Con sorpresa tomó la esfera política chilena la inesperada renuncia de Mario Marcel a su cargo de ministro de Hacienda, el cual ocupaba desde el inicio del Gobierno del presidente Gabriel Boric. Esta dimisión se convierte en la segunda baja ministerial en menos de 24 horas, sumándose a la salida de Esteban Valenzuela del Ministerio de Agricultura.
Marcel, una figura clave del oficialismo, comunicó su decisión de forma escueta al llegar a La Moneda cerca de las 11:00 horas, limitándose a decir que venía a «conversar con el Presidente». Tras su reunión con el Mandatario, el ahora exministro abandonó el Palacio por una salida alternativa, evitando a la prensa. Aunque las razones oficiales apuntan a «motivos personales», también se especula sobre una posible proyección internacional del economista.
La partida de Marcel representa un «golpe político» para el Ejecutivo y ocurre en momentos particularmente complejos. La renuncia se produce «ad portas de presentar el presupuesto 2026» y en un escenario económico y político delicado, con negociaciones arancelarias y otras actividades clave en curso. El día anterior, Marcel había presentado a la Comisión de Hacienda el proyecto de reforma tributaria que proponía el Gobierno.
Las reacciones desde el Congreso no se hicieron esperar, reflejando tanto lamento como preocupación por la estabilidad del Gobierno:
• Desde la oposición, Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, si bien reconoció el derecho personal a priorizar decisiones familiares, criticó que Marcel «se sedujo con esta lógica ideológica del presidente Boric», lo que, a su juicio, «le hizo un profundo daño a la economía» y a la «responsabilidad fiscal».
• El diputado Frank Sauerbaum (RN) calificó la situación de «lamentable», señalando que «evidentemente va a debilitar la gestión económica y política del Gobierno». A pesar de haber sido un opositor a su gestión, Sauerbaum reconoció el «éxito importante» de Marcel en la disminución de la inflación y la contención del gasto fiscal. Se preguntó «quién asumirá este cargo, que es un cargo tremendamente delicado, como una señal hacia los mercados y hacia los inversionistas».
• El diputado Carlos Bianchi (independiente) vaticinó que al Ejecutivo se le dificultará gobernar, quedando limitado a «administrar» en los siete meses restantes de la administración.
En el oficialismo y sectores aliados, la valoración a la gestión de Marcel fue generalizada:
• El senador Tomás de Rementería (PS) valoró que Marcel «logró que la política económica del Gobierno siguiera un camino» tras la pandemia y una inflación desbordada, incluso «convenciendo a parlamentarios de que había malas políticas públicas». Destacó su involucramiento en la reforma a las pensiones, la modernización tributaria y el Bolsillo Familiar Electrónico.
• Para el diputado Jaime Mulet (FRVS), la salida de Marcel, al igual que la de Valenzuela, evidencia una «falta de conducción política en el área política del Gobierno», aunque reconoce la «capacidad del Gobierno en un área tan importante como es la hacienda pública». Mulet calificó la renuncia como una «pérdida importante para el Gobierno, para la estabilidad financiera del país, la perspectiva y la confianza».
• El diputado Rubén Oyarzo (PR) la consideró una «pérdida tremenda para este Gobierno porque es el único que le da estabilidad en el tema económico». Expresó preocupación por los «tiempos políticos» y la percepción de que «alguien no está viendo bien los tiempos en presidencia y en el Gobierno», lo que, a su juicio, es «grave».
• La diputada Gael Yeomans (FA) valoró su «buena gestión» y afirmó que el Ministerio de Hacienda «va a quedar en buenas manos» con la subsecretaria Heidi Berner, a quien describió como una «gran economista».
Según ha trascendido a eso de las 15 horas se realizaría un cambio de gabinete, hasta el momento La Moneda no ha informado si el cambio se circunscribirá a los dos ministros que ya renunciaron o si saldrán otros secretarios de estado.
