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Educación Previsional

Rodrigo Pérez, Jefe de la Unidad de Educación Previsional de la Subsecretaría de Previsión Social “La clave es tener información oportuna y eso implica involucrarse con estos temas desde una edad temprana”

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Además, dice el profesional, en el ámbito de la previsión social siempre es fundamental conocer los derechos y deberes. Así se abordan de “manera consciente las diferentes posibilidades que cada trabajador dispone durante su etapa laboral activa”.   

Gina Pérez Orellana

Fotos : Marco Lara

La historia laboral y el rendimiento de los ahorros de cada trabajador se vinculan directamente con el monto de la pensión que recibirá tras el retiro. Por ello es importante informarse sobre los resultados y efectos de la rentabilidad que reportan los fondos de pensiones. Así lo explica Rodrigo Pérez, jefe de la Unidad de Educación Previsional de la Subsecretaría de Previsión Social, quien destaca que para tomar buenas decisiones al momento de jubilar siempre se deben conocer las diversas alternativas.

En esta entrevista con El Rancagüino, el profesional también detalla los pasos a seguir por los trabajadores que deciden pensionarse. De igual modo, profundiza en los tipos de pensión y, sobre todo, hace hincapié en que se deben considerar las expectativas de vida existentes en Chile, por el directo impacto de estas en el monto de la pensión.

A las mujeres mayores de 50 años y a los hombres mayores de 55 les restan 10 años para jubilar. ¿Qué les recomienda para su pensión?

Es muy importante entender que la pensión de vejez es un proceso en el cual la historia laboral del trabajador va a estar vinculada directamente con sus ahorros previsionales y las rentabilidades que estos obtuvieron a través del tiempo. Cuando hablamos de un pre pensionado, nos referimos a las personas que están, precisamente, a 10 años de cumplir la edad legal para el retiro laboral, que es a los 60 años para las mujeres y a los 65 años en el caso de los hombres. La recomendación, en esta etapa, es tener claras las posibilidades disponibles, especialmente respecto a las diferentes modalidades de pensión.

No es lo mismo pensionarse con Retiro Programado, que lo paga la AFP, que a través de una Renta Vitalicia, que se contrata con una compañía de seguros.

Muchas veces el trabajador que ha presentado menor participación, y con esto menos ahorros previsionales, sólo podrá optar al Retiro Programado; por lo tanto, es importante insistir en que esta decisión siempre va a ir de la mano de elementos asociados a la trayectoria laboral personal, que son de larga data, los que además deben ser complementados con factores como la composición del grupo familiar, la edad de la o él cónyuge, la cantidad de hijos con potencial derecho a pensión de sobrevivencia y, por cierto, la cantidad de ahorros que haya generado el trabajador.

La rentabilidad acumulada en el tiempo y los propios ahorros generados son los elementos clave. Estos últimos podrán ser complementados con alternativas voluntarias que pueden tener un impacto importante, obviamente para quienes tienen la capacidad de un ahorro adicional. Por otro lado, es importante también mencionar que para quienes no han tenido condiciones de ahorro ideales, existen algunos beneficios estatales que mejoran las condiciones y montos de una futura pensión de vejez, particularmente para el 60% de la población más vulnerable.

¿En este último caso se refiere a los beneficios del Pilar Solidario?

Efectivamente. El Pilar Solidario, que está destinado al 60% más vulnerable de la población, tiene dos vías de acción. Una es la Pensión Básica Solidaria, a la que pueden acceder personas que no tienen derecho a pensión en ningún régimen previsional. La otra es el Aporte Previsional Solidario, que es un complemento en dinero de la pensión que el trabajador obtiene producto de los propios ahorros previsionales generados durante su vida laboral. Para acceder a este último, que es una herramienta que incrementa y mejora la pensión propia, se deben cumplir algunos requisitos asociados a focalización, como son residencia en Chile y tener 65 años cumplidos, independiente de si el beneficiario es hombre o mujer.

Como vemos, la clave es tener información oportuna y eso implica involucrarse con estas temáticas desde una edad temprana. Además, siempre será fundamental conocer nuestros derechos y deberes y, con esto, abordar de manera consciente las diferentes posibilidades que cada trabajador tiene disponibles durante su etapa laboralmente activa. Lo anterior debe ser analizado en función de cada situación particular; eso implica conocer los alcances de nuestra situación contractual, nuestra capacidad de ahorro, el grupo familiar y la edad, entre otras variables.

