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Radiografía al rubro del comercio: ¿Está muriendo el centro de Rancagua?

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La seguridad sigue siendo una constante inquietud para los comerciantes, locatarios establecidos en el centro de la ciudad y que día a día luchan por sacar adelante sus negocios. Por eso piden mayor apoyo de las autoridades quienes también se ven preocupados por esta y otras realidades que aún afectan al rubro.
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Como una crónica de una muerte anunciada, el centro de Rancagua parece estar en un constante estado de decadencia en lo que se refiere a servicios, variedad de su comercio, ornamentación y estado del espacio urbano, en sensación de seguridad, entre otros. Si bien sabemos que cada ciudad es una realidad distinta, una capital regional como Rancagua, recibe diariamente a miles y miles de personas provenientes de otras comunas o regiones próximas, principalmente buscando mayores servicios y un comercio más accesible. Pero con los cambios y sucesos vividos en los últimos años, sumado a factores como la inseguridad, el comercio ambulante, la inflación, etcétera, las costumbres de los usuarios y clientes han cambiado y alejado –y evitado- su presencia en el centro. 

Es que “las mipymes no están sanas” nos aseguran los propios emprendedores y comerciantes y eso se hace notar con algunos sectores del casco histórico de la ciudad con las cortinas comerciales cerradas indefinidamente. Sin embargo, algunos locales, los más emblemáticos y que llevan muchos años abiertos, siguen de pie, en primer lugar, gracias a la constancia de hombres y mujeres que aman su legado familiar, y porque sus clientes lo siguen necesitando y prefiriendo.

Todo emprendedor(a) tiene una historia que contar. Cada uno(a) ha pasado por altos y bajos, tiempos de riqueza y también de sequía económica. Muchos de ellos y ellas han vivido momentos complicados, difíciles, donde se han sentido solos frente al mundo, pero gracias a su tenacidad, pasión y compromiso han logrado seguir adelante y estar aún en pie, pese al tiempo, lo que conjugado con su arduo trabajo y dedicación en lo que hacen, han logrado posicionar a su negocio a través del tiempo.

Desde octubre de 2019 con el estallido social, uno de los rubros más perjudicados fue el de los emprendedores(as) y sus mipymes (quienes representan casi el 99 por ciento de las empresas del país), específicamente en el pequeño mundo del comercio local y establecido. Meses después de ello, cuando parecía que la situación para el sector mejoraba, otro suceso, esta vez de nivel mundial, los volvía a golpear. Como un balde de agua fría se anunciaba una pandemia y posterior cuarentena que los obligaba a “bajar sus persianas”.

De esto ya han pasado casi cuatro años y la situación para la gran mayoría no ha mejorado. Peor es para los pequeños negocios que estaban comenzando, porque algunos no sobrevivieron. Tras las consecuencias de la pandemia, la posterior crisis económica y la constante en ocurrencia de delitos en materia de seguridad pública, las pymes del comercio han debido enfrentar constantes retos y sortear vallas muy altas. Para comprobar lo anterior hemos recorrido el centro de Rancagua, especialmente el casco histórico y otros barrios comerciales de la ciudad capital de la Región de O’Higgins y todos a los que visitamos poseen algo en común, que son las preocupaciones por la seguridad en su entorno y con sus bienes, y además, la necesidad de liquidez para que de alguno u otra forma logren sacar adelante sus negocios día a día, sin tener que morir en el intento.

Entrevistamos a dueños y administradores de los locales más emblemáticos de la capital regional.

CENTRO HISTÓRICO

Diversas son las agrupaciones gremiales que conforman el rubro del comercio y que deben su existencia a la necesidad de respuestas frente a diversas problemáticas como, por ejemplo, el tema de la seguridad. Comités de Seguridad, Agrupación Comercio Seguro, o la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo, son algunas de ellas y con algunos de sus socios(as) conversamos para darles micrófono y tribuna frente a sus más urgentes necesidades.

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Uno de ellos es Roberto Slater, de Joyas Slater, quien lleva más de tres décadas con su taller de orfebrería junto a su esposa Ruth Figueroa, e instalado en su mismo hogar en calle Mujica, a metros de Astorga. En su propiedad abre su propio taller y joyería, y además, como la propiedad le pertenece arrienda un par de espacios comerciales que dan hacia la calle. Esta situación le permite mantener ingresos extras y que le son de mucha ayuda, sin lugar a dudas. “Los tiempos han cambiado mucho”, recuerda ya que siempre vivió en el sector. “Nos han asaltado un par de veces y con pistola”, agrega. El último evento fue hace más de diez años atrás cuando a mano armada ingresaron a su local y se llevaron productos. Desde entonces cuenta con mayor seguridad. “Me costó recuperarme de ese evento traumático y es más difícil volver a confiar”, dice.

