Este lunes 8 de diciembre, el sector nororiente de Rancagua quedó más silencioso. A los 82 años partió al viaje eterno Julia Jiménez Guzmán, dirigenta vecinal que por más de tres décadas fue la voz, el pulso y el motor de la Población Diego Portales. Mujer de carácter, de convicciones férreas y corazón generoso, dedicó cada día de su vida a mejorar la calidad de vida de sus vecinos, incluso cuando la enfermedad ya le comenzaba a restar fuerzas.
Firme, directa y profundamente humana, luchadora incansable por avanzar en seguridad, salud y bienestar social, Julia se convirtió en una figura histórica del territorio dedicando su vida entera a sus vecinos. Desde su casa en Antonio Garfias, que era a la vez hogar y oficina comunitaria, atendió problemas, organizó reuniones, gestionó ayudas y acompañó a quienes más lo necesitaban. Ahí, donde tantas veces dio soluciones, comenzó su velorio antes de trasladarse -a las 19:00 horas- a la que siempre consideró su segunda familia, la Séptima Compañía de Bomberos de Rancagua de la que era una de sus fundadoras junto a su gran amiga la también recordada dirigenta social Isidora Jerez, ellas fueron la voz y conciencia del sector oriente de Rancagua.
“Nos deja una gran lección de vida”, expresó con emoción el ex alcalde Eduardo Soto, quien la visitó poco más de una semana antes de su partida. “Difícil expresar en estas líneas lo que significa su partida… guardo los mejores recuerdos y una amistad que se cimentó con el paso del tiempo. Dios la acoja en su seno y dé conformidad a su familia y amigos”, agregó.
Su velorio comenzó en su casa y desde las 19 horas de este lunes se trasladó este martes en la noche a la Séptima Compañía, su segunda familia, mientras que su misa de despedida será este miércoles a las 20:00 horas en la Iglesia San Francisco, para luego continuar al Cementerio N°1.

ABRIÓ PUERTAS PARA LA SALUD DEL SECTOR
Su obra más emblemática fue la lucha férrea por conseguir el SAR Oriente, un sueño comunitario pospuesto por más de 20 años. Julia no descansó hasta verlo convertido en realidad siendo la columna vertebral de esa batalla. Estuvo en ceremonias, reuniones, gestiones y manifestaciones; habló fuerte cuando fue necesario y defendió a su comunidad cuando nadie más lo hacía. Conocía cada cifra, cada compromiso, cada promesa incumplida.
Cuando por fin se anunció que la construcción del SAR Oriente iniciaría en enero de 2016, su alegría fue también la de miles de familias “Era vital que atendiera 24 horas. Aquí vivimos personas de sectores populares, vulnerables. La salud no puede esperar”, dijo con determinación en aquella ocasión. Hoy, el SAR es un símbolo de su perseverancia recordó el ex alcalde Eduardo Soto.
LA GUARDIANA DE LA SEGURIDAD EN DIEGO PORTALES
La seguridad fue otra de sus batallas. Su compromiso fue tanto que, durante años insistió en que la antigua Tenencia ya no daba abasto para un territorio en expansión. Junto al municipio y al entonces párroco de la Santísima Trinidad, Padre Luis Escobar, impulsó la gestión para elevarla de categoría. Tocó puertas, habló con autoridades nacionales y no cedió hasta que lo logró.
“Se la jugó con fuerza”, recuerda Soto. “Fuimos juntos muchas veces a hablar con el General Director, con parlamentarios… Ella empujó ese proyecto con toda su energía”. Así, en octubre de 2016, se inauguró la Subcomisaría Diego Portales, hito que transformó la protección policial en uno de los sectores más populosos de Rancagua.
EL CORAZÓN DE LA SÉPTIMA COMPAÑÍA
Si había un lugar donde Julia era más que dirigente, era la Séptima Compañía de Bomberos. Fundadora, referente y símbolo, la institución la reconoció en mayo pasado con un homenaje que la emocionó profundamente: la Guardia Nocturna Femenina fue bautizada con su nombre, inmortalizando su entrega en una placa al ingreso del cuartel.
Para Julia, la Séptima compañía fundada el 07/07/07, era parte de su identidad. Hasta sus últimos días se preocupó por ellos. “Estaba muy atenta a los robos que sufrió la compañía, preocupada de su seguridad… siempre pendiente, siempre encima”, recordó Soto. Incluso cuando su salud ya se había deteriorado, voluntarios de la compañía la acompañaron en traslados médicos e impulsaron un bingo solidario para apoyarla.
Su enfermedad nunca apagó su vocación “Estaba preocupada de su población hasta el final”, dijo Soto. El mismo día que él la visitó, llegaron juguetes desde la municipalidad para la fiesta navideña. Julia, pese al dolor y el cansancio, revisaba detalles, daba instrucciones, miraba que nada faltara.
Participó en ollas comunes durante la pandemia, gestionó mercadería para adultos mayores solos, impulsó el Barrio Victoria, la apertura de Avenida Sol con Victoria, la remodelación de su sede social, el mejoramiento de la multicancha, entre tantas otras obras que, como recuerda Soto, “quizás cuántas más hizo y no se supieron”.
Para el alcalde de Rancagua, Raimundo Agliati, su partida es una pérdida enorme para la ciudad: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Julia Jiménez, una mujer excepcional y una dirigente histórica de nuestra ciudad. Su compromiso con el sector nororiente, con la comunidad de la Diego Portales y con la Séptima Compañía de Bomberos refleja una vida dedicada al servicio y al bienestar de los demás”.
Desde el Gobierno, el seremi Carlos Carrasco destacó la trascendencia de vecinas como ella: “Es lamentable perder una dirigente vecinal que habla de la trayectoria de dirigentes sociales que tenemos en la región de O’Higgins de muy alta calidad, que hacen de la participación de la organización popular un aporte a la a la democracia, con dirigentes como como ella, la región y Rancagua van avanzando porque representan lo que como gobierno esperamos tener, que es dirigentes que nos coloquen la agenda en función de los temas que la ciudadanía y la comunidad requieren”.
UN LEGADO QUE NO SE BORRA
Julia deja una comunidad organizada, un barrio un poco más seguro, un mejor sistema de salud y una compañía de Bomberos que la reconoce como una de sus columnas fundadoras. Deja también un ejemplo de liderazgo honesto, de lucha sin descanso y de amor profundo por los suyos.
Su partida enluta a la población Diego Portales de Rancagua y a todos quienes conocieron su gestión territorial, pero también invita a mirar con gratitud a esas mujeres que han tejido, día a día, el entramado social de los barrios.
Quienes la conocieron dicen que su legado es tan grande como su bondad. Y que, en algún rincón del cielo, ya debe estar reencontrándose con su amiga, colega y compañera de batallas, Isolina Jerez, líder histórica del sector nororiente. Dos mujeres que con su trabajo cambiaron la vida de miles, dos lideresas que hicieron de la organización vecinal una misión. dos amigas que hoy, como en los años más intensos de lucha, vuelven a juntarse.
