Por la última fecha de las Clasificatorias al Mundial 2026, Chile recibió a Uruguay en el partido que nadie quería jugar ni estar, pues con el combinado nacional ya eliminado matemáticamente desde hace tres fechas -pues futbolísticamente La Roja quedó fuera en el partido ante Bolivia en Santiago- y un Uruguay ya clasificado, las escuadras empataron sin goles en el Estadio Nacional Julio Martínez Prádanos.
Los dirigidos por Nicolás Córdova plantearon un partido tácticamente correcto, donde si bien las ocasiones fueron en amplia mayoría por parte de Chile, los delanteros no estuvieron finos a la hora de definir frente al arco, no logrando el cometido de evitar el papelón de quedar como la peor campaña en las eliminatorias de formato todos contra todos en CONMEBOL.
En 2002, la selección nacional obtuvo 12 puntos con 3 partidos ganados, 3 empatados y 12 perdidos, en contraste de la campaña actual donde se consiguieron 11 puntos con 2 victorias, 5 empates y 11 derrotas.
Marcelo Bielsa volvió a pisar el Estadio Nacional luego de 14 años
A pesar de todo el paupérrimo contexto futbolístico, la noche en el Coloso de Ñuñoa tuvo cierta carga emotiva debido a la presencia de Marcelo Bielsa, alguna vez entrenador de Chile, volvió al Estadio Nacional luego de 14 años con vítores del público y lienzos en homenaje a quién gestó a la generación dorada que consiguió dos Copa América.
En la conferencia de prensa tras el partido, Bielsa fue consultado por el presente del fútbol nacional y el futuro de La Roja: “Lo que sí es evidente es que hay muchos jugadores que tienen una posibilidad de crecimiento y de desarrollo que todavía no han conseguido. La mayoría de estos jugadores jóvenes que tienen el equipo, imagina que van a desarrollarse y van a ser buenas. Pero bueno, eso tiene que suceder. Es muy importante buscar respetar el tiempo, la duración de los jugadores”.

Matías Ahumada estuvo presente en el reducto
Tras el pitazo final, Matías Ahumada, director de O’Higgins FC, comentó sus impresiones desde el Estadio Nacional. Señaló que, pese al resultado, el partido fue “entretenido” y destacó que, según su interacción con dirigentes uruguayos, ellos esperaban que La Roja se quedara con el triunfo, aunque la selección chilena desperdició varias oportunidades claras bajo el arco.
El empate sin goles ante Uruguay selló un fracaso histórico: Chile quedó último en las eliminatorias y firmó la peor campaña desde que se instauró el formato todos contra todos en CONMEBOL. No se trata solo de puntos perdidos, sino de una vergüenza que expone la desorganización, la falta de planificación y la incapacidad de transformar talento joven en resultados concretos. La Roja no solo perdió partidos: perdió credibilidad, confianza y prestigio en Sudamérica.
La urgencia de una reestructuración profunda es ineludible. Desde las divisiones inferiores hasta la selección adulta, pasando por la gestión de clubes y federación, el fútbol chileno necesita un proyecto serio, profesional y de largo plazo. No hay espacio para improvisaciones ni parches temporales: si se quiere dejar de ser la burla de la región, el cambio debe ser inmediato, estructural y sin excusas. La paciencia del hincha se agotó, y la historia no perdona a quienes repiten los mismos errores.