Roberto Slater, joyero.

Roberto partió desde el principio de la agrupación Comercio Seguro, y sabe que han conseguido en conjunto algunas cosas, con el municipio, por ejemplo. “Somos bien organizados. Es que como pymes necesitamos tener la capacidad de auto sustentarnos como podamos. Aunque una inyección con ayuda económica no estaría mal”, nos dice.

En la actualidad, el tema de la seguridad les sigue preocupando. “La cosa está cada vez peor. Se ve patrullaje, especialmente de la municipalidad, el problema es la justicia después, que no llega”. Ante este escenario, este joyero agrega que “el centro se está perdiendo. Hay que tener una forma de recuperarlo, para que la gente venga de forma segura. Además, está muy sucio y ejemplo de ello es el Paseo Independencia”.

Y no es solo eso. La inestabilidad económica también repercute en el negocio. Para levantar el negocio pidió ayuda al banco y en pandemia casi lo embargaron por no poder pagar las cuotas del crédito, por lo que tuvo que repactar. “Hace 10 años atrás estaba colmado de pedidos, especialmente a fin de año. Y ahora a la juventud no le interesan mucho las joyas”, describe don Roberto a sus clientas, casi todas mujeres y mayores.

Su sobrina, Alejandra Slater Valdivia, es la propietaria actual de Boutique Mony, una de las tiendas de ropa de mujer más antiguas de la ciudad y que desde siempre ha funcionado en la calle Astorga, primero al norte del Paseo Independencia y años después a unos 100 metros hacia el sur de esta arteria. Hace casi 50 años, su madre Olga “Mony” Valdivia, comenzó este negocio de venta de ropa exclusiva justo al lado del antiguo colegio Sagrado Corazón, donde le iba muy bien. Eso, hasta que llegaron las grandes multitiendas. Actualmente cuenta con un segundo local en el sector oriente de la ciudad y en ambos casos son espacios arrendados.

Alejandra Slater Valdivia tiene a cargo su tienda Boutique Mony en el centro de Rancagua.

“Hoy somos las únicas que hemos aguantado en el centro, todas las demás boutique de ropa, de las antiguas, han cerrado”, y comenta: “Estamos resistiendo. Principalmente ante el comercio ambulante. Es una competencia desleal. Y en todas las ciudades los centros están igual. Falta un impulso a nivel país. Están todos endeudados por eso no dan créditos”. Además, desde el estallido social, le cambió la cara al centro antiguo, dice Alejandra. “Está feo y malo. Así a la gente le da miedo venir al centro. Y el público que viene cambió”.

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Rememora que en la época de entrega del “10 por ciento había plata circulando y la gente compraba mucho”. Pero ahora, que las ventas han disminuido, incluso ve en un futuro tener que irse y cerrar este lugar, pero espera no hacerlo por su romántica idea de no cerrar y hacer perdurar lo que un día inició su madre.

Alejandra pertenece a la agrupación gremial Comercio Seguro y al respecto opina que esta asociatividad sirve de mucho frente a los tiempos que viven como comercio. “Ayuda a los que están peor y sobre todo en temas de dinero. Tratamos de apoyarnos entre todos. Es que veo todo lo que hacen y ahí son súper movidos. A mí no me ha tocado pasar nada malo aún, pero si lo necesito algún día espero que me ayuden”, dijo.

Otro local emblemático en el centro histórico de la capital regional es La Gotita, emplazada en una de las esquinas más transitadas: Paseo Independencia esquina Astorga. Y no siempre estuvo aquí, antes se ubicó a unas cuadras más al poniente, en el Pasaje Cillero. Su administrador, Juan Yarrá, nos recibe en este local de venta de ropa interior, lencería, pijamas y calcetines, entre otros, de más de 30 años de existencia.

Debido a que se emplazan hoy en una esquina concurrida, han podido apreciar el cambio que ha sufrido el Paseo Independencia en los últimos años. “El comercio ambulante es cada vez peor, ven a carabineros y se van. Lo de la seguridad ha empeorado con los años. Lo peor fue el estallido social. Las marchas daban miedo cuando pasaban, mejor bajábamos las cortinas”, indica el administrador del local. Aunque nunca ingresaron, ni saquearon ni nada, menos cuando por las noches prendían barricadas con fuego en esta famosa esquina del centro de Rancagua. 

