Un lluvioso 2 de octubre

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Ayer viernes 2 de octubre, en Avenida Grecia, en el sector de Rancagua Norte, se llevó a cabo el tradicional desfile en conmemoración de los 212 años de la Batalla de Rancagua.

El desastre de Rancagua, como lo aprendimos en el colegio y como se ha transmitido de generación en generación, fue un episodio decisivo de nuestra historia. La derrota de las fuerzas patriotas abrió paso a la llamada Reconquista, pero también dejó una huella profunda en esta ciudad. A más de dos siglos de aquellos acontecimientos, Rancagua no olvida.

Por eso, junto a las fuerzas militares y policiales, la ciudadanía volvió a congregarse en las veredas para presenciar el paso de los efectivos y, especialmente, de los colegios que marcharon con gallardía para homenajear a quienes, 212 años atrás, dieron su vida en las calles de esta ciudad en su lucha contra las fuerzas realistas.

Los relatos de la época dan cuenta de una cruenta batalla que durante dos jornadas tiñó de sangre las calles rancagüinas. En ellas, los independentistas intentaron resistir el avance de quienes permanecían leales al Rey. Fue una tragedia para la ciudad y para quienes participaron de ella, pero también un episodio que quedó incorporado para siempre a la historia de Chile y, de manera todavía más profunda, a la memoria de Rancagua.

Este viernes, toda esa historia volvió a ponerse en valor en las calles.

Y lo hizo pese a la lluvia.

La lluvia complicó el desfile. Los escolares marcharon mojados, pero enteros, y no quisieron restarse de este homenaje. A ambos lados de la avenida, los paraguas se multiplicaron entre quienes decidieron permanecer allí para ver pasar a los estudiantes, las formaciones militares y policiales, y también a esos pequeños protagonistas que seguramente arrancaron más de una sonrisa: los cachorros policiales, de apenas algunos meses, que desfilaron en brazos de sus instructores.

Esa imagen dice mucho de lo que significa una conmemoración como esta. No se trata solamente de un acto protocolar. Hay una ciudad que observa, recuerda y participa.

Y esa participación ya no ocurre únicamente en las calles.

La transmisión digital permitió que muchas otras personas siguieran el desfile desde sus casas o lugares de trabajo. Lamentablemente, cuando comenzaban a desfilar los colegios, aproximadamente a mitad de la actividad, la señal con que la Delegación Presidencial transmitía el desfile quedó fuera de línea. Suponemos que las condiciones de lluvia tuvieron que ver con esta interrupción. La señal era reproducida no solo por El Rancagüino, sino también por el Ejército, el municipio de Rancagua y otros medios de comunicación.

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No tenemos una cifra oficial que permita establecer exactamente cuántas personas siguieron el desfile por internet. Pero sí existen antecedentes que permiten afirmar razonablemente que fueron miles. Solo la transmisión de El Rancagüino llegó a registrar cerca de 650 personas conectadas simultáneamente. A ello deben sumarse las audiencias que siguieron las señales de la Delegación, del municipio, del Ejército y de otros medios.

No sería correcto atribuir ese total a una sola plataforma, pero tampoco lo sería ignorar que la audiencia acumulada de todas ellas permite dimensionar que fueron muchas más las personas que acompañaron la actividad de manera digital que aquellas que físicamente pudieron estar en Avenida Grecia.

Es una realidad que debemos considerar.

El desfile del 2 de Octubre sigue teniendo un lugar en las calles de Rancagua, pero tiene

Es de esperar que este desfile siga realizándose en las calles, abierto a quienes quieran asistir y participar. Pero también creemos que es posible pensar en cómo hacerlo todavía más ciudadano.

El lugar puede ser parte de esa conversación. Avenida Grecia permitió desarrollar la actividad y este año contó con la presencia de numerosos rancagüinos. Pero en futuras versiones podría evaluarse una avenida más ancha, con mejores condiciones para recibir público y que, además, permita llevar esta conmemoración a sectores más populares de la ciudad. Avenida República, por ejemplo, a la altura del Parque Cordillera, podría ser una alternativa a estudiar..

El desastre de Rancagua es parte de nuestra historia. El desfile es una de las formas en que la recordamos. Y mientras haya escolares dispuestos a marchar bajo la lluvia, familias detrás de sus paraguas, cachorros policiales en brazos de sus instructores y miles de personas siguiendo desde una pantalla, habrá razones para pensar que esa memoria sigue viva.

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