Ahora bien, por parte de los empleadores será fundamental que estos asuman un rol activo en el proceso de acompañamiento, especialmente para sus trabajadores que están ad portas del retiro.

¿Cuáles son los requisitos para que una persona pueda pensionarse de manera anticipada?

En la actualidad la normativa establece criterios un poco más exigentes respecto de los que existían antes de la reforma previsional de 2008 (Ley  20.255). Antes de este cambio legal era un poco más fácil acceder anticipadamente a la pensión de vejez. El legislador, frente a un escenario en el que muchos trabajadores que optaron por esta alternativa en el pasado hoy presentan montos bastante disminuidos de pensión, o que incluso han agotados sus saldos, se redefinió la manera de acceder a la pensión anticipada, tratando de asegurar montos y proyecciones del beneficio en el tiempo.

Hoy, el foco para acceder a una pensión de vejez anticipada está en dos requisitos. Uno es que el monto de la pensión proyectada con los ahorros del trabajador debe ser igual o superior al 80% de la Pensión Máxima con Aporte Solidario (PMAS) vigente a la fecha de la solicitud, que a junio de 2019 es de $317.085. El otro requisito es que el monto de la pensión debe ser igual o superior al 70% del promedio de los ingresos del trabajador en los últimos 10 años.

Adicionalmente, siempre será bueno recordar y considerar que la expectativa de vida es un factor clave que incide directamente a la hora de calcular nuestra pensión. En Chile la expectativa de vida hoy alcanza a los 84 años en los hombres y 89 en las mujeres, y eso tiene un impacto directo en el monto final de la pensión, pues este disminuirá dado que un mismo ahorro debe cubrir una mayor cantidad de años.

¿Qué son los multifondos?

En esto es importante tener claridad sobre qué se hace con los ahorros de los trabajadores. Las AFP los invierten en instrumentos que se transan en los mercados financieros y de capitales, como acciones de empresas, que si bien pueden tener más retornos son también más riesgosos por lo volátiles y sensibles a acontecimientos económicos o sociopolíticos. Por ejemplo, una caída en las bolsas de Estados Unidos o de China podría afectar el valor que tienen las acciones y eso impactar negativamente en las inversiones de los fondos más riesgosos. Las AFP también pueden invertir los ahorros en otros instrumentos de menor riesgo, como son los bonos de deuda o depósitos a plazo, en cuyo caso las rentabilidades pueden ser más acotadas pero también más estables en el tiempo.

Ahora bien, existen cinco multifondos que se diferencian según su exposición al riesgo; es decir, se distinguen de acuerdo a si están invertidos en mayor o menor proporción en acciones. Estos fondos se denominan alfabéticamente desde el A, que es el más riesgoso, hasta el E, que es el más conservador. Este sistema de portafolios de inversión está diseñado para generar rentabilidad con más o menos riesgo, según el tiempo que le resta al trabajador para su retiro del mercado laboral. Conforme más cerca estemos del fondo E, se entiende que estos ahorros son más seguros: exhiben rentabilidad menor, pero con menos riesgo.

¿Es recomendable que una persona mayor de 55 años se cambie?

La recomendación general indica que mientras más joven es el trabajador, más cerca debe estar del fondo A, pues ante volatilidades o eventuales caídas en los mercados dispondrá de tiempo para una recuperación. En tanto, en la medida que una persona se acerca a la edad de jubilación, debe estar más cerca del fondo E, dado que estará protegiendo sus ahorros al considerar que el tiempo para recuperarse ante volatilidades será menor.

De todos modos, siempre el trabajador va a poder decidir y modificar donde quiere invertir su ahorro previsional. No obstante, ya después de los 51 años en el caso de las mujeres y posterior a los 55 en los hombres, claramente la recomendación es proteger los ahorros en los fondos menos riesgosos.

– ¿Cuáles son los trámites que debe realizar una persona que desea pensionarse?

Lo primero que debe hacer es acercarse a su AFP, que es la institución que administra sus ahorros, y solicitar un certificado de saldo. También debe pedir un documento que se llama Sistema de Consultas y Ofertas de Montos de Pensión (Scomp), que arroja una serie de propuestas de pensión, simulando montos a percibir según las diferentes modalidades. Con estos datos el trabajador podrá comparar y elegir.

