A los 94 años falleció el último de los hermanos Anich

Con profundo pesar, la comunidad de Rancagua despide a Eduardo Anich Isa, conocido como Yoyo Anich, quien dejó un legado de comercio y amor familiar en la ciudad.

Comparte esta noticia

Anuncios

A los 94 años cerró los ojos a la vida Eduardo Anich Isa, un gran vecino y legendario comerciante rancagüino, conocido cariñosamente como “Yoyo Anich”. Su partida marca el cierre de una era para Rancagua, donde su familia ha dejado una huella imborrable desde que llegaron a Chile procedentes de Siria en 1915.

La historia de los Anich en la ciudad comenzó con el arribo de Nicolás Anich, quien se estableció en nuestro país luego de una travesía desde Homs, Siria. Era el año 1915 y Nicolás Anich con 17 años se vino a Rancagua, cuando con ahorros y trabajo compró la tienda La Sultana, que más tarde se conocería como Casa Alberto Anich.

No fue fácil. Hubo que aprender un nuevo idioma, aceptar otras costumbres, adaptarse un nuevo modo de vivir chileno y rancagüino. Trabajar sin descanso, compartir responsabilidades y con todas las ganas de superarse se inmiscuyeron en el rubro del comercio.

Nicolás Anich se casó con Mariana Isa, chilena de ascendencia siria y de esta unión nacieron Isaac, Enrique, Hilda y Eduardo (Yoyo).

Este último -Eduardo Anich Isa- continuó con el legado familiar junto a su esposa Zunilda Espoz Canales, con quien formó una familia de cuatro hijos -Gloria, Nicolás, Eduardo y Jacqueline-, 14 nietos y 11 bisnietos.

UN GRAN LEGADO

Su contribución al comercio local no solo se limitó a la venta de tejidos y la operación de su fábrica de chalecos; sino que también fue un pilar en la creación de empleos y en el desarrollo de Rancagua como centro comercial y comunitario, al igual que sus hermanos que se adelantaron en el rubro.

De este modo y luego de dejar un legado de amor y trabajo como los grandes comerciantes de Rancagua, el viernes 19 de julio, partió de esta vida don Yoyo Anich, no sin antes inculcar a su familia la importancia del amor, de ser constantes, la unidad familiar, el esfuerzo y humildad para tener éxito en la vida.

Anuncios

Enseñanza que bien sabe su nieta, la periodista María José Diaz de Valdés Anich que emocionada por la partida de su abuelo, recordó con cariño su legado de amor familiar y compromiso con la comunidad. “Partiste mi Yoyito, con esa paz y tranquilidad que nos traspasaste como familia. Se nos fue un gran padre, abuelo y un hombre maravilloso, que siempre nos inculcó el amor y la unidad familiar, el valor del trabajo, la humildad junto a tantos otros consejos y valores sabios que plasmamos en cada una de nuestras vidas”.

Agregó “Eduardo Anich Isa, fuiste un hombre inteligente y visionario para esos tiempos, junto a tus hermanos se posicionaron como uno de los grandes comerciantes de Rancagua, donde las tiendas y casas comerciales de ´Los Anich´ eran parte del paisaje rancagüino y hasta de las comunas más lejanas viajaban a hacer sus compras, por la variedad de productos, la atención personalizada de sus dueños y el cariño con que se recibía a los clientes, que finalizaba con un ´buen descuento´, hicieron que estas tiendas comerciales, fueran las favoritas de muchos a la hora de hacer sus compras. Una época dorada que atesoraste hasta el final y que tu cercanía, sencillez y amor por lo que hacías te llevaron a ser un hombre querido y respetado”, expresó con profunda gratitud.

Eduardo Anich Isa no solo fue un hombre de negocios visionario, sino también un ser humano querido y respetado por todos quienes tuvieron el privilegio de conocerlo. Además, fue un gran deportista pues en su juventud jugó basquetbol durante varios años en el Club Árabe.

Don Yoyo triunfó en el rubro comercial, porque supo colocarse en el lugar de los demás y apoyaron todo lo que de útil y progresista podía hacer crecer la ciudad, sobre todo creando fuentes de trabajo.

Su partida deja un vacío en el corazón de la comunidad rancagüina, pero su memoria y su legado perdurarán en cada esquina de esta ciudad que tanto amó. Despedimos con respeto y gratitud a un hombre que marcó una época dorada en la historia local, perteneciente a una de las familias más antiguas de Rancagua.

Eduardo Anich Isa descansa ahora en paz, junto a su amada Zuny, dejando un ejemplo de vida que inspirará a nuevas generaciones.

Anuncios
Anuncios
Anuncios
Anuncios