Este jueves, en una emotiva ceremonia realizada en el Cementerio N° 2 de Rancagua, se conmemoró 80 años de la tragedia minera más grande del siglo XX. Un 19 de junio de 1945, cuando el mundo estaba saliendo de una costosa guerra, un fatal accidente al interior del Mineral El Teniente cobró la vida de 355 mineros y que dejó una huella imborrable en la memoria rancagüina.
Por décadas, fueron cientos los familiares que cargaron con el dolor de perder a quien llevaba el sustento diario hacia sus hogares.
Esa pena, aún está presente en hijos, nietos y bisnietos de los fallecidos, quienes acudieron al memorial ubicado en el sector de Baquedano.
La “Tragedia del Humo” cambió la seguridad minera y, en Sewell, por ejemplo, significó modificaciones importantes que siguen presentes hasta hoy.
UN DÍA NEGRO PARA LA MINERÍA CHILENA
Por esos años, la Braden Copper Company era explotaba el yacimiento subterráneo. En casi 40 años de trabajo, se habían perforado cientos de kilómetros de galería y sin las medidas de seguridad correspondiente, el incendio generado pasadas las 7 horas de ese 19 de junio fue una trampa mortal.
El día siguiente, con la consternación generalizada en la ciudad, se realizó el primer funeral con la presencia del presidente de la República, Juan Antonio Ríos. “El primer mandatario y autoridades encabezaron la columna fúnebre, seguidos de la banda militar que rendía honores, y de los ataúdes, que avanzaron rodeados del público y lamentos”, registra una crónica de nuestro diario.
Cada tumba fue adornada con una lápida y una cruz blanca, y frente a ellas se hizo un gran muro con placas de bronce donde fueron escritos los nombres de los obreros.
Así mismo, la empresa declaró tres días de duelo, paralizando las faenas durante el rescate y las siguientes tres jornadas, para retomar el trabajo el sábado de la misma semana.
Hoy, a 80 años de la tragedia, los deudos, autoridades y los actuales dueños de la mina, Codelco El Teniente, recordaron este lamentable hecho.
UN HECHO DE CONOTACION NACIONAL
Recordemos que, tras la tragedia, han existido cientos de publicaciones y trabajos gráficos para dar cuenta de la historia.
Una de las obras más destacadas internacionalmente son las incluidas dentro del “Canto General”, de Pablo Neruda. Allí, en el poema llamado “Catástrofe de Sewell”, Neruda, da cuenta del dolor vivido en 1945. “Sánchez, Reyes, Ramírez, Núñez, Álvarez. Estos nombres son como los cimientos de Chile. El pueblo es el cimiento de la patria. Si los dejáis morir, la patria va cayendo, va desangrándose hasta quedar vacía (…) Hoy es el humo del incendio, ayer fue el gas grisú, anteayer el derrumbe, mañana el mar o el frío, la máquina y el hambre, la imprevisión o el ácido (…) No es el gas: es la codicia la que mata en Sewell”.







