El volcán Villarrica se encuentra nuevamente bajo una vigilancia reforzada luego de que las autoridades elevaran su nivel de alerta a Alerta Amarilla, debido al incremento de distintos parámetros asociados a su actividad.
La decisión fue adoptada durante el fin de semana, tras una reunión de la mesa técnica integrada por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred).
De manera paralela, Senapred declaró Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Villarrica, Pucón y Curarrehue, en La Araucanía, y Panguipulli, en la Región de Los Ríos.
De acuerdo con los antecedentes entregados por el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (Ovdas), desde agosto se ha registrado un incremento paulatino de la actividad al interior del conducto volcánico. Entre las manifestaciones observadas se encuentran la incandescencia nocturna, la proyección de fragmentos piroclásticos, columnas de desgasificación sostenidas de entre 40 y 60 metros de altura y períodos de tremor continuo que pueden extenderse durante minutos e incluso horas.
Estos antecedentes indican que la actividad asociada al magma y al lago de lava se encuentra en niveles más superficiales del sistema volcánico.
Pero ¿qué significa esto en términos concretos y qué riesgos existen para quienes se encuentran en las cercanías del macizo?
El Dr. Daniel Basualto Alarcón, geólogo, sismólogo volcánico e investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado de la Universidad de La Frontera (UFRO), explica que el comportamiento observado está relacionado con un mayor flujo y circulación de gases, acompañado por aporte de magma a través del conducto.
“En un volcán de conducto abierto como el Villarrica, el tremor constante indica que el proceso que genera la señal permanece activo dentro del conducto”, señala el especialista.
El análisis de la actividad no depende de un solo indicador. La evaluación considera distintos parámetros, entre ellos la sismicidad de largo período (LP), las mediciones térmicas obtenidas mediante satélites y los registros de infrasonido.
¿Existe riesgo de explosiones?
Uno de los principales riesgos asociados a este tipo de comportamiento es la ocurrencia de episodios explosivos en el cráter.
Según Basualto, el Villarrica puede presentar pulsos estrombolianos repentinos, capaces de generar proyección de piroclastos a distancias de entre uno y dos kilómetros.
Esto explica la importancia de respetar las restricciones establecidas por las autoridades y mantenerse fuera de las zonas de peligro definidas para el volcán.
Respecto de la posibilidad de generación de lahares —flujos que pueden producirse cuando material volcánico se mezcla con agua y nieve o hielo—, el especialista señala que el escenario actual no presenta las condiciones para un evento significativo.
“Con el nivel actual de actividad, limitado al entorno del cráter, no se observan las condiciones necesarias para generar lahares significativos”, explica.
Un comportamiento que vuelve a ser observado de cerca
El actual incremento de actividad adquiere especial interés luego de un período en que el lago de lava dejó de ser visible y no se registró incandescencia.
El Villarrica había experimentado un intenso ciclo de actividad entre noviembre de 2023 y mayo de 2024. Durante ese período, el Dr. Basualto incluso realizó la recolección de bloques balísticos que habían sido proyectados hasta aproximadamente dos kilómetros del cráter.
Posteriormente, el macizo pasó por un período de menor actividad superficial, hasta que durante las últimas semanas comenzaron a registrarse nuevamente señales asociadas a una mayor dinámica al interior del conducto.
Para el especialista, el escenario justifica mantener una vigilancia reforzada, pero la declaración de una alerta preventiva no significa necesariamente que vaya a producirse una erupción.
“Una alerta preventiva no debe considerarse fallida si finalmente no ocurre una erupción: su objetivo es reducir la exposición y proteger a la población”, sostiene.
Por ello, el llamado es a mantener la calma, informarse exclusivamente a través de los canales oficiales y, especialmente, respetar los perímetros de seguridad establecidos en torno al volcán.
