Doce años atrás, San Fernando iniciaba su aventura y enamoramiento con el básquetbol. En décadas pasadas, la ciudad colchagüina había sido protagonista en muchos escenarios con Deportes Colchagua, que participó por varias temporadas en la extinta Liga Central. Luego, el tiempo le pasó la cuenta a este deporte hasta que, visionarios, encontraron que, con la naranja, podían reencantar a la ciudad y también cumplir una responsabilidad social, ya que el nuevo club nació bajo el alero de una empresa de generación eléctrica muy cuestionada por esos días en la comuna.
Fue así como, en julio de 2012, nació el Club Deportivo Tinguiririca San Fernando. Los “Energéticos”, como se hicieron llamar, rápidamente captaron la atención del medio, primero, por la confirmación de que la región de O’Higgins entraba a las grandes ligas -Dimayor- y, segundo, porque armaron un plantel estelar, liderados técnicamente por el coach argentino Cristian Santander -de paso en la selección nacional de su país- y en la cancha por el multicampeón Patrick Sáez y la naciente estrella del baloncesto chileno, Franco Morales.
Es más, la llegada de los primeros extranjeros revolucionó a San Fernando. Kenneth Jones y Allan Sheppard, estadounidenses, se paseaban por las calles uniformados con los colores de la escuadra, promocionando los partidos. Y así la gente llegó al gimnasio Maristas, su primera casa.
En el primer año, como lo recuerda uno de los jugadores del naciente club, Carlos Becerra, “el fútbol pasó a un segundo plano”. El fenómeno que fue Tinguiririca San Fernando, hoy no es tal.
UN EQUIPO CON HAMBRE DE GLORIA
En sus primeros dos años, TSF tuvo a lo mejor del básquetbol nacional en sus filas. Con el argentino Santander, estuvo muy cerca de avanzar a su primera final, en la Dimayor, pero no logró hacerlo tras caer frente al que logró la corona, Universidad de Concepción.
Luego, vino la intensificación del proyecto deportivo con el arribo de un joven técnico que ya había ganado bastante con Liceo Mixto de Los Andes, Pablo Ares.
Ares, rememora que Tinguiririca “fue un proyecto serio y súper ambicioso. En ese momento, yo estaba muy bien en Liceo Mixto (de Los Andes), pero lo único que me podía mover era lo deportivo. Recuerdo que el año anterior (2012) estaba Cristian Santander, que había tomado la Selección Argentina, por lo tanto, deja su cargo, y fueron en mi búsqueda, Marcelo Pérez, quien me contactó por primera vez y luego me presentó a gente de la empresa”.
Es más, señala Ares que “cuando vi a la gente de la Hidroeléctrica, vi el máximo nivel de seriedad, y en ese minuto me reúno con Mario, el hermano de Marcelo, quien era el presidente del club en ese momento. Luego asume Mario Jorquera, y fue él quien tuvo la dicha de haber sido campeón con un equipo que tenía a muchos jugadores de San Fernando como Carlitos Becerra”.
Ese 2013, el equipo se afincó en el sector sur de la ciudad. Todo rondaba en torno al Gimnasio Maristas, si hasta las prácticas del equipo -por las noches- eran presenciadas por hinchas. Algo impensado en esos días. “Nuestra base de trabajo era en el Maristas y yo ayudé mucho en esa gestión, porque fui ex alumno marista y en ese momento Patricio Ramírez era el rector. Él nos pasa una oficina y esa fue nuestra base para entrenamientos y partidos”.
Además, Ares agrega que “de apoco se fue creando una identificación importante en San Fernando, siendo una de las localías más difíciles, por la cantidad de gente que iba”.

Pablo Ares, también, sostiene que en ese 2013 hubo un ambiente especial, ya que la hinchada los acompañó en gran número a todos los lugares donde el equipo se presentaba. En especial, comenta que, en la final de la temporada, hubo elementos que ocupó para motivar a sus jugadores con el fin de ganar el campeonato. “Cuando nosotros jugamos la final en Osorno (enero de 2014), nos fuimos 1-1 para allá, y a mí me sirvió mucho para la charla del tercer partido el ver imágenes de la pantalla gigante en la plaza de armas donde había mucha gente, y hubo algunos que viajaron a dedo hasta Osorno. Hubo mucho sacrificio atrás, y eso me sirvió para la charla, de que estábamos viendo a gente que se merecía una alegría”.
