Nuevas defensas fluviales buscan proteger sectores de San Fernando ante crecidas del Tinguiririca

Las obras, financiadas por el Gobierno Regional con una inversión cercana a los $1.050 millones, fueron ejecutadas en los sectores Bajo Los Bravo y La Arboleda de Pedehue, cerca de Puente Negro.

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Nuevas defensas fluviales fueron construidas en distintos puntos del río Tinguiririca, en San Fernando, con el objetivo de proteger viviendas y terrenos colindantes ante eventuales crecidas del cauce durante episodios de lluvias.

Las obras fueron financiadas por el Gobierno Regional de O’Higgins y ejecutadas por la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) del Ministerio de Obras Públicas, con una inversión cercana a los $1.050 millones.

El proyecto se desarrolló en los sectores Bajo Los Bravo y La Arboleda de Pedehue, cerca de la localidad de Puente Negro.

Enrocados y espigones para evitar erosión

Durante una visita a las obras, el gobernador regional Pablo Silva Amaya recorrió ambos sectores junto al jefe del Departamento de Recursos Hídricos de la DOH, Sergio Ulloa, y el coordinador de la Unidad de Evaluación y Supervisión de Obras Civiles del Gobierno Regional, Mauricio Torres.

Según explicó Sergio Ulloa, las obras corresponden a la continuación de trabajos de enrocado que la Dirección de Obras Hidráulicas y el Ministerio de Obras Públicas habían desarrollado durante años en el sector.

“Estos trabajos son la continuación de un enrocado que la DOH y el Ministerio de Obras Públicas venía haciendo hace muchos años y esta es su etapa final, para poder darle continuidad al flujo del río Tinguiririca en ambos puntos”, señaló.

El proyecto también contempló la construcción de espigones sumergidos aguas abajo, estructuras destinadas a reducir la velocidad del flujo y disminuir los procesos erosivos que afectan las defensas existentes.

De acuerdo con Ulloa, estas obras permiten reducir la erosión y contribuir a extender la vida útil de las defensas fluviales.

Obras buscan evitar pérdida de terrenos

Mauricio Torres, del Gobierno Regional, explicó que los trabajos correspondieron a la conservación y recuperación de una defensa existente que presentaba desgaste debido al paso del tiempo y a la acción del río.

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El contrato contempló dos tramos. El primero consideró un nuevo enrocado para evitar que el agua socave los bordes de los terrenos colindantes con el río Tinguiririca.

El segundo tramo, ubicado aguas abajo, incorporó los espigones, cuya función es disminuir el socavamiento de los bordes y favorecer la acumulación de sedimentos entre estas estructuras.

Según explicó Torres, este sistema busca evitar que la erosión provoque el desplazamiento de los bordes y la pérdida de terrenos privados.

“Esta es una obra de conservación de una defensa existente que se veía desgastada producto del tiempo y de la acción propia del río”, señaló, agregando que el resultado de los trabajos “cumplió el objetivo”.

Protección ante eventuales crecidas

El gobernador regional Pablo Silva Amaya destacó que las obras permitirán reforzar la protección de viviendas y predios agrícolas ubicados en las cercanías del cauce.

“Aquí en el río Tinguiririca, cerca de Puente Negro, hemos financiado dos obras importantes de defensas fluviales para darle protección a las personas ante las crecidas del río”, afirmó.

La autoridad señaló que las defensas están destinadas a resistir la fuerza del cauce durante períodos de mayor caudal y forman parte de las medidas de protección frente a emergencias asociadas a lluvias.

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