¿Cuáles son las modalidades de pensión?

Existen cuatro modalidades, pero son dos las principales. Una es el Retiro Programado; la otra, la Renta Vitalicia. En términos simples, el Retiro Programado consiste que, al momento de pensionarse, se retira mes a mes el ahorro acumulado en el tiempo. Con esta opción, que la paga la AFP, la persona sigue siendo dueño de sus ahorros y es común que en los primeros años el monto de su pensión sea más alta y que disminuya con el tiempo, pudiendo incluso agotarse. En caso de muerte, con esta modalidad los ahorros previsionales que no alcanzaron a entregarse a través de la pensión de vejez, podrán ser entregados como herencia a los beneficiarios legales del causante.

¿Y la Renta Vitalicia en qué consiste?

La Renta Vitalicia se contrata con una compañía de seguros, entidad que pagará la pensión. Si bien en este caso la AFP traspasa los ahorros a la compañía de seguros, perdiendo el trabajador la propiedad de los ahorros, este asegura una pensión en UF hasta que fallezca. Al ser en UF el monto se reajusta por IPC, sin perder valor real.

¿Cuáles son las dos modalidades restantes?

Son variaciones o híbridos de las modalidades de Retiro Programado y Renta Vitalicia. Una es la Renta Temporal con Renta Vitalicia Diferida y la otra es la Renta Vitalicia Inmediata con Retiro Programado. En los cuatro casos, las ofertas respectivas se pueden conocer en el informe del Scomp, que ayuda a tomar la mejor decisión.

Ahora bien, una vez tomada la decisión, se debe tramitar la pensión. Lo que no debiese demorar más de 60 días en promedio.

Es importante destacar que no existe obligación de pensionarse inmediatamente cumpliendo la edad legal. Quienes pueden y así lo deseen, podrán seguir trabajando más allá de la edad legal de retiro, que es de 60 años en el caso de las mujeres y de 65 en el de los hombres.

– ¿Cuáles son los criterios a considerar para elegir una modalidad de pensión?

La recomendación es analizar con calma lo que ofrece el Scomp y, según estas propuestas, definir la opción más conveniente. Es muy importante no guiarse sólo por los montos finales de cada propuesta; además, se sugiere considerar las garantías y riesgos de las diferentes instituciones que hacen las ofertas y recordar que no se está obligado a elegir a la misma AFP que administra los ahorros.

Si bien el Scomp parece un documento complejo, cualquier persona puede analizarlo. Pero en caso de necesitar ayuda, se puede recurrir a un asesor previsional. Si bien esto tiene un costo asociado, estas asesorías están normadas mediante un registro nacional que agrupa a los asesores certificados para acompañar en este proceso.

– ¿Qué pasa si los fondos no alcanzan para una pensión mínima?

En este caso hay que distinguir dos situaciones. Existe, por ejemplo, el caso de las personas que han trabajado de manera informal o no remunerada, que llegan a los 60 años sin ahorros. Son personas que no tienen participación formal en el sistema. Tienen $ 0 ahorrado y la alternativa para ellos es la Pensión Básica Solidaria, que como explicaba es un beneficio estatal que a junio de 2019 alcanza un monto de $107.304.

Otro caso es que pudiendo existir ahorro, este financia una pensión menor al monto de la Pensión Máxima con Aporte Solidario (PMAS), que hoy es de $317.085. Estos pensionados de vejez podrían optar a un complemento estatal, el Aporte Previsional Solidario. En ambos, las personas deben cumplir ciertos requisitos, el principal es pertenecer al 60% de la población más vulnerable.

Los otros requisitos son tener residencia en Chile por 20 años, desde los 18 años de edad, de forma continua o discontinua. Luego, una vez cumplidos los 65 años sea hombre o mujer, acercarse al Instituto de Previsión Social (IPS) con su cédula de identidad.    

Educación Previsional

El sistema previsional y los trabajadores independientes

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Nuestro suplemento numero cinco es un espacio de Educación Previsional en el que puedes conocer diversa información útil para aumentar tu pensión o utilizar los beneficios sociales del sistema previsional chileno . Esta iniciativa es ejecutada por Diario El Rancagüino y financiada por el Fondo para la educación previsional (FEP) #FEP2019 , administrado por la Subsecretaria de Previsión Social del Gobierno de Chile.

