Cuando se repiten ciertas frases hechas como que “el futuro del periodismo está en lo digital”, “el periodismo ya no cabe en un papel”, “hay que adaptarse a las nuevas plataformas y a los nuevos formatos en línea”, y “ahora los usuarios consumen los contenidos desde el celular y por redes sociales” se está olvidando que ellas no tienen nada nuevo: la Web 2.0 tuvo sus orígenes durante la primera parte de la década del 2000 y a finales de la misma YouTube, Facebook y Twitter ya eran de uso masivo; además de las conexiones móviles a través de smartphones.
Con todo esto, los cambios del periodismo desde sus formatos nativos hacia los digitales –en la mayoría de los casos– no necesariamente correspondieron a “ser modernos y estar a la vanguardia”, sino que únicamente un instinto de supervivencia. De hecho, el consultor de medios estadounidense Ken Doctor publicó ya en 2010 –es decir, hace 14 años y, aun así, suena poco– el libro ‘Newsonomics: 12 tendencias que darán forma a las noticias que recibes’.
Allí explicó que el cambio del periodismo a lo digital era inevitable dados los aumentos a las conexiones a internet de mayor calidad, al mayor tiempo de permanencia de los usuarios en las nacientes plataformas digitales y a la adquisición de dispositivos de conexión (fijos y móviles) cada vez más nuevos y avanzados. De esta manera, agrega Doctor, el contenido se transforma en darwiniano: “solo sobrevivirá el más apto y aquel que pueda tener nuestra atención. ¿Cuál es el contenido más apto? Solo una cosa es clara: el periodismo no es una meritocracia”.
Con esto, el experto nos explica que no necesariamente la calidad periodística puede sobrevivir en los entornos digitales, sino solo aquella que tuviese las opciones de adecuarse a los nuevos escenarios. Prueba de ello es que no necesariamente los periódicos más leídos, las radios más escuchadas, los canales de televisión más vistos y los sitios webs más visitados son los que ofrecen un producto de mayor calidad informativa.
Esta dosis de realismo puede sonar compleja, pero se entiende cuando se ve tanta desinformación que abunda en el ciberespacio o también a aquellos que directamente mienten sin escrúpulos con tal de obtener más likes y/o interacciones. Es por esto que, tal como contamos en la pasada Edición Aniversario, la estrategia digital de El Rancagüino en adaptarnos paulatinamente a las nuevas tecnologías, pero reforzando nuestra identidad meramente regional.
Contar mejor nuestro periodismo de siempre, a través de distintos formatos e intentando llegar a nuestros lectores –sean de papel, de web o de redes sociales– ubicados en la Región de O’Higgins, en el país o en cualquier parte del mundo. De esta manera, a continuación, contamos tres claves de la consolidación de esta estrategia en 2024: a nivel de web, de tráfico orgánico y de crecimiento de comunidades en redes sociales.




