Dos hombres fueron condenados por estafar a personas que ofrecían sus vehículos en Facebook Marketplace, mediante la simulación de compraventas en las que las víctimas entregaron sus automóviles luego de que en sus cuentas aparecieran depósitos que posteriormente no se hicieron efectivos.
El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de San Fernando condenó a Julio Andrés Ceballos Ávila a la pena de cumplimiento efectivo de 3 años y un día de presidio, además de las accesorias legales correspondientes y el pago de una multa de 12 UTM, como autor del delito consumado de estafa cometido en mayo de 2025 en San Fernando.
En tanto, José Ignacio Soto Cosming fue condenado a tres años de presidio, pena sustituida por la remisión condicional por igual período, además de la suspensión de cargos y oficios públicos durante el tiempo de la condena y el pago de una multa de 12 UTM. El delito fue cometido en agosto de 2025, también en San Fernando.
La venta de un Nissan Versa
En el primer caso, el tribunal dio por acreditado que el 22 de mayo de 2025 la víctima publicó en Facebook Marketplace un aviso para vender un automóvil Nissan Versa, año 2024.
Después de la publicación, una persona que dijo llamarse “Ricardo” manifestó su interés en comprar el vehículo y solicitó el número telefónico del propietario para continuar la comunicación por WhatsApp. Posteriormente, le informó que enviaría a un mecánico para revisar el automóvil.
El 23 de mayo, alrededor del mediodía, la víctima se reunió en San Fernando con quien se presentó como el mecánico, identificado posteriormente como Julio Andrés Ceballos Ávila.
Tras revisar el automóvil, Ceballos indicó que tenía los cheques con los que se realizaría el pago y ambos se dirigieron hasta una sucursal de BancoEstado en San Fernando.
En el lugar, Ceballos entregó dos cheques del Banco Scotiabank, por $7 millones y $8,4 millones, respectivamente, que sumaban los $15,4 millones correspondientes al valor del vehículo. Los documentos fueron depositados en la cuenta de la esposa de la víctima.
Al revisar la cuenta, aparecía inicialmente un saldo contable por el monto indicado, por lo que la operación aparentaba haberse concretado.
Sin embargo, el 28 de mayo la víctima fue informada de que los cheques habían sido protestados y no serían pagados.
El tribunal estableció que mediante este mecanismo se hizo creer a la víctima que la compraventa se había concretado y que el automóvil había sido pagado, provocándole un perjuicio patrimonial de $15,4 millones, correspondiente al valor del vehículo.
Una camioneta entregada tras un supuesto depósito
El segundo caso afectó a una persona que había publicado en Facebook un aviso para vender una camioneta Mitsubishi L200, de color blanco.
El tribunal estableció que la víctima fue contactada por un hombre que dijo ser de Chillán y se identificó como “Jaime”, quien manifestó su interés en comprar la camioneta. Ambos acordaron realizar la operación en San Fernando.
El comprador señaló que no podía concurrir personalmente y que enviaría a una persona de su confianza, identificada como su cuñado.
El 13 de agosto de 2025, después del mediodía, llegó hasta el domicilio de la víctima José Soto Cosming, quien se presentó como la persona enviada para concretar la compra.
Mientras ambos se encontraban en el lugar, la víctima recibió un mensaje de “Jaime”, quien le informó que había realizado el depósito correspondiente a la compra de la camioneta, por $13.990.000, y le envió un comprobante de la operación.
La víctima concurrió hasta el Banco Itaú, donde le informaron que el depósito figuraba en su cuenta. Ante esa situación, entregó la camioneta a Soto Cosming, quien se retiró del lugar con el vehículo.
Sin embargo, el 15 de agosto, la víctima revisó nuevamente su cuenta bancaria y comprobó que el dinero no había sido depositado. El cheque había sido protestado.
El tribunal estableció que también en este caso se hizo creer a la víctima que la compraventa había sido pagada, provocándole un perjuicio patrimonial de $13.990.000, correspondiente al valor de la camioneta.