Ahora bien, respecto al plantel que tuvo a su cargo, dice que “el equipo fue un tremendo grupo humano, con Patrick como líder dentro y fuera de la cancha, lo mismo Franco. Estaba Cristian Zamorano que venía de Español; estaba Carlos Becerra, un tirador de San Fernando; Benjamín Acuña que también había tenido experiencia en Español; Claudio Cabrera y Mauricio Cisternas, que eran jugadores picados que necesitaban confianza que la encontraron en este proyecto; y dos extranjeros como Darrien Mack, un 4, atlético con tiro de media distancia y Tulio Cobos, que se ganó a la gente, un jugador muy temperamental. Él era muy físico, fuerte bajo la tabla y fue el acompañante perfecto para Patrick”.
Un dato no menor que recuerda Ares respecto a ese año. “contábamos con Pachi, preparadora física, éramos el único equipo de la Liga en esos tiempos, fuimos avanzados en el tema de la igualdad”.
Esa temporada, apunta el ex jugador Benjamín Acuña, fue de esplendor. “Estuve en todas las etapas, y claramente cuando estuvo la hidroeléctrica era un club y cuando se fue era algo distinto”, expresó, agregando que “la diferencia la marcó mucho el presidente, Mario Pérez, quien era un señor, organizado. Y ese año los sueldos eran buenos, las instalaciones, los hospedajes, los viajes, todo era bueno porque había dinero. Después no volvió a ser lo mismo cuando se fue Mario, porque entraron personas que fueron en contra de lo que era Tinguiririca. Éramos unidos, pero después se fue todo para abajo”.
“NUNCA IMAGINÉ FIRMAR CAMISETAS”

En los primeros torneos donde participó Tinguiririca San Fernando, hubo muchos elementos de la ciudad, jugadores formados en casa que, por primera vez, tenían un protagonismo a nivel profesional. Uno de ellos fue Carlos Becerra, joven que se ganó un espacio a punta de triples y tiros imposibles.
“Al momento que se generó el proyecto, tenían más o menos vistos a los que podían jugar, preguntaron por la gente de San Fernando y me tenían contemplado, pero había que hacer las pruebas igual para ver si uno podía encajar en un equipo profesional”, expone.
Así mismo, indica que “mi especialidad era lanzar triples, era bueno en eso, encajé en el equipo por eso. Al ser nuevo en la etapa profesional, lo minutos que yo jugaba no eran los mismos, pero sí claves para la época”.
Sobre lo que se vivió hace más de una década, sostiene que fue un verdadero fenómeno social en la ciudad. “Para mí, fue impensado firmar poleras, balones, la gente era fanática de un equipo de básquet y eso en San Fernando nunca lo había visto, porque siempre era como el fútbol lo más llamativo. De hecho, mucha gente que quizás nunca vio básquet, empezó a ser fanática de algo que no entendía, pero por la energía que había, por el dinamismo de los partidos y porque era como un show y como un espectáculo bien montado, con jugadores extraordinarios que eran los mejores de Chile en ese momento”.
Su percepción, afirma, es que San Fernando estaba preparado para algo grande, pero los recursos económicos fueron mermando el tema. La empresa fue, pero hasta ahí no más”.
LAS EXITOSAS VACAS FLACAS
Días después de que Tinguiririca San Fernando ganara la Liga Nacional 2013-2014 la empresa que patrocinaba el proyecto le dio un golpe bajo, una verdadera sentencia de muerte, pero lenta, muy lenta.
Dejaron de aportar recursos al club y este se tuvo que solventar como podía. Tenía desafíos importantes, como representar al país en la Liga Sudamericana 2014, en Ecuador. Es decir, demasiados gastos y pocos ingresos. Los jugadores más caros optaron por emigrar, lo mismo el cuerpo técnico. Todo fue más complejo. “Desde que se acabó Tinguiririca (Energía) fue muy difícil buscar recursos”, apunta Becerra.

