas sostiene que existe un déficit de especialistas a nivel nacional, situación que también impacta a O’Higgins y que puede verse agravada cuando algunos pacientes deben trasladarse hasta Santiago para acceder a determinadas prestaciones.
“Tenemos lo mejor y peor de estar cerca de Santiago. Hay gente que, a pesar de ser una capital regional, tiene que acudir a especializaciones en Santiago”, explicó.
A esta dificultad se suman, según la profesional, factores como el tiempo que implica mantener un tratamiento, los costos asociados y las dificultades de desplazamiento, elementos que pueden transformarse en barreras adicionales para quienes necesitan atención de manera permanente.
La centralización de determinados servicios también representa un desafío. En situaciones de mayor gravedad, Rojas apunta a la concentración de atención especializada en el Hospital Regional de Rancagua, situación que puede dificultar el acceso oportuno para personas que viven en otras comunas, especialmente cuando existen problemas de transporte o se requiere atención de urgencia.
Infancia y adolescencia, entre las principales preocupaciones
La psicóloga también puso especial énfasis en la situación de niños y adolescentes, señalando que se trata de un grupo que ha experimentado una importante afectación de su salud mental durante los últimos años.
En este ámbito, advierte que la prevención requiere la participación de distintos espacios, entre ellos la Atención Primaria de Salud y los establecimientos educacionales.
Sin embargo, estos últimos no necesariamente cuentan con las herramientas de especialización necesarias para abordar por sí solos situaciones de riesgo suicida.
Para Rojas, además, es importante comprender que la ideación suicida no constituye necesariamente una patología en sí misma, sino que puede aparecer asociada a distintos cuadros de sufrimiento psíquico, como depresión, trastorno bipolar u otras condiciones.
Por ello, considera necesario ampliar la mirada y no limitar la prevención exclusivamente a las cifras de fallecimientos. A su juicio, existe además un componente que permanece invisible: personas que experimentan pensamientos relacionados con la muerte y que nunca llegan a comunicar lo que están viviendo.
Las señales que pueden alertar al entorno
Frente a esta realidad, la profesional llamó a familiares y amigos a permanecer atentos a cambios significativos en el comportamiento de sus seres queridos.
Entre las señales que pueden generar alerta mencionó cambios abruptos en el estado de ánimo, aislamiento, modificaciones en las conductas habituales, entrega de objetos o regalos que pudieran interpretarse como una despedida y expresiones asociadas a la nostalgia o a situaciones del pasado.
Ante estas señales, insistió en que lo fundamental es acercarse, conversar y preguntar de manera directa, evitando juicios o recriminaciones.
La prevención, concluyó, requiere fortalecer las redes de apoyo y facilitar que quienes atraviesan un momento de intenso sufrimiento puedan acceder a ayuda profesional antes de que la situación se agrave.
El llamado es a no minimizar las señales de sufrimiento emocional y buscar ayuda cuando exista preocupación por la salud mental de un familiar, amigo, compañero de curso o colega. La prevención requiere una respuesta conjunta de las familias, las comunidades, los establecimientos educacionales y la red de salud.
Dónde pedir ayuda
Si tú o alguien cercano está atravesando una crisis de salud mental o presenta pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio, es importante buscar ayuda y no enfrentar la situación en soledad.
*4141, Línea de Prevención del Suicidio
Atención gratuita y confidencial desde teléfonos móviles.
Salud Responde: 600 360 7777
Orientación y apoyo en salud.
Si existe riesgo inmediato, se debe acudir al servicio de urgencia más cercano.
