“Más de una treintena de locales comerciales podrían cerrar este año en el centro de Rancagua”

-Se ha conocido recientemente el caso de la tienda PARIS Rex o del ex restaurante Bavaria (Bávaro) de calle San Martin, que son solo los más recientes que bajan sus cortinas para abandonar el centro de la capital regional o cerrar definitivamente.

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Esta es una larga discusión que vuelve a tomar curso. El damero central e histórico de Rancagua sigue viéndose abandonado a su suerte, donde, según sus vecinos y comerciantes establecidos, prolifera la inseguridad, los robos nocturnos, el comercio ilegal, solo por nombrar algunas preocupaciones.

Vemos cómo el alza en los precios de las propiedades comerciales o en arriendos, más la baja en las ventas minoristas, sumado a un menoscabo general, generan este desgaste no solo en la calidad de vida de la ciudad, de los vecinos que viven en esta zona, sino que también en el tipo del comercio. Es así como locales tradicionales o emprendimientos más recientes deben bajan sus cortinas. A su vez otros abren, especialmente mall chinos o salones con máquinas tragamonedas, con todos los cuestionamientos que esto implica.  

Caminamos por las calles emblemáticas y más céntricas de esta ciudad y podemos contar los espacios y lugares comerciales que están cerrados y/o en arriendo o venta, mientras que otros han tenido un recambio de rubros o de nombres. Otras grandes tiendas abandonan el centro o ya se han ido. Cabe recordar el caso de Farmacias Ahumada, o de la tienda Hush Puppies de Campos con Independencia, sumándose en estas semanas el restaurante Bávaro de calle San Martín o la multitienda PARIS Rex en pleno paseo Independencia. Muchos de ellos se trasladan a los alrededores donde además están surgiendo los strip center (pequeños centros comerciales) que con renovada arquitectura ofrecen mayor seguridad y una mejor ornamentación que termina siendo la opción preferida por los usuarios.

EL CENTRO ESTA FEO, DESCUIDADO, ABANDONADO

Al respecto, conversamos con algunos gremios existentes en el centro. Es el caso de Manuel Nayte, presidente de Comercio Seguro A.G., asociación que agrupa al menos unos 340 locatarios del centro histórico de la capital regional. “Esto es un deterioro sistemático. Se partió con algunas medidas, pero vino el estallido y la gente tomó una costumbre diferente de irse más temprano. Después vino la pandemia, y eso sumado al comercio ambulante, genera una tormenta perfecta, con autoridades ausentes que no son capaces de responder. Ellos tienen que dar respuesta a lo que se está haciendo en este lugar, no somos las organizaciones las que tenemos que hacer la pega”, reclama Nayte. “Si las autoridades no hacen nada y no toman en serio esto, va a seguir empeorando y no va a surgir”, especifica sobre el centro. Además, en representación de sus asociados, dice que no están contentos con las autoridades ya que las quejas son altas.

Además, vaticina el cierre inminente de muchos otros locales, “la caída de ventas es transversal, creo que unos 30 o 35 locales comerciales van a cerrar durante este año en el centro de Rancagua. El lugar está feo, descuidado, abandonado y la gente no transita por el casco histórico y el tipo de público es otro”, añade. “¿Desde cuándo no se hace una inversión seria acá en el centro?”, se pregunta Manuel Nayte.

A su vez reclama que la gente no conoce el trabajo realizado por ellos desde hace cinco años. “El deterioro del casco histórico y la falta de proyectos no es responsabilidad de los gremios. Nos culpan a nosotros de la burocracia, de guardar silencio y ser poco creativos, siendo que es de responsabilidad de las autoridades velar por una ciudad decente. Decir que las organizaciones gremiales del comercio brillan por su silencio (respondiendo a columna de opinión de Orlando Alfonso Olave, publicada por este medio el 22 de enero de este año), es no conocer el trabajo que hemos hecho en estos años”, afirma. “Fuimos los primeros en levantar cortinas post estallido, hicimos una pymeton, ayudamos a los asociados a salir adelante con préstamos pequeños, hemos peleado para devolver la seguridad al casco histórico y que la gente vuelva al centro”.

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En cuanto a seguridad, dice Nayte que son la única organización que se ha preocupado por ello haciendo inversiones con dineros propios. “Hemos perdido el tiempo en reuniones con Sercotec, economía, hacienda, delegación, gobernación, senadores y diputados, con una retórica cargada de metáfora genérica”, declara. Prueba de ello, cuenta, es que “inauguramos en noviembre pasado el sistema VICIA, el cual consiste en una veintena de cámaras de vigilancia con inteligencia artificial instaladas por la calle Astorga, entre O’Carrol y Alameda, financiado completamente con dineros de la asociación”.

