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83 “casas muertas” en 64 cuadras del damero central de Rancagua

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-Esta segunda entrega de un catastro presencial en el centro de la capital regional, nos arrojó cifras alarmantes de propiedades e inmuebles, que para muchos tienen un destino incierto y que afecta de manera directa el patrimonio histórico y cultural de Rancagua.
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Fotos: Marco Lara

Para los que creen que “las segundas partes son malas”, esta premisa se cae por sí sola, cuando en esta segunda entrega de las “Casas Muertas” que descansan en el damero central de la ciudad de Rancagua, deja por sentado que los resultados obtenidos del catastro presencial de las casas y terrenos abandonados, supera los 80 sitios desocupados en el corazón de la urbe de la capital regional.

Nos corresponde mencionar en esta nueva entrega, las casas y propiedades desatendidas y huérfanas de sus propietarios, que en muchos de los casos se hacen de la vista gorda, ante una realidad que se ha convertido en un problema de habitabilidad para vecinos y comerciantes establecidos en la zona comercial de mayor movimiento de la ciudad.

Nada más que, en la calle Miguel Zañartu, que forma parte del extremo catastrado desde la avenida Freire hasta San Martín, existen 10 inmuebles en situación de abandono, como el caso de la vivienda ubicada en el cruce con calle Cáceres, a la igual situación en Zañartu con Mujica, una antiquísima casona, que en otrora formó parte de la arquitectura colonial de Rancagua.

Otras de las que se suman a este conteo catastral en la misma calle Zañartu, están las asignadas con la nomenclatura 330, 420 y otra que no cuenta su número. En la intercepción con O´Carrol, está otra propiedad, mientras que a pocos metros están las asignadas con el número 550, 559, 696 y 763, completando así la decena de inmuebles.

En la calle siguiente, nos referimos a Almarza, nos topamos con cinco propiedades solitarias, y que algunos vecinos prefirieron mantenerse en el anonimato, pudimos identificarlas bajo el número 357, 280, 235, 221 y 224.

Una cuadra más, llegamos a Alcázar, que cuenta con seis inmuebles, en situación de abandono, siendo uno de los más emblemáticos el edificio ubicado en el cruce con Cáceres, marcado con el número 121 y que por muchos años sirvió como sede de la Fiscalía del Ministerio Público.

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En similar situación se encuentra un local comercial, específicamente al lado de un inmueble registrado con la nomenclatura No. 277; así como también otro en el cruce de Alcázar con Gamero.

Preocupante es el ambiente en que viven los docentes y alumnos del Jardín Infantil, ubicado entre calles Gamero e Ibieta, quienes, ante la presencia de un inmueble a un lado de su sede, tomado por desconocidos, los mantiene en zozobra, y que han sido víctima de robos en varias ocasiones, al igual que a algunos residentes del sector. También otra casa, muy sospechosa de haber sido abandonada frente al Colegio Don Bosco y a pocos metros una similar, totalmente sellada sin número.

En Paseo Estado, una zona neurálgica del centro de Rancagua, localizamos dos lugares solitarios, se encuentra un inmueble sin ocupación y un extenso sitio eriazo, frente al Instituto Wall Street English, éste último lleva varios años cerrado y con abundante pasto seco.

Al llegar a la avenida Alameda, en la calle Estado pudimos registrar un terreno, ocupado por casas improvisadas (rucos) y que desde hace varios años no cumple ninguna función.  

En la avenida Alameda, entre calles Estado y Alcázar, un inmueble que por muchos años funcionó como “Ferretería Olivares”, yace de manera silenciosa, pero el mal estado de sus muros, no hacen juego con lo moderno de esta arteria vial, una de las más importante de la capital regional.

Solo tres sitios en calle Campos

En la calle Campos, el movimiento comercial pareciera no dar tiempo al abandono de casas y propiedades privadas, pero logramos localizar tres casas y sitios en desusos, como el que está frente al Colegio Infantes de O´Higgins y una vivienda con el número 83, donde funcionó el COLODEP.

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Astorga muestra el abandono colonial

Seguimos nuestro recorrido por el damero central de Rancagua, y en la calle Astorga ubicamos a un domicilio sin ocupantes, signado con el número 484 y otro a escasos metros con el número 521, frente al Obispado de la capital. Además, en la misma cuadra otra vivienda, que en su fachada llevada estampado el número 586.

En Astorga con Gamero, un enorme local comercial mantiene sus cortinas de metal cerradas desde hace un buen tiempo, que presumimos que sus propietarios deben estar ofreciendo en arriendo, ya que por su ubicación puede ser de gran utilidad para una institución gubernamental o comercial.

Continuamos nuestra senda por Astorga, una calle que, a pesar de su abandono colonial, se niega a morir, donde hallamos una casa al llegar a Ibieta con el número 603; pero culminamos en la última cuadra que llega a Millán, donde tres antiguos inmuebles muestran el rostro de sus fachadas muy deterioradas.

Bueras, el penúltimo recorrido

Llegamos a calle Bueras, nuestro penúltimo recorrido, con un alto número de casas, inmuebles y propiedades dejadas a su suerte en el tiempo, en la esquina con Millán está una vivienda, la 770, que su fresca pintura blanca la hace muy atractiva y acogedora, pero algunos vecinos nos manifestaron que su dueña la tiene a la venta; a escasos 20 metros está otra de color amarilla, con el número 742 y otra casi diagonal de color rojo, con el número 671.

En un recoveco de la plaza Fray Camilo Henríquez, (conocida también como la plaza Los Enamorados), entre Bueras con Cuevas, está un sitio eriazo, que su fachada, a punto de desplomarse, da la impresión de una vivienda, pero en realidad representa un peligro para lo que a ella puedan acercarse. También las signadas con la nomenclatura 144, 85 y 79, son las últimas de esta calle.

Un final inesperado de 64 cuadras

Para culminar el recorrido de las 64 cuadras en todo el damero central del casco histórico de Rancagua, finalizamos con la avenida San Martín que, a pesar del gran movimiento comercial, ubicamos tres locales, entre los cuales estaba uno con el número 98 y el edificio donde funcionó hasta hace poco la AFC (Seguro de Cesantía).

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El cansancio nos invadía, pero logramos nuestro cometido, de aplicar un catastro en terreno, para conocer de primera mano la situación de las casas, inmuebles y sitios eriazos en pleno damero central, que conforma el casco histórico de nuestra ciudad capital.

El recorrido en un radio de 64 cuadras que arrojó como resultado, 83 espacios urbanos en desuso, en su mayoría “casas muertas”, bordeadas de las avenidas Alameda, Freire, Millán y San Martín, nos dejó un final inesperado.

Solo resta esperar el pronunciamiento de las autoridades a quienes les compete el caso, para conocer el destino que les depara a estos espacios, que deja mucho que desear de la conservación histórica y colonial de la capital regional.

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