Investigadores de la UOH buscan crear un sistema para medir el bienestar de las gallinas y certificar la calidad de los huevos

El proyecto, financiado por el Gobierno Regional, desarrolla indicadores que permitan evaluar de manera integral el bienestar animal, la alimentación, la bioseguridad y las condiciones de producción en planteles de pequeños y medianos productores.

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El acceso de una gallina al aire libre no garantiza, por sí solo, que tenga una buena calidad de vida. Su estado de salud, comportamiento, alimentación y las condiciones del gallinero son factores determinantes para evaluar su bienestar y, en consecuencia, la calidad de los huevos que produce.

Con ese objetivo, investigadores de la Universidad de O’Higgins (UOH) trabajan en el desarrollo de un sistema que permita medir de manera objetiva el bienestar de las aves mediante indicadores prácticos y aplicables a distintas realidades productivas.

La iniciativa fue presentada durante el seminario «Huevos con bienestar: Pilares para una avicultura sostenible», realizado en el Campus Colchagua de la casa de estudios, en el marco del proyecto FIC «Transferencia sistema de producción de huevos free range con calidad integral certificada», ejecutado por la universidad y financiado por el Gobierno Regional de O’Higgins.

Más allá del sistema de crianza

La investigación busca establecer criterios que permitan evaluar integralmente la producción de huevos, incorporando variables como bienestar animal, alimentación, bioseguridad, infraestructura y manejo de los planteles.

La directora del proyecto y académica de la Universidad de O’Higgins, Paula Toro Mujica, explicó que actualmente Chile no dispone de un modelo que certifique de manera integral cómo se producen los huevos.

«Hoy Chile no cuenta con un modelo que evalúe de manera integral cómo se producen los huevos. Identificar qué indicadores de bienestar animal deberían ser los mínimos que se incluyan en un sistema que certifique la calidad integral de los huevos es una pieza clave», señaló.

¿Qué se observa para medir el bienestar?

Los investigadores plantean que no basta con conocer el sistema de alojamiento de las aves. También es necesario evaluar cómo viven realmente.

Entre los indicadores considerados se encuentran:

  • Estado del plumaje.
  • Condición de las patas.
  • Conducta y comportamiento.
  • Zonas de descanso.
  • Alimentación.
  • Temperatura y ventilación del gallinero.
  • Iluminación.
  • Distribución de comederos, bebederos y perchas.

Durante el seminario, el presidente de la Asociación Chilena de Bienestar Animal, Cristian Ugaz, explicó que un diagnóstico adecuado debe considerar simultáneamente la salud física, el comportamiento y el estado emocional de las gallinas.

La bioseguridad también influye

Otro aspecto clave corresponde a las medidas destinadas a prevenir enfermedades dentro de los planteles.

Entre ellas figuran el control de visitas, el uso de ropa y calzado exclusivos, la limpieza de las instalaciones, la vacunación y el adecuado manejo sanitario, reduciendo así el riesgo de ingreso y propagación de agentes infecciosos.

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Alimentación de precisión

La alimentación constituye otro de los pilares del estudio.

Los investigadores explicaron que no basta con suministrar alimento, sino que este debe aportar el equilibrio adecuado de proteínas, grasas, vitaminas, minerales y energía.

Carlos Páez, gerente de Nutrición y Servicios Postventa de Encipharm, indicó que la composición de las materias primas puede variar considerablemente según su origen, afectando la nutrición de las aves.

Por ello, el proyecto utilizará tecnología NIRS (Espectroscopía de Infrarrojo Cercano) para analizar científicamente estas diferencias y relacionarlas con la composición nutricional de los huevos.

Un modelo para pequeños y medianos productores

La investigación considera que las condiciones productivas son muy diversas entre los pequeños y medianos avicultores de la región.

Por ello, el proyecto contempla elaborar estándares en alimentación, bienestar animal, sanidad y manejo, además de capacitar a los productores para facilitar la implementación de futuras certificaciones.

La meta es que los planteles puedan incorporar el bienestar animal como una variable medible, mejorando tanto la calidad de los huevos como la eficiencia de la producción.

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