Juan Yarrá, administrador tienda La Gotita Rancagua, en esquina de Astorga y Paseo Independencia.

Luego llegó la pandemia, recuerda, y las ventas terminaron cayendo al suelo. “Fue muy duro para nosotros porque las ventas siempre han sido presenciales. Estuvimos casi 3 meses cerrados, pero al ser un rubro de primera necesidad fuimos normalizándonos de a poco. Con el flujo de dinero que existió cuando la gente tenía dinero con el 10 por ciento las ventas subieron y el 2022 fue un buen año, pero a mediados de este 2023 la cosa comenzó a decaer”, según nos explica don Juan. “Hoy las pymes están decaídas en general. El que persevera puede quedarse en el tiempo. Además, los años que llevamos en el mercado termina siendo un beneficio”.

En cuanto al estado en que se encuentra el centro en general, Juan Yarrá describe a su juicio que hace rato se perdieron las costumbres de convivencia, y eso pasa en todos lados, agrega. Por eso desde hace tiempo manejan un método de atención que les permite cuidarse más de los robos, por ejemplo. Por eso cuentan con una persona permanentemente en la entrada, para indicar a los clientes por donde entrar y hacia cuál de los vendedores dirigirse, para luego salir por el otro costado de la tienda. “Siempre nos cuidado solos. Ahora creo que falta más coordinación de las autoridades para poner en marcha todos los proyectos que se necesitan o los que aún no se ejecutan”.

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Doña María Riquelme Navarro hoy se encarga junto a su hermano Luis de la tradicional tienda Lhugori en calle San Martín, a pasos de O´Carrol, siendo hoy uno de los pocos locales comerciales emblemáticos que sigue abierto en esta ciudad. Con casi 60 años de trayectoria y socio de la Cámara Regional de Comercio, Servicios y Turismo, Lhugori ha debido reinventarse una y otra vez, estableciéndose ahora como tienda de Deportes, Caza y Pesca. Su fundador, Luis Hugo Riquelme Riquelme, comenzó vendiendo zapatos puerta a puerta para luego establecer su primer local en su casa en calle Mac Iver de Rancagua. Posteriormente abrió un lugar de atención en el Barrio El Tenis para adquirir finalmente la propiedad de calle San Martín, hasta donde están funcionando al día de hoy.

La tienda Lhugori es uno de los pocos lugares emblemáticos que quedan abiertos en el centro de la ciudad, gracias a que ha sabido adaptarse, a mantener precios bajos y diversidad de productos.

“Mi padre tenía la visión de un negocio como multitienda, con productos de línea blanca, menaje, muebles, zapatos, herramientas, ropa, etc., de buena marca, de calidad y chileno”, dice la señora María. Con la llegada del retail en la década del 90 y que ofrecía más sistemas de crédito, las ventas fueron bajando por lo que buscaron nuevos nichos de venta encontrando espacio en la venta de productos de pesca, rifles y escopetas, para la caza, siendo los primeros en Rancagua en traerlos. Después comenzó a dedicarse al rubro de los deportes, hoy con todos ellos cubiertos.

Desde el inicio de la pandemia han decaído en las ventas, pese a que durante un tiempo las ventas se dispararon, con el “10 por ciento que tenía la gente y que la hacía tener dinero”, según doña María. Tampoco dice tener ayuda de bonos o recursos extras, “solo nos hemos mantenido con lo que tenemos y con saber comprar y sólo cuando es necesario”, indica quien ahora se encarga de esta tienda. “Y en cuanto a seguridad tenemos un sistema de alarmas contratado. No hemos sufrido robos que lamentar, sí robos hormiga” y añade que antes se veían más carabineros en el centro, más que ahora, por lo que hoy se sienten más desprotegidos. “Además, el centro hoy está muy feo”.

BARRIO COMERCIAL ESTACIÓN (IGNACIO CARRERA PINTO)

Uno de los barrios más emergentes de los últimos años ha sido el ubicado en las inmediaciones de las calles Ignacio Carrera Pinto y Lastarria, hacia el poniente del casco histórico, conocido por muchos como el Barrio Estación, por la cercanía a la estación de trenes. Allí nos recibe en primer lugar don Jorge Guzmán Lantadilla, propietario de Comercial San Ignacio, en Carrera Pinto 1018, y socio de la Cámara Regional de Comercio, nos dice que el 60 por ciento del comercio de Rancagua Centro se encuentra en esta zona, todos los locales están funcionando, es muy concurrido y con una importante plusvalía. Pese a ello, “el gobierno y la alcaldía no nos han dado la cobertura”. Es por ello que más de 200 locatarios se vieron en la necesidad de reunirse desde hace unos cinco años en un comité de seguridad. “Somos solidarios entre todos en limpiar nuestro barrio”.  

