El jueves santo, los fieles de la región se acercaron hasta sus iglesias, parroquias o capillas donde se llevó a cabo la tradicional ceremonia de lavado de pies, rito litúrgico que conmemora cuando Jesús lavó los pies a sus discípulos durante la Última Cena, simbolizando humildad y servicio amoroso antes de su pasión.
Esta tradición, reflejada en el Evangelio de Juan 13, invita a los cristianos al servicio mutuo y a amar hasta el extremo.
Fue así como en la comuna de Rancagua en la Parroquia San Francisco de Asís y la Parroquia San José Obrero, los fieles llegaron a participar de esta ceremonia, ad porta del Viernes Santo.
Se recuerda que Jesús lava los pies a los apóstoles, un acto reservado a sirvientes en esa época, rompiendo normas sociales para enseñar que la autoridad es servicio.
Representa la purificación, la humildad y la entrega al prójimo, además de instituir el «mandamiento del amor».
Durante la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo, el sacerdote lava los pies a 12 personas, replicando el gesto de Jesús.










