Neumáticos en buen estado, velocidad moderada y mayor distancia de seguridad son claves para reducir el riesgo. Si el vehículo comienza a deslizarse, también hay maniobras que conviene evitar.
La lluvia cambia las condiciones habituales de conducción. La menor visibilidad, la reducción de la adherencia y la acumulación de agua sobre calles y carreteras aumentan el riesgo de perder el control del vehículo, especialmente cuando los neumáticos no se encuentran en buenas condiciones.
Uno de los principales fenómenos asociados a estas condiciones es el aquaplaning o hidroplaneo, que ocurre cuando se forma una capa de agua entre el neumático y el pavimento. En ese momento, el neumático puede perder contacto con la superficie y disminuir su capacidad de tracción, dirección y frenado.
“El neumático es el único punto de contacto entre el vehículo y el camino. Durante los días de lluvia, su banda de rodamiento tiene la tarea fundamental de evacuar el agua y mantener la adherencia”, explica Miguel Ángel Alvarado, ingeniero de Ventas Senior de Bridgestone Chile.
¿Cómo evitar el aquaplaning?
El estado de los neumáticos es uno de los factores que puede marcar la diferencia al circular sobre pavimento mojado. Los surcos y canales de la banda de rodamiento permiten evacuar el agua, pero esa capacidad disminuye a medida que aumenta el desgaste.
Por ello, se recomienda revisar periódicamente la profundidad del dibujo, comprobar que el desgaste sea uniforme y verificar que no existan cortes, grietas, deformaciones u otros daños visibles.
También es importante mantener la presión de inflado recomendada por el fabricante del vehículo. La medición debe realizarse con los neumáticos fríos y los valores pueden encontrarse generalmente en el marco de la puerta del conductor o en el manual del automóvil.
Además de los neumáticos, la forma de conducir resulta fundamental.
Siete recomendaciones para conducir bajo la lluvia
- Revisa los neumáticos. Comprueba el estado de la banda de rodamiento, el desgaste y la presencia de cortes, grietas o deformaciones.
- Mantén la presión correcta. Utiliza los valores recomendados por el fabricante y revisa la presión con los neumáticos fríos.
- Reduce la velocidad. Al circular más rápido, el neumático dispone de menos tiempo para evacuar el agua acumulada sobre la calzada.
- Aumenta la distancia de seguridad. El pavimento mojado puede incrementar la distancia necesaria para detener el vehículo.
- Evita maniobras bruscas. Frenazos, aceleraciones intensas o cambios repentinos de dirección pueden provocar una pérdida de adherencia.
- Presta atención a las acumulaciones de agua. Cuando sea posible y seguro, evita charcos profundos y sectores donde el agua no pueda drenar correctamente.
- Evita utilizar el control de velocidad crucero. En superficies mojadas o deslizantes es preferible mantener el control directo del acelerador.
¿Qué hacer si el auto comienza a deslizarse?
Incluso tomando precauciones, el aquaplaning puede producirse cuando existe una acumulación importante de agua sobre la calzada.
Si el vehículo comienza a perder adherencia, lo principal es mantener la calma y evitar reacciones repentinas.
La recomendación es sujetar firmemente el volante, mantenerlo lo más recto posible y levantar suavemente el pie del acelerador, permitiendo que el vehículo reduzca progresivamente su velocidad.
En esta situación, no se recomienda frenar bruscamente ni realizar movimientos repentinos con el volante, ya que una reacción brusca puede agravar la pérdida de control.
Una vez recuperada la adherencia, las correcciones deben realizarse de manera gradual y controlada, ya que el vehículo puede reaccionar de manera repentina a los movimientos realizados durante el deslizamiento.
“En seguridad vial no existe una única medida que elimine todos los riesgos. La combinación entre neumáticos en buenas condiciones, mantenimiento preventivo y una conducción adaptada al entorno es lo que permite enfrentar de mejor manera la lluvia”, concluye Alvarado.
La clave está en anticiparse
Revisar los neumáticos antes de enfrentar una jornada de lluvia, mantener una velocidad adecuada y aumentar la distancia con otros vehículos son medidas sencillas que pueden ayudar a disminuir los riesgos.
Ante la presencia de agua acumulada en la calzada, además, es importante reducir la velocidad y evitar maniobras que puedan provocar una pérdida repentina de adherencia.