COMERCIO AMBULANTE

Por su parte, Rodrigo Zúñiga, presidente de la Cámara Regional de Comercio, Servicios y Turismo A.G., asegura que “es muy lamentable que haya tiendas en el centro de Rancagua que estén en proceso de cierre. Las razones son variadas, especialmente hablando de la gran tienda que cerrará sus puertas este fin de mes, y que no es precisamente por las razones que todos pueden pensar”.

A su juicio, “el cierre de esta multitienda es porque nunca estuvo bien enfocada, eran muy complicados sus espacios interiores y su mix de productos no eran los adecuados para el público que la visitaba. Obviamente se suma a la situación económica que atraviesa el país que, a nuestro juicio, se debe a la incapacidad que tienen las autoridades de turno para mejorarla. Se debe entregar a la población la tranquilidad necesaria en un futuro inmediato, que permita aumentar el consumo interno. Esto generaría una mayor contratación, mayor inversión, que la gente tenga mayor poder adquisitivo y por ende existan mayores ventas en el comercio. Todo esto se transformaría en un círculo virtuoso para la economía”.

Consultado directamente si cree que el centro está “muriendo”, Zúñiga nos dice que no, que esta es una situación anómala producto de diversos factores como la economía en primer lugar, sumado a la inseguridad en las calles ante los robos y lanzazos. Pero sin lugar a dudas, manifiesta que es el comercio ambulante el factor clave que reúne varias aristas afectando directamente a los establecidos, aumentando la inseguridad y creando una fuerte competencia desleal, sumando a ello desorden y suciedad en las calles. “La responsabilidad primeramente es de todos los que compran en ese tipo de comercio. En segundo lugar y lo más importante es responsabilidad de las autoridades, las que no han sido capaces de ejercer bien sus cargos manteniendo a raya al comercio ambulante. También se deben de preocupar por mantener limpio el piso del paseo peatonal, y ojalá poder postular a un fondo especial para techar el paseo peatonal, de esa forma darle al centro un ambiente de amabilidad tanto en invierno como en verano. Hay pruebas en el mundo de que esto se puede hacer”, añade y así poder apostar por el turismo en la ciudad.

¿Y QUÉ PASA CON EL TURISMO?

También consultamos la opinión de Fernando Miranda, presidente de la Asociación Gremial de Cámara de Turismo y Patrimonio de Rancagua, que coincide con el resto. A su parecer, hay una gran preocupación de todos al ver que cada vez más el centro comercial va perdiendo interés por parte del público y de los inversionistas, quienes por efecto natural se están trasladando a lugares más rentables en la ciudad. “Sin duda, la pandemia trajo grandes cambios como la compra online donde no se necesita la presencia del consumidor, también los bancos han tenido que adaptarse a esta nueva forma de atención al público cerrando muchas sucursales configurando un mayor abandono del centro”, según el análisis de Miranda.  

Y agrega que el centro rancagüino hace mucho tiempo que no tiene el carácter de histórico. “Nunca se ha tomado en serio los proyectos de remodelación que configuren una arquitectura patrimonial histórica y otorguen valor a la ciudad”. Y en lo que respecta a su rubro, el turismo, esta sería una de las áreas más afectadas, especialmente cuando “no existe una   participación de la comunidad en las decisiones de planificación y gestión, más aún la indiferencia y desidia de las autoridades que no dan la real importancia al Turismo en las comunidades”.

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Se sabe que al igual que el comercio, el turismo genera inversión y desarrollo. “Los resultados están a la vista”, -continúa el representante de este gremio-, “nuestro centro de Rancagua no genera interés por parte de los inversionistas, las grandes tiendas dejan de ser rentables y el lugar se torna más inseguro y menos rentable motivado por el abandono, la delincuencia y la proliferación del comercio ambulante”. Y es esta falta de inversión en proyectos de remodelación lo que lo hace ver cada vez menos atractivo, según Fernando Miranda. “Y es así como nuestro patrimonio histórico se anula por el deterioro de la ciudad. En este punto es donde la autoridad y las agrupaciones gremiales tienen el deber de mancomunarse y asumir este desafío, hacer negocios viables con empresas exitosas que generen empleo, y crear productos turísticos sustentables en una bella y más atractiva ciudad”.

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