Lo que se vivió este jueves 12 de marzo en el Parque Almagro y Paseo Bulnes, de la ciudad de Santiago no fue solo una concentración política, fue, en palabras de sus asistentes, un «reencuentro con la esperanza».
Miles de personas desbordaron el centro de Santiago para escuchar a la líder venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, en lo que ya se cataloga como su mayor manifestación pública desde que salió de Venezuela.
Entre la multitud, destacó un grupo especialmente entusiasta, los venezolanos residentes en la región de O’Higgins, específicamente de Rancagua y Lo Miranda, quienes se organizaron de manera autogestionada para decir «presente» en la capital.
Bajo el sol de la tarde y portando con orgullo el tricolor nacional con gorras, banderas y poleras, decenas de migrantes se citaron en la capital regional para abordar un transporte privado costeado por sus propios medios. La iniciativa, aunque respaldada por la estructura de Vente Chile en la región, tuvo un fuerte componente ciudadano.
Ayariz Saldeño Sandoval, coordinadora de movilización de Vente Chile en Rancagua, destacó la espontaneidad del proceso, al manifestar que «alquilamos una minivan, ya que muchos ciudadanos querían participar, por iniciativa propia de personas comunes que no pertenecen formalmente al partido, pero que son simpatizantes del liderazgo de María Corina y desean apoyar la causa por la libertad».

«Éxito total»: El balance de la jornada
Para quienes viajaron desde las regiones, el esfuerzo valió la pena. José Abraham Ojeda, asistente al acto, calificó el evento como «totalmente exitoso» desde el punto de vista del poder de convocatoria.
«A pesar de todos los inconvenientes que se pudieron presentar para el traslado desde las regiones, todo fue un éxito. Las regiones asistieron masivamente», aseguró con satisfacción tras el encuentro.
El sentimiento general fue de una profunda carga emocional. Los asistentes describieron momentos de conexión espiritual y un ambiente familiar donde los niños también fueron protagonistas.
Ciro Cardozo, coordinador de Medios de Vente Chile en Rancagua y uno de los líderes de la movilización, subrayó la trascendencia histórica del evento para la diáspora que lleva años esperando un cambio real.
«Fue un acontecimiento histórico. Tenemos muchos años esperando un reencuentro con la persona que representa la fuerza de este movimiento que camina hacia la libertad», afirmó Cardozo.
Cardozo también resaltó la importancia de las alianzas internacionales y el panorama político actual en Chile, mencionando la figura de José Antonio Kast como un aliado estratégico para la causa democrática venezolana bajo la gestión de María Corina Machado.
El punto más álgido del discurso de Machado, según los asistentes de Rancagua, fue la promesa del regreso a casa. «Poder regresar a nuestra patria, a una Venezuela próspera y productiva que, como ella dice, será la envidia del mundo», concluyó Cardozo, quien regresó a la Región de O’Higgins junto a su equipo, incluyendo a Delia Yánez y Benito Méndez, con la convicción de que «la puerta de la libertad está casi abierta».

Un respaldo que le da la vuelta al mundo
La concentración en Santiago no solo dejó imágenes de calles colmadas, sino que envió un mensaje contundente a la comunidad internacional sobre la vigencia y el arraigo del liderazgo de Machado fuera de sus fronteras. Para los venezolanos de Rancagua, el viaje de regreso a casa tras el acto no fue de cansancio, sino de una renovada fe en el proceso de transición que, aseguran, ya es irreversible.
