En el marco del Día Internacional de la Mujer es válido abordar uno de los temas que sigue siendo preocupante en la sociedad: la violencia hacia las mujeres. Una triste realidad que muchas mujeres viven, incluso por años y sin denunciar. Sabemos que la denuncia es la puerta de entrada a la justicia para las víctimas, evitando un final trágico.
Al respecto, conversamos con Gabriela Cuadra Zamorano, Asistente Social, Mediadora Familiar y docente del área Formación e Identidad del IP-CFT Santo Tomás Rancagua, quien dice que la mujer a lo largo de la historia ha sufrido todo tipo de abusos relacionados sólo con el hecho de ser mujer y en la actualidad esa violencia va desde la violencia psicológica, que en apariencia no deja huellas, pasando por la violencia económica y llegando a las atrocidades de la violencia sexual e incluso la muerte.
“El fenómeno parece no distinguir edad, condición sociocultural o religión. Va desde la violencia en el pololeo hasta el maltrato en parejas que llevan años de convivencia y por lo mismo, de abusos, amparados en que él es hombre o que solo se pone así cuando está borracho, justificando y normalizando esto o incluso, replicando modelos ancestralmente conocidos y aceptados por la sociedad”, explicó la profesional. Esto de la violencia es transversal, insistió. Hoy se normalizan peligrosamente muchas conductas y en el caso de los varones, probablemente son conductas aprendidas que se van repitiendo, dijo.
“SOCIEDAD CÓMPLICE”
A juicio de nuestra entrevistada, la sociedad actual sería “cómplice. Decimos ‘No me meto, o dejo que se arreglen solos’. Dichos como este se escuchan cada vez más. “Hoy la gente teme a arriesgar su propia vida, y piensa primero qué me va a pasar si me meto. Entonces, por un lado, visibilizamos estas temáticas, pero a la larga igual sabes o te enteras de casos de violencia”, comenta Gabriela Cuadra.
Asegura que, de los casos de violencia intrafamiliar el 30% denunció el delito y solo el 9% terminó en condena. “El ejercicio que hace la mujer hoy es que temen perder el trabajo, exponer a los hijos, ocupar tiempo y recursos, etcétera, entonces no denuncia ni a Carabineros ni a la justicia. Temen perder la dependencia económica porque muchos hombres amenazan a la mujer con quitarles a los hijos, llegando a tribunales de familia y mediación”.
Cada vez es más temprana la violencia entre las parejas, porque “hoy tenemos periodos de convivencia más extensos que antes no existían. Antes las mujeres salían de sus casas casadas. Hoy las parejas conviven cada vez más jóvenes”. Entonces, ¿cómo nos podemos dar cuenta que una mujer es violentada?. Varias son las señales según esta asistente social. El hombre violento anula el círculo de apoyo de la víctima, cortando los lazos con la familia, amistades, colegas de trabajo, etc., dejándola sola sin poder pedir ayuda. “Así la aísla como una forma de poder manipularla más fácil”.
Gabriela estudió también Educación Parvularia por lo que está muy convencida de que la prevención debe venir desde temprana edad, incorporando patrones de conducta que sean visibles para los pequeños. “Esta etapa es el eje y motor de muchas cosas positivas para cosechar en el futuro. Compartir y jugar sin estereotipos de género. De lo contrario vamos creando al adulto insensible, castigador y cero tolerancia a la frustración”, explica.
“LA AYUDA ESTÁ”
“Las cifras van al alza y pareciera que todo lo que se está haciendo no es suficiente pese a que hoy se visibiliza el problema más que antes”, nos revela esta profesional docente de Santo Tomás. “La ayuda está y es vital usar los recursos que tenemos, como el fono de ayuda y orientación 1455, los programas del SernamEG, los centros de la mujer, pero falta aún ser más solidario como sociedad. Si mi compañera de trabajo llega con señales, el ánimo bajo o marcas en su cuerpo, preguntarle qué le pasa y hablarlo”, asegurando que nada cuesta hacerlo.
Finalmente, la asistente social les envía un potente mensaje a quienes viven hoy este conflicto. “Yo les diría a ellas: Mujeres, no están solas. Hay instituciones que se dedican a ayudarlas y orientarlas a denunciar, para salir de este círculo de violencia. También para empoderarlas y sacarlas adelante económicamente”, mencionando a Carabineros, los municipios y el Servicio Nacional de la Mujer o Prodemu como algunas de las instituciones que cuenta con apoyo a las víctimas de violencia intrafamiliar”.