Coincidentemente con él, quien fuera presidente y dirigente histórico de la institución, Marcelo Pérez, lo señala.
“Para la gente que está en el básquetbol, los apoyos millonarios siempre son muy débiles, cuando son apoyos únicos. En ese momento, Tinguiririca no te permitía tener otro auspiciador, eran ellos y nada más. Y cuando salen ellos, el club queda solo, sin auspiciador, pero con el apoyo de la gente”.
Pese a eso, resalta que “después tuvimos muchos triunfos. Fuimos campeones de Lideba, Libcentro, jugamos Liga Sudamericana y hasta cuando estuvo Jaime Castillo como coach, fuimos semifinalistas de la Liga Nacional”.
Pérez, muy conocido en el ambiente del básquetbol nacional, agrega que TSF siempre tuvo a jugadores destacados. “Desde que nace Tinguiririca, hasta hoy, en todas las finales había jugadores que estuvieron con nosotros. Hace poco lo comentaba con Carlos Álvarez -DT y comentarista-, que siempre tuvimos jugadores”.
Apunta que, al momento de conformar el plantel inicial, “Cristian Santander (coach) me dice que yo quiero tener a Franco Morales, y yo le digo que a Patrick Sáez. Me dice, bueno, hay que decidirse por uno de los dos y le dije que fuéramos por los dos, y fuimos por ellos”.
En 2014, “en Liga Sudamericana jugó Erick Carrasco, Schuler, Jorge Valencia, Lalo Sepúlveda, y algo tenía Tinguiririca San Fernando que los jugadores se valorizaban. Caraboni, por ejemplo, desde TSF se va a la U de Conce, Pancho Pavez, Fernando Shuler, Carlos Aranda que pasó por la Selección estando en San Fernando. Y no solo los jugadores, también los técnicos. Tuvimos a Cristian Santander, a Pablo Ares, Cipriano Núñez, Jaime Castillo”.
Justamente, en la Liga Sudamericana, en octubre de 2014, Tinguiririca fue tercero en el grupo B detrás de Comunikt de Ecuador, Boca Juniors de Argentina y superando a Aduaneros de Venezuela. Dicho certamen lo jugó en la localidad ecuatoriana de Ambato.
Y, en 2015, la esquiva LIBCENTRO -torneo que se disputaba a nivel central durante el primer semestre de cada año- quedó en sus manos con un conjunto que dirigía Cipriano Núñez, el mismo entrenador con el cual representaron el básquetbol chileno internacionalmente.
LA DECADENCIA

En 2018, por primera vez, Tinguiririca San Fernando dejaba de participar oficialmente en la Primera División. El equipo que por ocho años estuvo en la máxima categoría nacional, descendió en una de las peores temporadas, donde los problemas económicos fueron una puñalada mortal para la institución.
A esa altura, ya no había gimnasios llenos, la gente poco a poco se alejó de la institución y esa entrada de dinero -que era la venta de boletos- llegó a ser mínima con el consiguiente despotenciamiento institucional.
El 2019 militó en Segunda, pero no con buenos resultados. Se conformó un plantel principalmente con jugadores universitarios y los marcadores semanales pasaron más a ser derrotas que victorias. Fue un año más, hasta que llegó la pandemia, que también dejó heridas.
En 2021, cuando se retomó el torneo, Tinguiririca San Fernando tuvo un pequeño renacer. Ese año, el equipo liderado en cancha por Eduardo “Lalo” Sepúlveda, ganó el campeonato y reinstaló, con casi nada, en Primera.
EL CAPITÁN ENTREGA SU VISIÓN
Eduardo “Lalo” Sepúlveda, ex seleccionado nacional, fue uno de los jugadores que más partidos disputó con la camiseta de TSF. Llegó en 2014, tuvo la oportunidad de ser campeón de LIBEBA, LIBCENTRO y Segunda División LNB con el “Tingui”. Por ello, su opinión es relevante para el análisis de la crisis deportiva del club.
