La multitudinaria festividad religiosa que se realiza en la comuna de Malloa, se extiende entre el jueves 27 hasta el domingo 30 de agosto de 2026 y consolida a la localidad como uno de los epicentros de fe más importantes de la región de O’Higgins.
Durante estas jornadas, el santuario se convierte en el punto de encuentro para familias enteras que llegan a pagar sus mandas, agradecer favores concedidos o simplemente mantener viva una devoción que ha traspasado generaciones. El sacrificio del viaje se hace evidente en los rostros de quienes caminan largos kilómetros o se trasladan desde otras regiones para encender una vela a la patrona.
Uno de ellos es Miguel Garrido, un peregrino que todos los años viaja con su familia desde Buin hasta el santuario católico. “Mi madre me pegó esta tradición desde niño. Siempre que podemos venir a visitar a Santa Rosa lo hacemos, y jamás nos perdemos su festividad anual”. No solamente sienten gratitud y veneración hacia Santa Rosa por sus vidas, sino que tienen una especial petición. “Mi hijo es enfermo, y al menos una vez al año lo traemos ante la presencia del santuario y sus sacerdotes para que puedan estar cuidando de su vida e integridad espiritual”, concluyó el feligrés.

¿Qué relevancia tiene Santa Rosa en la comunidad de Malloa?
La importancia de esta fecha no solo radica en la masiva concurrencia, sino en el profundo arraigo histórico y espiritual que la figura de la santa tiene para la Iglesia Católica y la religiosidad popular chilena.
“La fiel Santa Rosa fue una persona que entregó su vida a la obra católica. Siempre entregando todo lo que tenía para los más pobres y los fieles seguidores de la iglesia”, comenta el padre José Miguel Ortiz. Pues bien, esta figura tradicional del catolicismo hizo su obra en Lima, capital de Perú y, “fueron los soldados chilenos quienes trajeron su figura hasta la comunidad de Pelequén”, tal como señaló el sacerdote.

En paralelo al fervor religioso y al tradicional comercio que se instala en el pueblo, la festividad despliega una importante labor logística, comunitaria y solidaria. Decenas de agrupaciones católicas trabajan para recibir a los visitantes y coordinar acciones sociales que van en beneficio directo de las comunidades más vulnerables de la región, dándole un sentido práctico a la fe.
Paola Ulloa, miembro de la comunidad de Oración y Servicio del Obispado de Rancagua es fiel testimonio de una vida entregada a Dios: “Nosotras disponemos nuestro tiempo para escuchar, rezar y orar por quienes más lo necesitan. Desplegamos nuestros servicios solidarios con instancias de salud mental, ayuda a personas vulnerables en las calles y rutas de la región. Además, trabajamos con grupos de inmigrantes. Es un regalo espiritual invaluable y un gran desafío para nuestras vidas”.
Se espera que el mayor flujo de asistencia se registre durante el fin de semana. Por ello, las autoridades y Carabineros han implementado un plan de contingencia vial y de seguridad en los accesos a Pelequén, resguardando a los miles de feligreses que darán vida a esta histórica celebración de manera ininterrumpida hasta la jornada dominical.