Jorge Guzmán Lantadilla de Comercial San Ignacio, calle Carrea Pinto 1018.

En la actualidad-agrega-, la tecnología ha sido su gran apoyo y parte de la solución ya que poseen un propio sistema que incluye cámaras de seguridad y un rondín o cuidador. Esta persona es quien maneja el sistema y durante la noche puede vigilar la zona, explica don Jorge. Ahora quieren que este beneficio sea para todos 24/7.  

Para Bernardo Abrigo, cuarta generación de maestros en Sombrerería La Victoria (Ignacio Carrera Pinto 1059), estar desde 1930 en el rubro del comercio les ha dado algo de experiencia en la zona. Siempre ubicados en el centro de Rancagua, desde hace más de 20 años por lo menos, llegaron para quedarse en el barrio comercial de la calle Carrera Pinto, antes de dejar su anterior local en calle Lastarria.

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“Hace casi dos décadas nos dimos cuenta que éramos algunos locales comerciales del sector ligados a lo huaso, y por decreto municipal cada 1 de septiembre se cerraba esta calle y se daba la bienvenida al mes patrio. Con la llegada de la pandemia esto se restringió y fue llevada por el actual alcalde a la Plaza Los Héroes y ahora queremos que vuelva acá, a la calle del Huaso”, según nos comenta Bernardo. “Somos un barrio comercial y automotriz con un mural pintado en una esquina sobre la zona huasa, por eso los locatarios extrañan esta fiesta”.

A su juicio, la única forma de sobrevivir es trabajar cada día, ello explica que se mantengan en pie durante tanto tiempo. Cuenta que hace al menos dos décadas atrás este barrio comenzó a surgir tras la llegada de los repuestos automotrices. “Ahora son otros tiempos, con mucha clientela nueva por lo que debemos adecuarnos a los nuevos tiempos y apretarnos el cinturón”, explica. Pero ello no aleja la delincuencia de sus calles, por lo que crearon un comité de seguridad hace algunos años atrás, antes de pandemia, cuando una seguidilla de robos a locales comerciales de la zona hizo que los mismos locatarios formaran cuadrillas de vigilancia. Hoy, cuentan con un vigilante y al menos una veintena de cámaras de vigilancia, todo esto financiado por los propios comerciantes.  Según el encargado de este comité, este sistema ha dado buenos resultados, incluso se han evitado robos. “Es que hay unión y acuerdo entre los vecinos, aunque desearíamos mayor participación”, dijo y aclaró que no han recibido apoyo real y concreto del municipio para este comité, y que desearían ver más patrullaje de Carabineros en el sector. 

Su par es la sombrerería El Corralero (N° 1148), ubicada al frente de La Victoria. Ellos debieron disminuir su local desde hace algunos años, ya “que no éramos capaces, el bolsillo no aguantaba”, asegura Lina Medel, propietaria. La propiedad es de ellos, por lo que al reformar el antiguo local hicieron dos locales más para arriendo, y con eso, dicen, se han podido mantener.

Además, “ha bajado el número de clientes por lo que hemos tenido que buscar otras formas, otros clientes y rubros como uniformes de algunos colegios”. En cuanto a materia de seguridad, lamentan los robos que han debido sortear en al menos tres ocasiones. “Se suben por el techo”, dicen. Por eso mismo, es que participan activamente del comité de seguridad del sector.

Duilio Uribe, dueño de Aceros Rancagua (Carrera Pinto 1104) también afirma que el barrio donde se encuentra ha sufrido una evolución gigantesca. Está desde 1993 en el mismo lugar y con el mismo negocio. “Éramos cuatro o cinco locales cuando abrimos en la cuadra y hoy hay una ocupación superior al 90 por ciento. El crecimiento es evidente y hoy hay un comercio muy activo y creo que hasta hoy es la calle más activa en el comercio de toda Rancagua”, dijo. Por lo que asegura que esta calle es muy estratégica para el comercio, y a su juicio, quien se instale en el sector le va bien. Pese a este optimismo, dice que el arrastre del estallido social y posterior pandemia, ha traído ciertos retrocesos, especialmente a su negocio que es de un rubro y necesidad muy específica: la construcción.  Nos cuenta que durante la pandemia pudo seguir funcionando por el giro de su empresa y que solicitó un crédito FOGAPE el cual ya lo pagó. Y en cuanto a la seguridad de su sector cree personalmente que ha mejorado pese a que “cerca se ubican lugares de prostitución y que antes había una casa okupa”.

