El viernes por la mañana, Pablo Milad, presidente de la ANFP y la Federación de Fútbol, recorrió el estadio Codelco El Teniente en el marco de la próxima realización del Mundial Sub20.
Si bien es cierto, en esa jornada lo principal era comprobar que los trabajos avanzan según planificación y ver de que a fin de mes estará todo listo para la Copa del Mundo, la noticia para los medios nacionales fue otra.
Una consulta de nuestro reportero Maximiliano Figueroa dio que hablar, porque Milad dejó en claro –en su respuesta- que no seguirá en Quilín después de las venideras elecciones.
Lo anterior, junto con traer a colación una serie de comentarios en medios deportivos, también puso en el tapete una falta de liderazgo en el fútbol chileno para poder llevar adelante mejoras tan anheladas por los fanáticos.
Se sabe que, pese a la cantidad de dinero que reciben los clubes por televisión, el nivel de la liga es bajo en comparación con los países vecinos. Se conoce también que, a muchas entidades, les parece mejor jugar con la menor cantidad de público posible que ante estadios llenos. También se habla que se dejó botado a las cadetes –O’Higgins es una excepción en ese sentido- y mucho más en contra de una actividad que, junto con mover masas, es un negocio lucrativo para quienes intervienen allí.
Sin Milad, varios piden su salida hoy mismo, el mundo fútbol espera un renacer. Costará, sin duda, pero ahora –una vez que la Federación y la Liga no sean lideradas por una misma persona- vengan cambios necesarios que modernicen la actividad del balompié.