Mas informaciones en http://Previsionsocial.gob.cl



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Educación Previsional

Tatiana Ramírez, directora IPS O’Higgins: “Cotizar es una seguridad para el trabajador y su familia”

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 – Aunque a veces existen limitaciones, la autoridad regional destaca que cotizar implica ahorrar para la vejez, tener coberturas en caso de invalidez, muerte, enfermedades y accidentes laborales o contingencias médicas de origen común.

Gina Pérez

Fotos: Marco  Lara

De acuerdo a sus realidades políticas y económicas, los países crean sistemas de seguridad social que protegen a los trabajadores y sus familias ante diversas contingencias que merman o imposibilitan la generación de ingresos, como enfermedades y accidentes de origen común y laboral, cesantía, invalidez, muerte y vejez. Si bien estos mecanismos pueden contar con aportes estatales o de las empresas, una contribución importante a su financiamiento lo entregan los propios trabajadores a través de las cotizaciones previsionales. Por medio de estas, acceden a los distintos regímenes de previsión social y sus beneficios.

No obstante, la cobertura de estos sistemas no siempre es completa, dando lugar a que existan grupos expuestos a menores niveles de protección. Diversas circunstancias se conjugan para ello. En el caso, diversas encuestas y estudios dan cuenta del desconocimiento que existe en la población respecto a los regímenes previsionales y su funcionamiento, en particular del sistema de pensiones. Esto, a su vez, genera distancia entre estos segmentos y los mecanismos de protección.

En ese sentido, la directora del Instituto de Previsión Social (IPS) de la Región de O’Higgins, Tatiana Ramírez, explica que “hoy las personas están lejanas de lo que es el sistema de previsión y seguridad social. La gente antigua era más responsable, tenía sus libretas al día; hoy hay mucha desinformación y despreocupación al respecto”.

“La previsión social es algo que nos acompaña toda la vida. Hay muchos beneficios asociados”, destaca Ramírez. Añade que, “concretamente, el estar cotizando significa reunir un fondo de pensión para la vejez; tener un seguro en caso de invalidez y sobrevivencia; recibir pago de cargas familiares cuando corresponda; tener cobertura de salud para el trabajador y sus cargas familiares; derecho al pago de licencias médicas y a pre y posnatal; a un seguro ante la eventualidad de un accidente laboral o una enfermedad profesional”. Y agrega: “Por lo tanto, cotizar es una seguridad para el trabajador y su familia”.

El desconocimiento del sistema y los beneficios no es la única causa que determina una mayor o menor protección de algunos grupos de la población. El trabajo informal o prácticas como la subcotización también inciden.

De igual modo, aspectos socioculturales afectan la presencia en el mercado laboral de ciertos segmentos de la población, como el femenino, impactando en el ámbito previsional. Por ejemplo, persiste la existencia de roles no compartidos con los hombres, como el cuidado de hijos y adultos mayores o labores domésticas. De hecho, la participación de la mujer en el mundo del trabajo fue de 49,8% en el trimestre marzo-mayo y se compara con el 69,9% de los hombres, de acuerdo al último informe de empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esto, por cierto, tiene un correlato en la densidad de cotizaciones (proporción entre el tiempo cotizado y el tiempo de afiliación al sistema), en el monto ahorrado y en las pensiones finales.

Mapa previsional de O’Higgins

En particular, el mapa previsional en la Región de O’Higgins está compuesto por alrededor de 530 mil afiliados al sistema, indica la directora regional del IPS.  

De ese total, entre el 55% y el 60% cotiza cada mes. Es más, en marzo fueron unos 290 mil los cotizantes efectivos. “Eso da luces de que entre el 55% y el 60% de los trabajadores afiliados al sistema (en O’Higgins) presenta cotizaciones; la diferencia restante no ha cotizado y eso no es menor. Las razones son variadas; entre ellas, prima la discontinuidad laboral”, dice Ramírez.

En línea con lo anterior, la actividad agrícola es de las más importantes en O’Higgins. Esto conlleva la existencia de fuentes laborales de carácter estacional y, por tanto, con trabajadores que presentan lagunas previsionales en el sistema de pensiones. Esta realidad afecta al momento de jubilar, debido a que impacta en los montos ahorrados.

