«Por fin están todos»: memorial de la Tragedia del Humo incorpora a las últimas 62 víctimas

A 81 años de la mayor tragedia minera de la historia de Chile, El Teniente completó el memorial que recuerda a los 355 trabajadores fallecidos el 19 de junio de 1945. La ampliación incorpora 62 nombres que permanecían ausentes de la obra original, cerrando una deuda histórica con las familias de las víctimas.

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A 81 años de la Tragedia del Humo, considerada la mayor catástrofe minera de la historia de Chile y una de las más graves registradas a nivel mundial, El Teniente completó por primera vez el memorial que recuerda a las 355 víctimas fatales del desastre ocurrido el 19 de junio de 1945.

La ceremonia de conmemoración se realizó en el Cementerio N°2 de Rancagua y reunió a familiares de las víctimas, dirigentes sindicales, autoridades y representantes de Codelco División El Teniente. Sin embargo, el momento más significativo de la jornada estuvo marcado por la incorporación de 62 nombres que no figuraban en la estructura original del monumento, completando así el registro de todos los trabajadores fallecidos aquel día.

La intervención incluyó la ampliación del monolito existente y la instalación de nuevas placas conmemorativas para reconocer a quienes, pese a haber perdido la vida en la tragedia, fueron sepultados en otros lugares y no habían sido considerados en la obra original.

Una deuda histórica que finalmente fue saldada

El proyecto fue desarrollado por el jefe de Arquitectura de División El Teniente, Pablo Van Treek, junto al escultor Vicente Gajardo, quien trabajó una piedra de granito proveniente de la cantera de Lo Miranda. Las placas fueron elaboradas por el orfebre César Ortiz.

Carolina Merino, gerenta de Sustentabilidad y Asuntos Externos de Codelco División El Teniente, destacó la importancia de este momento para la memoria de la comunidad minera.

“Este hito es muy relevante porque, por fin, se completa el listado de los trabajadores que perdieron la vida en la Tragedia del Humo. Tenemos que mantener el compromiso de recordarlos y, como tenientinos, de mantener esta ceremonia viva”, señaló.

La ceremonia incluyó una presentación de la agrupación Pañuelos Urbanos, la lectura del poema Tragedia del Humo, una interpretación musical y un mensaje enviado por el obispo de Rancagua, monseñor Guillermo Vera.

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¿Qué fue la Tragedia del Humo?

La madrugada del 19 de junio de 1945, un incendio se produjo en el interior de la mina El Teniente. El fuego generó una gran cantidad de gases tóxicos y humo que se propagaron por galerías y túneles subterráneos, atrapando a cientos de trabajadores que desarrollaban sus labores en distintos sectores del yacimiento.

La emergencia provocó la muerte de 355 mineros, convirtiéndose en la mayor tragedia minera de la historia de Chile y una de las más graves registradas en el mundo.

El desastre marcó un antes y un después para la industria minera, impulsando profundas modificaciones en los sistemas de ventilación, las vías de evacuación, los protocolos de emergencia y las normas de seguridad laboral. Desde entonces, la Tragedia del Humo es recordada como un símbolo de la necesidad de proteger la vida de los trabajadores y mantener una cultura de seguridad permanente en las faenas mineras.

Cada 19 de junio, familiares, trabajadores y la comunidad de El Teniente conmemoran a las víctimas, manteniendo viva la memoria de quienes perdieron la vida en uno de los episodios más dolorosos de la historia de Rancagua y de la minería chilena.


El accidente que cambió para siempre la minería chilena

Las consecuencias del desastre impulsaron importantes cambios en los estándares de seguridad minera, especialmente en materias de ventilación, evacuación y almacenamiento de materiales.

Héctor Araya, gerente (i) de Gestión de Personas de División El Teniente, recordó que las lecciones aprendidas tras la tragedia siguen plenamente vigentes.

“Esta tragedia implicó cambios muy importantes en materia de ventilación, accesos y almacenamiento de materiales. Generó un cambio mayúsculo en la gestión de seguridad y en la operación de la mina. Lo más importante es no olvidar y mantener viva su memoria”, explicó.

El recuerdo que sigue vivo entre las familias

Entre los asistentes estuvieron hijos e hijas de trabajadores fallecidos, quienes cada año participan en la ceremonia para rendir homenaje a sus seres queridos.

Eliana Riquelme Campos, de 85 años, perdió a su padre cuando tenía apenas cinco años. Emocionada, valoró que las nuevas generaciones sigan conociendo la historia de quienes murieron trabajando en la mina.

“Siempre son muy lindas estas ceremonias, se deben seguir haciendo. Yo siempre vengo a recordarlo. Quiero que la gente que trabaja se cuide y tenga mucho cuidado”, expresó.

Por su parte, Héctor Bernardo Gutiérrez, de 84 años, hijo de una de las víctimas, sostuvo que la conmemoración representa un acto de justicia y reconocimiento.

“Es muy grato que las personas recuerden este día y el sacrificio que hacían nuestros viejos para mantener a sus familias. Por eso me alegra que se haga esta ceremonia, porque es un reconocimiento a quienes entregaron todo por los suyos”, afirmó.

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Seguridad: la principal herencia de la tragedia

Desde la representación de los trabajadores, Amador Pantoja, presidente del Sindicato Unificado Sewell y Mina, destacó que el legado más importante de la Tragedia del Humo sigue siendo el compromiso permanente con la seguridad laboral.

“La seguridad es del día a día. Este hecho cambió la forma de entender la seguridad en la minería y nos recuerda que debemos cuidarnos mucho más para regresar a nuestros hogares junto a nuestras familias”, indicó.

Hoy, ocho décadas después de aquella tragedia que marcó a generaciones de familias mineras, el memorial ubicado en el Cementerio N°2 de Rancagua reúne finalmente los nombres de las 355 víctimas. Un gesto que busca mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida en el trabajo y recordar que detrás de cada nombre existe una historia, una familia y un legado que sigue presente en la identidad de El Teniente, Rancagua y toda la Región de O’Higgins.

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