BRASIL

Manuel Guzmán es presidente de la Comisión de Seguridad (con personalidad jurídica) que agrupa a diversos comerciantes de la calle Brasil (cerca de 50), los llamados quioscos azules ubicados en la vereda entre las calles San Martín y Santa María, además de unos locales en Rubio. Él ya lleva cinco décadas con su puesto en plena esquina de Brasil con Rubio por lo que sabe de cambios y de historia. “Antes el centro era mucho más tranquilo que ahora. Creo que el centro se puso feo”, indica don Manuel. “Ahora a las 6 de la tarde comienza a bajar el flujo de gente y debemos comenzar a guardar, sobretodo en invierno”.

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Manuel Guzmán, presidente Comité de Seguridad calle Brasil. Su quiosco se ubica en la esquina de Brasil con Rubio

En lo económico, el representante de este sector añade que se sienten abandonados. “Todos acá somos locales establecidos que pagamos una patente, pero algunos debido a la situación económica que enfrentan, no han podido ponerse al día ni pagar sus patentes municipales y mucho menos cumplir con otras obligaciones legales y económicas. La mayoría se encuentra en un estado de insolvencia económica”, comenta y que a su juicio, será muy difícil que las condiciones económicas mejoren, pero permanece confiado en que algún día se resolverá.  

Don Manuel además es presidente del sindicato de quioscos de Rancagua, por lo que sabe muy bien las inquietudes y problemáticas que los aquejan, siendo la seguridad lo primordial. Según nos comenta van a trabajar con el municipio en proyectos buscando mayor iluminación y más cámaras de vigilancia para el sector. “Solo podemos acudir a seguridad ciudadana y carabineros. En pandemia cada uno de nosotros cuidaba lo suyo, porque no veíamos mucha policía, ahora se ven más. Pero necesitamos más carabineros, que estén más tiempo, sobre todo para alejar al comercio ilegal. El municipio debe ser más duro, y la policía igual, es que se ha perdido todo respeto a la autoridad”.  Y a lo anterior, reclama, se suma el paseo que “en nada concreto quedó” ubicado en Brasil, entre San Martín y Rubio. “De todos estos años solo se ha cortado el tránsito y nada más”.

A pesar de la buena relación con las autoridades, asegura Manuel Guzmán, “falta todavía la ejecución de muchos proyectos”. Pese a ello insiste en que quieren salir adelante y que incluso como Comité de Seguridad quieren postular a un FNDR junto al Departamento de Seguridad del Municipio para integrar todas sus necesidades.

Pablo Silva Amaya, Gobernador Regional:

“Hemos conversado con el gremio, los hemos recibido y siempre estaremos dispuestos a seguir en ello”

El Gobernador Regional Pablo Silva Amaya, ha sido un nexo conductor para dar respuestas a las inquietudes del comercio establecido. “Hemos conversado con ellos, los hemos recibido, nos hemos comprometido a apoyarlos. Hemos encargado un trabajo en conjunto entre Sercotec y Corfo. Ya Sercotec nos confirmó que tenían un plan establecido, así como Corfo y por lo tanto vamos a juntar las iniciativas de ambas instituciones para apoyarlos, no solo moralmente, sino que también y principalmente, financiar los proyectos que sean necesarios para recuperar el damero central al comercio, especialmente en materia de seguridad”, dijo a El Rancagüino la máxima autoridad de la zona.

En cuanto a lo económico, dijo que, como Gobernación Regional, “dependemos de las propuestas que vengan tanto de Sercotec como de Corfo. No podemos financiar todas las necesidades. Debemos establecer si financiamos proyectos de forma individual o de forma colectiva, en cuanto a seguridad, iluminación, recuperación de fachadas y espacios, etc.”, proyectos que deben venir y ser presentados por otras entidades, autoridades y parlamentarios.

Para Silva Amaya “hay muchas cosas que hacer en el damero central de Rancagua, el cual tiene un alto flujo de personas que llegan desde todas las comunas de la región. Hemos conversado con el gremio, los hemos recibido y siempre estaremos dispuestos a seguir en ello”, puntualizó.

