Jóvenes voluntarias inician su Servicio Militar en la Brigada de Aviación del Ejército en Rancagua

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Con mochilas al hombro y rodeadas por abrazos de despedida, 83 jóvenes mujeres comenzaron este jueves una nueva etapa de sus vidas al ingresar de forma voluntaria al Servicio Militar 2024 en la Brigada de Aviación del Ejército de Chile (BAVE), ubicada en Rancagua.

La ceremonia de acuartelamiento se llevó a cabo en el Patio de Honor del recinto, donde familiares y cercanos —padres, abuelos, parejas y amigos— acompañaron a las nuevas reclutas en sus últimos momentos antes de iniciar la instrucción militar.

Este nuevo contingente está compuesto por jóvenes provenientes de diversas ciudades de la zona central del país: 16 de Rancagua, 17 de San Fernando, 12 de San Antonio, 17 de Los Andes y 21 de Talca. Todas ellas decidieron de manera voluntaria cumplir un año de servicio, lo que les permitirá no solo integrarse a las labores propias del Ejército, sino también acceder a procesos de capacitación y nivelación educativa.

El general Milko Marinkovic, comandante de la Brigada de Aviación Ejército de Rancagua, encabezó la ceremonia de bienvenida, destacando la decisión de las jóvenes en un contexto donde —según señaló— no todos están dispuestos a asumir el desafío del servicio militar, especialmente cuando se trata de postulaciones voluntarias.

“Van a iniciar una transformación, de ciudadanas a soldados del Ejército de Chile. Esa transformación implica entrega, sacrificio, y sobre todo el compromiso de aportar al país con sus habilidades”, afirmó el comandante durante su intervención.

Además de la formación militar, las nuevas conscriptas podrán participar en cursos de capacitación que les permitirán adquirir herramientas para su futuro laboral o académico. También se abre la posibilidad de continuar una carrera en las filas del Ejército, ya sea a través de las Escuelas Matrices o postulando a la tropa profesional.

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Al cierre de la jornada, los gestos de orgullo se entremezclaron con la emoción. Tras las fotos, las risas nerviosas y las últimas recomendaciones familiares, llegó el momento de la despedida. Las jóvenes ingresaron oficialmente a sus nuevas rutinas bajo la disciplina castrense, dando inicio a un año que, para muchas, marcará un antes y un después en su historia personal.

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