“El trabajo esporádico agrícola de la región hace presentar lagunas previsionales y muchos trabajadores no puedan cotizar regularmente”, sostiene Ramírez.

En tanto, al desagregar por sexo la cifra de cotizantes efectivos (290 mil), el 60% corresponde a hombres, mientras que las mujeres representan el 40%.

“La insatisfacción viene porque el monto de las pensiones no es suficiente y es necesario que haya una mejora. Hay consenso en que el empleador también aporte a la cotización; eso haría que los fondos se incrementen. Es absolutamente imprescindible que existan cambios y mejoras en el sistema”, dice Ramírez. Y añade que la reforma previsional que actualmente se discute en el Congreso permitirá “avanzar en este importante tema para todos los chilenos”.

IMPACTO DE LA NUEVA LEY DE HONORARIOS

Otro grupo en el que se observaban falencias en su cobertura eran los trabajadores que emiten boletas de honorarios, pues no estaban obligados a cotizar. Sin embargo, eso cambió desde este año con la entrada en vigencia de la Ley 21.133. Dicha norma, con gradualidad, introduce a esos trabajadores en la obligación de cotizar. Así, y con cargo a la retención tributaria del 10% del monto de las boletas que efectúa el Servicio de Impuestos Internos (SII), se incorporan a todos los regímenes de previsión social.

Para esto la legislación contempló dos formas. Una destina el total de la retención al pago de cotizaciones del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, el Seguro Sanna, salud común (Fonasa o Isapre) y ahorro para pensiones. La otra opción contempla aportes menores a salud y pensiones, los que irán aumentando con gradualidad hasta completar el total. La primera alternativa no da lugar a devolución; la segunda, en tanto, sí permite obtener una parte de esta.

“Esta Ley integra a trabajadores que por años no han estado adscritos al sistema, y que ahora, a partir de la Operación Renta 2019, están obligados a cotizar. Esta cifra siempre ha sido bajísima, y es por eso que creo que es una medida importante que los trabajadores a honorarios se incorporen, ya que les da igualdad de condiciones y es lo que corresponde”, explicó la directora del IPS de la Región de O’Higgins.

Agregó que la “obligatoriedad fue necesaria, ya que anteriormente la ley permitía que la gente se incorporara al sistema de forma voluntaria, pero eso no dio resultado. Es más, se tuvo que postergar dos veces la obligatoriedad de esa ley anterior”.

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Educación Previsional

Mónica Titze, asesora de la Subsecretaría de Previsión Social : “Estamos ofreciendo a los trabajadores a honorarios seguridad social que no tenían”

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– La experta previsional profundiza en los alcances de la ley que estableció un nuevo mecanismo obligatorio y gradual de cotización para incorporar a los trabajadores que emiten boletas de honorarios a los distintos regímenes previsionales.

Gina Pérez- Fotos Marco Lara

La incorporación de los trabajadores a honorarios a la protección social no es una anécdota. Gracias a esta política pública, que involucra, por un lado, el pago de las cotizaciones para los regímenes previsionales y, por otro, el acceso a las coberturas y beneficios que cada uno entrega y que son los mismos de los que gozan los trabajadores dependientes.

La mecánica definida para este proceso contempla el pago de las cotizaciones en la Operación Renta de cada año, con cargo a la retención tributaria que efectúa el Servicio de Impuestos Internos (SII) y que asciende hoy al 10% de cada boleta, guarismo que aumentará gradualmente hasta llegar a 17% en 2028, para así cubrir, en el siguiente orden de prelación, las cotizaciones de todos los regímenes previsionales: Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS); el Seguro de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales (ATEP); Seguro para el Acompañamiento de Niños y Niñas que padecen una enfermedad grave (Ley Sanna); salud común (Fonasa o isapres) y ahorro para pensiones.

“Lo importante es que le estamos ofreciendo a los trabajadores a honorarios seguridad social que hoy no tenían”, dice sobre esta nueva normativa Mónica Titze, asesora de la Subsecretaría de Previsión Social. No obstante, la experta sostiene que aún son muchos los que se resisten a participar destinando recursos para pagar su seguridad social: “Lo cierto es que hoy el trabajador dependiente lo hace de manera obligatoria y, por lo tanto, el trabajador independiente que emite boletas de honorarios también debe hacerlo”, agrega en entrevista con El Rancagüino, en la que profundiza sobre el nuevo escenario para los trabajador a honorarios y los beneficios que tienen al cotizar.

