Y se conoció el rival de O’Higgins en la Copa Libertadores. En un sorteo telemático, el que pude apreciar en el Monasterio Celeste junto a directivos del club y prensa regional invitada, el desafío que deberá tomar el Capo de Provincia en febrero próximo se tomó con buenas sensaciones.
Mientras avanzaba la ceremonia en Asunción, el nerviosismo estaba a flor de piel pues, a medida que avanzaban los cruces, no aparecía el nombre de O’Higgins y en el bombo 1 estaban quedando los clubes brasileños y un colombiano.
Cuando salió a la luz el nombre de Botafogo, en otra llave claro está, hubo una especie de alivio generalizado pensando en la cuantía del rival y que, hace no mucho, disputó finales continentales y es uno de los grandes de Brasil. Hasta que, los encargados del sorteo, tomaron la bolita con el nombre de O’Higgins y la suerte estaba echada: Bahía, el rival.
Los del norte carioca para su fútbol son un club de mediana cuantía, catalogados como el “primer campeón” al ser monarcas en 1959 venciendo al mítico Santos de Pelé, pero para el resto del continente siempre son un hueso duro de roer ya que su primera presencia en la Libertadores fue en 1960. Ejerciendo localía en una de las zonas más hermosas de aquel país, Salvador de Bahía, el “Tricolor de Acero” será el escollo que el conjunto rancagüino deberá superar para seguir en carrera y asegurar, al menos, fase de grupos de Copa Sudamericana.
Y allá tendrá que ir el cuadro rancagüino a cerrar la serie una semana después de recibirlos en Rancagua. En el Arena Fonta Nova, estadio mundialista al igual que el Codelco El Teniente, se dirimirá la clasificación. Por eso, y como se dijo este jueves en Requínoa, hay que ir a competir, luchar y bregar por hacer historia.
Los hinchas de O’Higgins ya hacen planes, la fecha coincide con las últimas semanas de vacaciones -para quienes las toman en febrero- y es una opción precisa para, primero, conocer una de las bellezas de Sudamerica, y, segundo, para ilusionarse con el fútbol y con el Capo.
