El Municipio de Rancagua inició un plan de demolición de inmuebles abandonados ubicados en el damero central de la ciudad, como parte de una estrategia destinada a recuperar el orden público, prevenir delitos y reducir los riesgos asociados al deterioro de las estructuras y la ocupación ilegal de propiedades.
El primer operativo fue encabezado en terreno por el alcalde Raimundo Agliati, quien destacó que estas intervenciones buscan recuperar espacios y contribuir a la tranquilidad de los vecinos mediante la eliminación de focos asociados a incivilidades e inseguridad.
La propiedad intervenida fue seleccionada a partir de antecedentes y diligencias realizadas previamente por la Policía de Investigaciones (PDI) y la Fiscalía. Debido a ello, el municipio debió esperar los tiempos de las investigaciones antes de ejecutar la demolición, con el objetivo de no interferir en los procesos judiciales.
“Este es un operativo más dentro de nuestro plan de seguridad pública, de recuperar el orden y el respeto, no solamente en los espacios públicos, sino que también en propiedades privadas que generan riesgo e inseguridad”, señaló el alcalde.
Agliati explicó que se trata de inmuebles que presentan peligro de derrumbe o que han sido ocupados, llegando en algunos casos a transformarse en focos de delincuencia e incivilidades.

Nuevas demoliciones
El jefe comunal indicó que los decretos de demolición tienen un carácter dinámico y se activan a partir del levantamiento de información realizado por las direcciones municipales de Seguridad, Gestión Territorial y Obras.
En ese contexto, afirmó que ya existen nuevos inmuebles que podrían ser intervenidos. Sin embargo, sus ubicaciones se mantendrán bajo reserva hasta el momento de los respectivos operativos, debido a razones de seguridad y planificación logística.
“Este es el inicio de muchas demoliciones, que ya cuentan con decretos dinámicos y que responden al trabajo en terreno de los equipos de seguridad y territoriales, junto con la Dirección de Obras, que los faculta para actuar”, sostuvo Agliati.
El municipio contempla mantener estas acciones de manera continua en el casco histórico y extenderlas progresivamente hacia otros sectores de Rancagua.
El plan se suma a otras medidas impulsadas por la administración municipal, entre ellas el retiro de vehículos abandonados, la eliminación de rucos y la clausura de recintos comerciales que incumplen la normativa.

Proceso y costos para los propietarios
Desde el municipio señalaron que antes de ejecutar una demolición se realizan las notificaciones y advertencias correspondientes a los propietarios de los inmuebles.
Cuando los privados no regularizan la situación o no adoptan las medidas requeridas, el municipio puede ejecutar subsidiariamente los trabajos y posteriormente cobrar los costos asociados a los propietarios, de acuerdo con los mecanismos legales vigentes.
“Estas intervenciones generan un costo que posteriormente se les traspasa a los propietarios; no le estamos haciendo el trabajo a quienes no quieren cumplir”, afirmó el alcalde.
Agliati recalcó que la intervención de la primera propiedad fue posible luego de que concluyeran las diligencias que impedían actuar anteriormente.
“Aquí hay una coordinación entre la Fiscalía, las policías y el municipio. No podíamos intervenir antes esta propiedad para no entorpecer los procesos de investigación que llevaba la Policía de Investigaciones. Respetamos esos tiempos y ahora es momento del municipio de continuar abordando estas demoliciones”, indicó.