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Juan Ramón Godoy, alcalde de Rancagua:

“Entendemos que detrás de cada local comercial hay trabajadores y familias que dependen de esta actividad”

Como máxima autoridad de la ciudad, Juan Ramón Godoy, sabe muy bien que el comercio es uno de los sectores más afectados con la pandemia, pero además por otras situaciones como, por ejemplo, fue el abandono de las obras en Calle Estado, a fines de 2020, y que dejó a su suerte a los locatarios de dicho sector. “Nos hicimos cargo de este drama, y logramos finalizar este año la primera etapa de los trabajos de emergencia que han significado su reapertura y con ello la reactivación del comercio, no solo del sector, sino que también de la ciudad”. Al respecto explica que han brindado distintos apoyos a los comerciantes establecidos. “Entendemos que detrás de cada local comercial hay trabajadores y familias que dependen de esta actividad, y hemos visto también cómo la inflación afecta los precios de los productos y sus materias primas”.

Godoy insiste en que han trabajado día a día para que las personas se sientan más seguras. Prueba de ello sería la creación de la Dirección de Seguridad Pública, con la puesta en marcha del Fono Seguridad (800 100 100), así como la implementación de las camionetas de patrullaje en todos los sectores de Rancagua para apoyar la labor preventiva de Carabineros, “en la disuasión de la ocurrencia de delitos, así como también frustrando robos a locales del centro”. 

La Municipalidad de Rancagua cuenta con un programa de control y fiscalización del centro donde participan diversos estamentos como es la Dirección de Seguridad Pública e inspectores municipales. “Ellos efectúan un trabajo diario mancomunado con las organizaciones comerciales, sociales y policiales con las cuales hemos generado un calendario interinstitucional de fiscalizaciones”, según explica la autoridad. Las fiscalizaciones son realizadas para detectar, prevenir y -según corresponda- notificar y sancionar todo tipo de incivilidades, ya sean de carácter sanitario, medioambiental, laboral, tributario, propiedad intelectual, robos y todo aquello que esté afectando a los comerciantes establecidos y a todos los vecinos, agrega.“También, realizamos decomisos de carros de alimentos, cigarrillos y vestuario. Con la Seremi de Salud detectamos venta de alimentos sin resolución sanitaria, productos que son decomisados y destruidos. Asimismo, con nuestros inspectores hemos detectado y notificado la falta de permisos municipales para el ejercicio del comercio en la vía pública, esto de forma permanente”.

A su vez, el edil asegura que están revisando, apoyando y generando proyectos para que los dueños de locales comerciales puedan desarrollar su actividad. “Se está implementando un proyecto -realizado a través de una subvención municipal- que considera alarmas, botones de pánico y cámaras, desde calle San Martín hasta Avenida Santa María por el sector de los módulos, proyecto que se trabajó junto al Comité de Seguridad Geusfica. También se está trabajando en mejoras de luminarias y en el desarrollo de otros proyectos que van en directo beneficio de nuestra comunidad”, ejemplificó.

Finalmente adelantó que lanzarán una campaña de prevención de compras en el comercio informal, que según dijo elaboraron en conjunto con Comercio Seguro y la Cámara Regional de Comercio, y la cual buscará desincentivar este tipo de compras y generar conciencia respecto al riesgo que significa no contar con garantías de los productos, que exista evasión tributaria y exponerse a estafas y riesgos para su salud y la de su familia. Asimismo, “la venta informal es una competencia desleal y causa el cierre de pequeños y medianos comercios generando la pérdida de empleo”, puntualizó el acalde.

Rodrigo Zúñiga, Presidente Cámara Regional de Comercio, Servicios y Turismo:

“Para levantar el centro hay que hacer un plan de disminución del comercio ilegal y ambulante y uno de seguridad integral”

Para Rodrigo Zúñiga, Presidente Cámara Regional de Comercio, Servicios y Turismo, las principales preocupaciones del comercio siguen siendo el comercio ilegal y ambulante a lo que se agrega la inseguridad alrededor del centro de las ciudades. “A ello se agregan las bajas ventas del sector, producto de la mala administración del gobierno en materia económica. Se les olvida que el comercio es uno de los sectores empresariales que más empleo permanente genera en el país y que cumple siempre con sus obligaciones impositivas”, opina.

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Le preguntamos si es que cree que el centro de Rancagua está muriendo, a lo que nos responde que no, pero que sí está decaído. “El centro es el centro y nunca dejará de serlo, porque además de la buena atención siempre encontrarán los mejores precios del mercado”. A su juicio, “lo que hay que hacer para levantarlo es preocuparse de hacer un plan de disminución del comercio ilegal y ambulante y uno de seguridad integral que busque que las personas vengan con tranquilidad a hacer sus compras y trámites”.

