El anuncio del Gobierno sobre un incremento histórico en los combustibles, que entró en vigencia este jueves 26 de marzo, ha encendido las alarmas entre feriantes, compradores y transportistas locales, ya que lo que comenzó como un rumor de pasillo, se confirmó esta semana como una realidad ineludible, donde el costo de la vida en Rancagua enfrenta un nuevo y severo incremento.
En la región de O’Higgins, las proyecciones son preocupantes, ya que el valor del diésel subió cerca de $580 por litro, alcanzando niveles cercanos a los $1.548, mientras que la gasolina de 93 octanos superó la barrera de los $1.550.
Para una feria que se abastece principalmente mediante camiones y camionetas de flete, el impacto es matemático y casi inmediato, dado que la cadena logística que trae las hortalizas desde los campos de Olivar y Doñihue, o incluso desde el extremo norte del país, depende directamente del precio del petróleo.

Iver Contreras: “El país quedó endeudado”
Iver Contreras, feriante del sector, explica que el incremento afectará con mayor fuerza a los productos que recorren largas distancias, expresando que «esta alza va a afectar mucho los precios de la agricultura, porque tenemos muchos productos que vienen de Arica e Iquique, donde vehículos funcionan a base de combustibles».
Según Contreras, los artículos que verán un aumento más próximo en sus etiquetas son: el pimentón rojo y verde, berenjenas, pepinos y zapallo italiano; mientras que la tuna, ya presenta un alza.
Con respecto a los productos cosechados en Coinco, Copequén, Rengo y Malloa, también sufrirán ajustes, debido al costo del traslado de los agricultores. «No se puede hacer nada porque el país quedó endeudado y el gobierno no puede sacar el subsidio. Tuvimos que pagar las consecuencias nosotros, los chilenos», sentencia Contreras con resignación.

Paula Cornejo Miranda: “El bolsillo no alcanza”
Para los trabajadores de la feria en la Población Los Alpes, la situación no solo se traduce en precios más altos, sino en una reestructuración de su forma de trabajar, según señala Paula Cornejo Miranda, feriante y exdirigente del primer sindicato de mujeres de ferias libres en Rancagua, describe un panorama de austeridad.
«Esto es un alza que nos afecta a todos. Nosotros trabajamos con vehículos y, al subir el petróleo, suben los productos. Ya tomamos la opción de salir en un solo vehículo con mi marido; antes veníamos en dos, pero ahora para qué», relata Paula.
Según Cornejo Miranda, además del combustible, los feriantes enfrentan otros cobros derivados, como las entradas a los centros de abastecimiento, ya que el ingreso a “La Vega”, subirá de 1.500 a 1.800 pesos por jornada.
«El casero que antes compraba tres zanahorias, ahora va a comprar una, porque el bolsillo no alcanza. La plata queda estancada», lamenta la feriante.
Recalca, que la presencia de vendedores ilegales y las complicaciones de la nueva Ley de Ferias Libres, que les exige comprar con factura, pero sin devolución de IVA, suma presión a un gremio ya golpeado.

Juan Andrés Huenchuquén: “El gobierno se fue por lo más fácil”
Un vendedor de huevos, Juan Andrés Huenchuquén, no descarta que este rubro sufra un incremento en los precios producto del alza en los combustibles, y mencionando solo un caso, los huevos “Súper” que más tiene rotación, ya subió a 5 mil pesos la caja desde el pasado lunes.
Confesó no manejar los precios de ahora en adelante, pero desde este jueves otro tamaño (Extra color) subió 4 mil pesos.
Sus productos prevenientes de Graneros y Doñihue, donde los primeros los va buscar directamente en su vehículo, pero el segundo se lo llevan a domicilio, pero que ambos tienen un costo igual.
Sobre el aumento del precio de los combustibles, Juan Andrés señaló que “hay muchos mecanismos de defensa en contra de eso, pero parece que el gobierno se fue por lo más fácil, de trasladarle el costo a los ciudadanos”.
El ambiente en la población Los Alpes es de incertidumbre, ya que mientras los camiones llegan con los nuevos precios, los feriantes intentan equilibrar sus balanzas para no perder a una clientela que, al igual que ellos, ve cómo el presupuesto familiar se queda corto ante el avance de los surtidores.
