La solemnidad de la Inmaculada Concepción se celebró en grande en Peumo, ya que además de ser el día de la Virgen y cierre del Mes de María, es la fiesta patronal de la parroquia. En ese contexto fueron cientos de fieles los que se movilizaron, de la mano de su párroco, el padre Hernán Durán, para festejar a su patrona este 8 de diciembre.
Las celebraciones comenzaron en la víspera, el domingo 7 de diciembre, con la recuperación de una hermosa y esperada tradición: la iluminación de la monumental cruz del Cerro Gulutrén. En un gesto cargado de simbolismo, los voluntarios de la Primera Compañía de Bomberos de Peumo encendieron las luces en la cruz, transformándola en un verdadero faro que iluminó la noche y recordó a los fieles la protección permanente de Cristo crucificado sobre toda la comunidad.
Mientras que el lunes 8 de diciembre, día central de la fiesta, la comunidad conmemoró la fiesta patronal y los 363 años de fundación de la parroquia, erigida en 1662, celebrando más de tres siglos de vida cristiana, oración y servicio pastoral en la zona.
Al mediodía se celebró la Santa Misa en el templo parroquial, congregando a numerosas familias. Por la tarde, a las 19:00 horas, se realizó una procesión mariana que partió desde la Capilla de Puertas de Peumo, acompañando con cantos y oraciones la imagen de la Virgen hasta el templo parroquial.
La jornada culminó a las 20:00 horas con la celebración de la Eucaristía, presidida por el párroco Hernán Durán. Al finalizar la misa, la comunidad rindió un emotivo homenaje a la Virgen mediante bailes folclóricos interpretados por niños y jóvenes, expresión viva de una fe que se transmite de generación en generación.