Por su parte, cree que la mayoría de los comerciantes ven que las autoridades no se preocupan de hacer más amable el centro de Rancagua, “por ende no se preocupan de nosotros. Desde siempre hemos insistido en reunirnos con las autoridades, tanto de Carabineros como municipales y civiles, sin embargo, eso no pasa hace ya un largo tiempo. Al parecer olvidan que el comercio es el principal recaudador fiscal del país, puesto que en cada producto vendido el 19 por ciento se lo recaudamos al Estado de Chile”. Por lo mismo, como gremio hace un llamado a planificar juntos acciones que lleven a brindar seguridad y orden, y que Carabineros patrulle más a menudo el sector, “porque creemos que su presencia es fundamental en el control de la delincuencia, junto con controlar al comercio ambulante”.  

Rodrigo Zúñiga además de ser dirigente del gremio es parte de Casa Zúñiga, tienda que lleva casi 80 años con presencia en la ciudad, por lo que han sido testigos diarios del cambio que ha experimentado el centro. “Como Casa Zúñiga sufrimos a diario todas estas problemáticas. El comercio ilegal vende muchas veces productos que vendemos, igual que les sucede a muchos comerciantes de la zona. Además, la inseguridad en el centro es un gran tema, los clientes generalmente vienen temerosos al centro puesto que hay mucha delincuencia rondando”, dice Rodrigo Zúñiga e insiste que el cambio que ha traído delincuencia y comercio ilegal, les ha afectado “puesto que el centro se ha vuelto peligroso y eso hace que la gente trate de no venir, lo que conlleva a la baja en afluencia de público y en las ventas”.

Manuel Nayte, Presidente Agrupación Comercio Seguro:

“La ciudad en sí ha sufrido un deterioro, especialmente el casco histórico”

Para el presidente de la agrupación rancagüina Comercio Seguro A.G., Manuel Nayte, la situación actual del sector y principalmente del centro de la ciudad, no mejora, ni mucho menos para sus 340 comerciantes que la integran. Por eso las propuestas del gremio para florecer como sector económico y como lugar están puestas sobre la mesa. Hoy se enfocan en la asociatividad y en la mutualidad para sostenerse, además de proponer acciones para levantar y cambiar la cara del centro. 

Como representante gremial asegura que una de las principales preocupaciones es el tema de las bajas ventas y de la exposición masiva del comercio informal o ilegal. Otro factor que repercute mucho –dice-es la falta de liquidez y de circulante. “Las ventas han descendido entre un 60 por ciento y un 70 por ciento. Además, hay que considerar que la economía está pasando por el peor de los momentos y se sabe que las pymes están siendo muy afectadas por ello”. Y cree que el cambio proveniente con el estallido social, la pandemia y la explosión del comercio informal, se notó considerablemente desde fines de 2019, “cuando la gente comenzó a dejar de venir al casco histórico. Ya a las 6 de la tarde el público disminuye. Todos se están trasladando al sector oriente porque este les permite espacios más amigables”.

Nayte aprecia un decaimiento progresivo en todo el damero central, un deterioro constante de las calles, de las fachadas, de muchas casas en situación de abandono, agrega. “La ciudad en sí ha sufrido un deterioro, especialmente el casco histórico. Además, hay que considerar que algunas instituciones que hacían que hubiera más gente circulando ya no están y se nota el abandono del sector. Hay calles que no tienen afluencia de público y se nota, lo que repercute en las ventas. Y esto lo comprobamos cuando hemos postulado a ciertas instancias del Gobierno que nos piden mínimos de ventas y mucho de los asociados quedan fuera porque no están cumpliendo con ese requisito”. 

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Para levantar el centro de la ciudad, el dirigente pide que las autoridades deben querer Rancagua y su casco histórico. “Si no se parte desde ahí se puede transforma en un puerto sin mar. No vemos preocupación. La única forma es que debemos poner todo nuestro esfuerzo y sobre todo la billetera para invertir en el sector centro, apostar por las pymes y por mejorar las luminarias, las plazas, el sistema de seguridad. Es que darle vida al casco histórico es un trabajo que debe partir desde las autoridades y después cada uno debe aportar”.

Sobre los mecanismos que el Gobierno promueve para ir en ayuda de estas pymes, dice que son “verdaderos concurso de lotería, postulaciones que nos parecen estar diseñadas para pymes sanas y no para las que están con bajas ventas, con pérdidas cuantitativas de recursos. Las instancias que se han dado han sido mínimas y no ha habido una real preocupación. Parece ser que no les interesa solucionar el problema que estamos atravesando las pequeñas empresas”, reclama Manuel Nayte desde Comercio Seguro.