Cuando hablamos de trabajadores de honorarios, ¿a quiénes nos referimos?

Los trabajadores a honorarios son aquellos que emiten boletas a honorarios. Así de simple.

De este grupo de trabajadores, ¿quiénes deben cotizar?

Hoy deben cotizar los que emitieron boletas a honorarios en 2018 y eso será sucesivamente por Ley. Para esta obligación se debe tener una renta anual equivalente a más de cinco ingresos mínimos mensuales, que para este año es cerca de 1 millón 440 mil pesos. Así, también quedan fuera de esta obligación los hombres que al 1 de enero del 2018 ya tenían 55 años y las mujeres que tenían 50 años.

¿Cuáles son las ventajas que tienen los trabajadores a honorarios al incorporarse a este sistema previsional?

Obviamente, acceder a todos los beneficios de la seguridad social que tienen los trabajadores dependientes: tener derecho al Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, al de Accidentes del Trabajo, a la Ley Sanna, también acceso a salud  y obviamente ahorrar para las pensiones.

En el caso de un trabajador dependiente que también da boletas, ¿debe cotizar por el total de sus ingresos?

La obligación es complementar el tope imponible. Igual que un trabajador dependiente, eso es UF 79,2. Si se ha cotizado por menos que eso se deberá llegar al tope imponible.

¿Cómo debe incorporarse un trabajador independiente al sistema previsional y poder obtener todos los beneficios que tienen los dependientes?

Hoy los trabajadores pueden optar, y podrán hacerlo en los próximos diez años, por la cobertura total o parcial. En caso de optar por la cobertura total, ésta les cubre todas las cotizaciones para el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia, para la Ley de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, para la Ley Sanna, para salud y sólo queda pendiente para el ahorro de pensiones, porque la retención del 10% no alcanza para cubrir el total de las cotizaciones previsionales. Esto último se logrará cuando se pague con la retención de 17%.  

¿Cómo se pueden incorporar al sistema los trabajadores independientes que no dan boletas de honorarios?

Desde 1981 existe en la ley la calidad de “independiente voluntario”, que es el trabajador no formal y que no tiene boleta de honorarios, quienes pueden declarar una renta presunta. De esta forma, pueden acceder tanto a la AFP, salud, Ley de Accidentes del Trabajo, Ley Sanna, de la misma forma que acceden los trabajadores dependientes y, también hoy en día, los independientes a honorarios.

Este “independiente voluntario”, además, puede reconocer sus cargas familiares, recibir asignación familiar y, por lo mismo, recibir el Aporte Familiar Permanente (ex Bono Marzo). Es decir, se les dan todos los beneficios de los trabajadores que cotizan, ya sea de manera obligatoria o voluntaria.

Mencionó que la retención actual de 10% no cubrirá en un comienzo las cotizaciones de todos los regímenes previsionales. ¿Cómo funciona la gradualidad del sistema?

La retención que afecta hoy a las boletas es el 10% y las cotizaciones son el 18%. Por lo tanto, no se alcanzan a cubrir todas las áreas. La ley establece que para pensiones se paga sólo el remanente, de forma tal de no generar deuda, y para poder cubrir todos los pagos, se ha prevenido que el porcentaje aumente de forma gradual hasta llegar al 2028 al 17%.

Un trabajador a honorarios que recién comienza a cotizar, ¿puede elegir su AFP?

Hoy en día las personas que se incorporan al sistema de pensiones no pueden elegir una AFP. Por ejemplo, el próximo año las personas que ingresen al mercado laboral y que estén obligadas a cotizar como independientes serán incorporadas a la AFP Uno, que luego de adjudicarse la última licitación de nuevos afiliados (con la menor comisión de la industria), comenzará a operar el 1 de octubre de este año.

¿Un trabajador a honorarios tiene derecho a solicitar licencia médica?

Si, una vez recibida su licencia médica, el trabajador deberá llevarla a la institución de salud (Fonasa-Isapre) correspondiente para que le paguen el subsidio.

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