Sepúlveda, que compitió también en el extranjero con la casaquilla de San Fernando, recuerda ese paso por Ambato, Ecuador. “Fue una bonita experiencia, jugar a nivel internacional era muy importante. Fuimos con un equipo muy diezmado, que nos reforzamos con Isla, Carrasco y Schuler, más los tres extranjeros. Pero fue complicado, debutamos con Boca, le hicimos un partidazo que nos escapó al final, luego con el local y el tercer partido lo ganamos en alargue”, dijo, agregando que “competimos como San Fernando a nivel internacional, llegó a Rodrigo Peñailillo con su hijo allá, fue muy lindo”.
Lo que vino después, es historia conocida, recuerda. “Fue uno de los motivos por los cuales no continué, no se veía un buen futuro y cosas claras para lo que venía. Para mí fue complicado, nunca fui a la prensa porque nos debían, pero eso me lo pagaron. Hoy Tinguiririca no me debe nada”.
Ahora bien, respecto a la crisis de 2023, la conoce bien, porque su hermano estuvo en el plantel. “Todos saben que fue un fraude, (el presidente de ese año, Marcos Moraga) hizo firmas que no eran de él, actas que no son legibles, le quedó debiendo plata a todos los jugadores. A mi hermano, que se cortó el tendón de Aquiles y el club nunca más lo llamó, no se preocuparon por él, no le pagaron un sueldo de la temporada pasada, y a otros jugadores igual”, sostiene.
Además, explica que “más que un desorden, creo que el club siempre hizo planteles con plata que no tenía. Eso fue uno de los graves errores que cometió TSF”. En síntesis, comenta que, “ese fue el pecado más grande de TSF, porque para estar en un club no puedo gastar más de lo que tengo”.
PROMETIERON Y NO CUMPLIERON
Otro de los que pasó mucho en el club fue el santacruzano Benjamín Acuña. Él, cree que para llegar a lo que se llegó, el gran problema “fueron los dirigentes, por desorganizados porque prometieron grandes cosas y no cumplieron. Para tener grandes jugadores ofrecieron grandes sueldos que a la larga no pudieron pagar. Tinguiririca tuvo todo para consolidarse en la región y estar permanentemente en la Liga y lo echaron a perder”.
Es más, según recuerda “pasaron los mejores jugadores de Chile por Tinguiririca y lo más lindo fue haber salido campeón en la temporada 2013-2014. El haber jugado con Patrick Sáez y Franco Morales la pueden contar algunos no más. Me quedo con lo positivo, pero en el trato personal siento que fueron súper desleales y no hice atados, siempre recibí el dinero que me ofrecieron, traté siempre de estar en todos los partidos, quizás no era el mejor, pero lo di todo y después con mi lesión de ligamentos cruzados me dejaron botado completamente, hicieron como que yo no existí nunca en el club y eso me dolió mucho”.
En la misma línea, Matías Sepúlveda, el último capitán que tuvo la institución antes de ser sancionada en 2023, manifestó que “con el tiempo la gente dejó de ayudar y es por esa misma razón que el TSF no está en la Liga Nacional de Básquetbol, por falta de apoyo, más económico y logístico. Nosotros como jugadores entregábamos todo lo que estaba a nuestro alcance. Siempre quisimos dejar bien parado el equipo de la ciudad, pero con poca logística dirigencial el club se fue derrumbando poco a poco”.
Sobre lo mismo Sepúlveda reflexiona que “al estar en los mejores y peores momentos, solo queda destacar lo lindo que fue mi estadía ahí. Ojalá nunca hubiera acabado, pero el club fue irresponsable con nosotros”.
Lo anterior, lo recalca añadiendo que “cuando digo que se derrumbó poco a poco es porque en ningún mes cancelaban el 100% de la plantilla de los jugadores. A muchos se le quedó debiendo y otros tuvieron que olvidarse de lo que habían acordado con el club. Yo me corte el tendón de Aquiles jugando y entrenando por el club. Hasta el día de hoy no me han pagado un peso”.
Por eso, recomienda que “si TSF quiere volver tiene que ser responsable primero hacia atrás, después de eso partir desde cero. Haciendo las cosas bien”.