PROGRAMAS DE APOYO A MIPYMES

Para conocer distintas medidas de ayuda para fortalecer a los sectores productivos y al comercio de la Región de O’Higgins, acudimos a conversar con el seremi de Economía, Fomento y Turismo, Guillermo Acuña, quien comenzó apuntando que la situación de los últimos años nos deja como país en una posición histórica que no habíamos evidenciado en mucho tiempo. “El estallido social, después la pandemia, una inflación que tuvimos del 12,8 por ciento, y hoy estamos proyectando entre un 4 a 6 por ciento de inflación para este año, lo que es la mitad. Por eso desde un principio hemos estado como Gobierno, comprometidos a reactivar la economía. Sabemos que los microempresarios son los que otorgan el mayor número de puestos de trabajo y aquí entra el comercio. Es fundamental entonces contar con ayudas a todos estos sectores”.

En el caso de Sercotec, se cuenta con diversos fondos concursables. “Buscamos que quienes postulen a ellos tengan el ADN del emprendimiento porque hoy hay muchos que no quieren formalizarse porque no pagan impuestos, sueldos, etc., lo que afecta al comercio establecido, que sí paga y cumple con estas obligaciones.  Si bien hubo un compromiso de subir el sueldo mínimo, también hay una ayuda con un subsidio al ingreso mínimo que hoy paga a las mipymes. Es una ayuda directa a las personas que tienen personas contratadas”, dijo Acuña, ampliando que son 13 mil las empresas que pueden postular a este beneficio, pero a la fecha han postulado solo 7 mil. A lo anterior sumó y destacó que se ingresará un Proyecto de Ley que moderniza el sistema de Compras Públicas, para incorporar un capítulo especial de promoción de las compras de mipymes y cooperativas. “Esto significarán un aumento en las ventas de este sector cercano a USD$ 300 millones al año a nivel nacional y permitirá a su vez activar estas empresas de la misma región”.

“En este sentido, queremos apoyar desde el Estado, porque han sufrido las mipymes de la región, sobretodo en el casco histórico de Rancagua. A través de la pandemia y el estallido social muchos de estos microempresarios quebraron y, por lo tanto, hoy día necesitan una ayuda del Estado y en eso vamos a estar trabajando, para poder aportar un granito de arena desde el sector económico”, puntualizó la autoridad regional económica. “Por ejemplo, a través de los Barrios Comerciales se presentan proyectos para sacar adelante tres polígonos en el casco histórico de la ciudad de Rancagua, cada uno cuenta con 180 millones de pesos para iluminación, cámaras de seguridad y hermoseamiento del espacio. A estos recursos hay que darles operatividad lo antes posible. Sabemos que al centro le falta seguridad e iluminación, y que las personas están prefiriendo desplazarse al oriente de la ciudad”.

En su programación anual las principales instituciones dependientes de este ministerio, como son CORFO y SERCOTEC, poseen una serie de instrumentos de reactivación y ayuda económica para las micro y pequeñas empresas, a las que pueden optar las del comercio y que indicamos a continuación.

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SERCOTEC

  • Fondo CRECE, que busca fortalecer la gestión de las micro y pequeñas empresas y cooperativas, a través del financiamiento de un plan de trabajo que les permita potenciar su crecimiento, su consolidación y/o acceder a nuevas oportunidades de negocio. Entrega un subsidio de $5.000.000, no reembolsable, para financiar inversiones y acciones de gestión empresarial.
  • Barrios Comerciales, tiene como objetivo recobrar la competitividad de los barrios comerciales afectados por acciones derivadas del estallido social y promover su desarrollo inclusivo y sostenible, a través del apoyo a organizaciones o agrupaciones de empresas existentes en estos barrios. Entrega un subsidio no reembolsable de hasta 70 millones de pesos, destinado a financiar un plan de actividades participativo
  • Capital Abeja Emprende de Sercotec que promueve la creación de nuevos negocios liderados por mujeres, con oportunidad de participar en el mercado a través de su formalización. Entrega un subsidio de $3,5 millones para concretar las actividades detalladas en el plan de trabajo.

CORFO

  • PROGRAMA DE APOYO A LA REACTIVACIÓN (PAR) DE EMERGENCIA, de CORFO que busca mejorar el potencial productivo y fortalecer la gestión de un grupo de empresas y/o emprendedores de la Región de O’Higgins, apoyando el desarrollo de sus competencias y capacidades y cofinanciando proyectos de inversión, que les permitan acceder a nuevas oportunidades de negocio y/o mantener los existentes. A través de este instrumento, CORFO entrega hasta $5 millones para inversión, sin considerar el capital de trabajo y que prontamente será anunciado por dicho servicio.
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