La Forma Republicana: El andamiaje invisible de la democracia post 2025

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Las elecciones de 2025, que consolidaron la victoria de José Antonio Kast con una votación contundente que superó el 58% de los sufragios válidamente emitidos, marcaron no solo un cambio de ciclo político, sino también una prueba de fuego para la madurez institucional de Chile. Más allá de la celebración legítima y emotiva de los partidarios (como la «marea blanca, azul y roja» que se tomó la Plaza de Los Héroes en Rancagua), la verdadera fortaleza de nuestra democracia reside en los gestos republicanos que siguieron a la confirmación de los resultados. Estos actos son el andamiaje invisible que garantiza la continuidad del Estado.

El primer pilar de la institucionalidad se levantó desde la vereda de quienes debían ceder el poder. Un gesto republicano crucial fue la comunicación y felicitación que se produjo entre el presidente Gabriel Boric y el presidente electo Kast. Dicho acto fue complementado por la recepción formal del nuevo mandatario y su equipo en La Moneda, donde Boric acompañó a Kast recorriendo sus instalaciones. En la misma línea, la candidata derrotada, Jeannette Jara, realizó el llamado de rigor al vencedor. Estos actos son esenciales, pues demuestran que el respeto por el resultado electoral y por las instituciones trasciende las diferencias ideológicas.

Pero los gestos republicanos no son exclusivos de la derrota; exigen también mesura y responsabilidad por parte del vencedor. El desafío que enfrenta el Partido Republicano y su líder, quien asumirá el cargo el 11 de marzo próximo, debe ser asumido con «sencillez y una enorme responsabilidad», tal como lo señaló el diputado electo Fernando Ugarte en Rancagua. En su propio discurso de victoria, el presidente electo José Antonio Kast realizó un gesto fundamental al recalcar, incluso silenciando a la multitud, que por delante están las personas, pese a las diferencias políticas existentes.

Esta mirada hacia la ciudadanía es la medida real del republicanismo en acción. Según los representantes del nuevo gobierno, el objetivo es construir un «gobierno de emergencia» que ponga el foco en las necesidades reales, como la vivienda, la salud y la seguridad. El diputado Ugarte enfatizó que la verdadera medida del triunfo no radica en el resultado en las urnas—calificado como «aplastante» en la región de O’Higgins, con más del 60%—, sino en el impacto positivo que tenga cuando «se reduzca la tasa de homicidios, cuando aumente el empleo, y cuando crezca la economía».

El trabajo que ahora se inicia, que requiere aglutinar a los cuadros internos del Partido Republicano y coordinar con el resto de la oposición, debe apoyarse en la promesa de utilizar «todas las herramientas constitucionales y legales que entrega el Estado de Derecho para cumplir con su programa».

En resumen, los gestos republicanos de 2025—el reconocimiento de la derrota por parte de Jara, la apertura institucional de Boric en La Moneda, y el llamado a la responsabilidad y el enfoque en el ciudadano por parte de Kast— son los sellos de garantía que nuestra democracia necesita. Ellos aseguran que este nuevo ciclo político no será solo un cambio de guardia, sino un proceso ordenado que valora la forma, entendiendo que el respeto a la ley y a la tradición institucional es la única manera de gobernar para todos.

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