LA ELIMINACIÓN, UNA OPORTUNIDAD
En noviembre de 2023 Tinguiririca fue sancionado, eliminado por problemas administrativos. “El Directorio de la Liga Deportiva Nacional de Básquetbol acata la determinación del Tribunal de Disciplina, y lamenta la sucesión de incumplimientos del club que motivaron la adopción de la máxima sanción contra la institución deportiva, dada la inviabilidad de su participación en la competencia en igualdad de condiciones deportivas y administrativas que el resto de los clubes de la LNB, esperando que la situación sirva de ejemplo para el resto de las instituciones que participan de la competencia, respecto de la necesidad de cautelar el máximo respeto a las bases deportivas y administrativas del campeonato”, manifestaba el comunicado de la LNB.
Para Marcelo Pérez, lo que se vivió el año pasado es triste. “Es doloroso que Tinguiririca San Fernando no esté ni siquiera jugando en Segunda División, pero eso también responde a la falta de apoyo de todos, de auspiciadores, de la municipalidad. Este alcalde (Pablo Silva) es que el que menos ha ayudado al club, porque en las antiguas administraciones las ayudas eran muy interesadas”, sentencia.
Sobre el tema, Carlos Becerra añade que “me parece que llegar a una instancia donde se llegó, está lejos, y que no muera como club es sano, porque marcó a la ciudad”. Es más, expresa que “el que tome el mando del club tiene que entender de que hay que empezar desde cero y buscar recursos para traer jugadores buenos, es la única forma de atraer público”, y que “es difícil que se vuelva a generar, y que lo formativo se mantenga, pero tiene que ser un trabajo consistente y bien planificado”.
En la actualidad, un grupo de hinchas y socios vigentes de la institución están dando un giro, primero, para cambiar la imagen de los últimos años y, segundo, apuntando a crear bases para el futuro, es decir, trabajando con niños para tener en competencia el área formativa de Tinguiririca.
Su actual presidente, Juan Celis, sostiene que el club está intentando reorganizarse desde abajo. “Queremos empezar desde cero, pero queremos hacer un llamado a la gente de la ciudad, decirle que somos gente de San Fernando los que estamos a cargo”, dice.
Es más, expresa que “hoy llamamos a reunión y llegan dos o tres personas, nadie quiere estar cuando se les necesita”. Además, sostiene que “hoy el deporte si no tiene apoyo desde el empresariado no vamos a llegar a ningún lado”.
Respecto a la crisis por la que pasó el club, piensa que “a nivel empresarial el apoyo es muy bajo, también hubo malos manejos administrativos del club y el apoyo en general. Esos son los factores”. Junto con ello, señala que hoy “hay deudas, rendiciones pendientes tanto en la municipalidad como en el gobierno regional. Si bien, son platas que se gastaron, pero no las podemos rendir porque quienes la gastaron, no tienen interés en hacerlo”. Eso sí, añade que “mal gasto de las platas, creo que no. Andamos justos, andamos debiendo. Si antes nos costaba un poco, ahora nos cuesta el doble, porque nadie cree”.
Así mismo, puntualiza que, en un redondeo, “en la última liga se gastaron 70, 80 millones, y ¿De dónde crees que sacamos el resto? De los sanfernandinos que aún seguimos ahí”.
Por último, aclara que “el básquetbol es caro, no es fácil”, y que “si quieren tener buen básquetbol en la región hay que invertir, se tienen que poner”.
Hoy por hoy, y para poder resurgir, “hemos trabajado fuerte con las inferiores, se creó su directiva y ellos están trabajando a la par con los adultos”, cerró.
EL SUEÑO DE REGRESAR
“No nos hemos ido, porque somos socios de la Liga Nacional, ahora hay elecciones y Tinguiririca vota”, expresó Marcelo Pérez.
Es más, comentó que “en un futuro no lejano, TSF va a participar en Segunda División y va a volver. Lo tiene que hacer es como lo están trabajando ahora, con series inferiores, que la mayoría de los jugadores sea de San Fernando, replicando lo que hace Español de Talca”.
En el mismo aspecto, el actual mandamás, Juan Celis, asegura que “la Liga Nacional nos tiene comprometidos para la Liga 2 siempre y cuando cumplamos con el cuaderno de cargos, como todos los equipos. Si cumplimos, en octubre estaríamos participando”.