Coltauco: Un nuevo comienzo después de la devastación

Después de dos semanas de la catástrofe, los afectados luchan por encontrar esperanza. A pesar de la pérdida de sus hogares, se aferran a la esperanza de reconstruir sus vidas y buscar un nuevo comienzo. Aunque enfrentan obstáculos y necesidades apremiantes, su resiliencia y espíritu de superación los impulsan a seguir adelante.

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Fotos Héctor Vargas

Han pasado dos semanas desde que las inundaciones arrasaron parte de nuestra región en que el inclemente sistema frontal hizo que se desbordaran los ríos Cachapoal, Tinguiririca y Claro dejando 11.274 damnificados.

En O’Higgins, una de las comunas más afectadas fue Coltauco donde hubo 7.144 damnificados dejando tras de sí un rastro de destrucción y desolación.

Han pasado dos semanas desde ese fatídico día y las aguas han retrocedido revelando el panorama desgarrador de lo que solía ser un hogar. La pérdida y la tristeza llenan las miradas de los vecinos, quienes tratan de encontrar algo de esperanza en medio de la devastación.

Son ellos quienes recuerdan vívidamente el momento en que el agua se precipitó sobre sus casas. La impotencia y el miedo les invadió mientras luchaban por salvar sus pertenencias en medio de la fuerza del agua que era incontrolable y los esfuerzos resultaban en vano al tratar de salvar pertenencias.

Así lo recuerda Nancy Figueroa del sector El Molino de Coltauco “Acá se perdió todo. Los electrodomésticos, sillones, camas, todo. Tratamos de salvar algo, lo poco y nada que a uno le quedó. La casa sigue con barro que se está endureciendo y ya cuesta sacarlo, la casa está húmeda, las piezas igual, le pusimos un poco de aserrín para que se absorba el agua; pero la humedad viene de más abajo, las piezas y las tablas están húmedas, y todo se hincha”.

Nancy agrega “Es como que nunca vamos a terminar, limpiamos por un lado y sigue el barro por otro. El agua llega de manera intermitente, porque hay hartas matrices reventadas y por eso no tomamos agua de la llave, porque aún no se puede”, indica Nancy quien vive junto a su marido Leonardo Órdenes, su hijo Héctor de 10 años, su hija Camila y su nieta de 2 meses.

Mientras que su marido Leonardo Órdenes agrega “Estamos secando con carbón, tenemos la cocina leña que prendemos, vamos sacando bracitas y acomodándolas por todos lados, pero con eso secamos las tablas nomás, porque por debajo quedó todo húmedo, porque el agua se absorbió por abajo el agua. Es un proceso lento, pero hay que seguir”, dijo resignado.

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A lo que Nancy añade “nos llegaron colchones, pero no tenemos dónde ponerlos, necesitamos armazones de camas”, finaliza. Si usted quiere contactarse con la familia, lo puede hacer al 988165704.

LA RECUPERACIÓN: UN CAMINO ARDUO Y DESAFIANTE

Después de dos semanas, el camino hacia la recuperación se presenta arduo y desafiante. La realidad de haber perdido parte de sus hogares es algo que abruma a los vecinos de Coltauco a diario.

“Estamos un poquito más tranquila, pero hay mucha humedad aún. Una sobrina me rescató y me llevó a Rancagua, pero tuve que volver a la casa porque a mi hijita le dieron crisis de pánico porque estábamos en un lugar que no era su casa” dijo Elizabeth Pino quien vive con su pequeñita Esperanza Céspedes que asiste a la Teletón, pues tiene parálisis cerebral tipo displejia hepática, además de su madre, su pareja y su suegra que es adulta mayor.

“Perdimos todo, camas, cocina, lavador, refrigerador, electrodoméstico, su leche, pañales, su ropita, todo, me fui con lo puesto a Rancagua”, recuerda Elizabeth.

“Ahora estamos durmiendo en el suelo porque tampoco tenemos colchones, ni sillones donde descansar un poco, cocina no tenemos, hacemos algo en el fuego o vamos a la sede a buscar comida o hay personas particulares que aún llegan a entregar comida, pero no sabemos si vamos a tener almuerzo en el día. Tenemos un hervidor y agua que me han regalado, porque si bien tenemos agua de llave, no se puede tomar, porque hay matrices cortadas, nos puede caer mal y en estas condiciones no nos podemos enfermar, imagínese”, expone Elizabeth.

La vecina del sector de Loreto nos indica que para su niña necesita “leche colun o nido en polvo, porque mi hija no tolera la leche del consultorio, necesita pañales XXG, como no tenemos camas, la tengo acostadita en el coche porque es facilito para que se resfríe”, agrega que también requiere “pañales de adulto mayor, porque acá ha llegado muy poquita ayuda, todo ha sido de gente como uno que llega con una bolsita que se agradece un montón, pero de las instituciones no mucho”.

Si usted quiere apoyar a esta familia, puede hacerlo en el sector de Loreto en pasaje Las Araucarias #371 o al celular 942387097 de Elizabeth Pino.

Así, a dos semanas de la catástrofe, en el lugar el común denominador es el barro que se encuentra esparcido por todos lados, el que poco a poco limpian camiones y maquinaria pesada que se encuentra en el lugar, al que acompaña el putrefacto olor a agua servida que se mantiene aún impregnada en el ambiente, por lo que aún se requiere ayuda para estos sectores de la comuna.

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Los vecinos han comenzado a planificar un nuevo comienzo, pero aún falta mucho camino por recorrer; no obstante, aunque en este momento parezca abrumador, se aferran a la esperanza que con el tiempo podrán recuperar lo que han perdido ganando resiliencia y capacidad para superar las adversidades.

Si bien saben que el camino es largo y lleno de desafíos, se mantienen firmes en reconstruir sus vidas y su hogar donde cada día que pasa dan pequeños pasos para poner de pie no solo sus casas, sino también sus vidas.

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