Fernando Ávila Figueroa.
Será una festividad religiosa diferente la de este año 2020 en la localidad de Pelequén. Sin fieles presentes, sin la tradicional feria que se ubica a lo largo y ancho de la principal Avenida del pueblo, y con misas virtuales. Es que la pandemia le ha cambiado la cotidianeidad a todos, y el fervor religioso no ha estado ausente. No en vano este 2020 la tradicional Fiesta de La Tirana en el norte de Chile, vio como los fieles no pudieron llegar a saludar a la Reina del Tamarugal, situación que se repetirá este mes de agosto con Santa Rosa de Lima.
Es así como el santuario se prepara para lo que se viene este 30 de agosto, donde cada año se celebra a su Santa con un nutrido programa de actividades, que en esta oportunidad tendrán la característica de ser no presenciales, sino a través de la redes sociales y radios en los hogares de cada uno de los fieles.
Producto de las medidas sanitarias dictadas por las autoridades con el fin de cuidar a la población evitando contagios, este año no se verá llegar a miles de peregrinos que quieran demostrar su devoción a la santa. Es por ello que se ha invitado a celebrarla en la intimidad de cada uno de sus hogares, siguiendo las transmisiones que se realizarán en las distintas plataformas digitales.
De acuerdo con lo señalado por el párroco de Pelequén y rector del santuario, Padre, Juan Carlos Farías, se ha elaborado un programa participativo, que implica el rezo de una Novena, misas transmitidas telemáticamente, una vigilia, entre otras actividades. Con respecto a los fieles que quieran pagar sus mandas, se les pide que lo hagan en oración y sin salir de sus casas, en ese contexto, se les sugiere que hagan un altar familiar en el cual pongan la imagen de la santa y puedan rezar su oración.
Además, indica el sacerdote, se debe recordar que al santuario no sólo se puede ir el 30 de agosto, sino también durante el año, cuando las condiciones sanitarias sean más adecuadas. En cuanto a las ofrendas económicas pueden ingresar a la página web del santuario para entregarlas.
Cabe recordar que el municipio de Malloa ya había anunciado la suspensión de la tradicional feria comercial con meses de anticipación, ya que en el concejo municipal se analizó la situación de los permisos municipales de la festividad de Santa Rosa de Pelequén. “La realidad que estamos viviendo con esta pandemia nos impide entregar los respectivos permisos. Se acordó por unanimidad del concejo no entregar ningún permiso comercial. Es lamentable porque esta fiesta se celebra desde tiempos muy antiguos, nosotros como municipio sólo nos limitamos a suspender la actividad económica”, dijo el alcalde.
El alcalde de Malloa, Arturo Campos, añadió que ya envió un oficio a la Intendenta sobre lo que será la festividad, agregando que será este martes donde habrá una reunión entre todos los organismos que participan de esta festividad para que así los servicios se enteren de los cambios existentes debido a la pandemia. El alcalde es de la idea de que por lo menos en Pelequén se disponga de cordones sanitarios, con el fin de evitar aglomeraciones de posibles fieles que puedan llegar.
Confirmó que la festividad será de manera virtual, pero enfatizó que se debe buscar la forma de implementar un control o cordón sanitario para evitar posibles nuevos contagios. Sobre el tema, el Jefe de la Defensa Nacional en la Región, General, Jorge Jacque, adujo que la determinación adoptada para Pelequén será dada a conocer luego de que se reúna con todos los servicios involucrados.
ALGO DE HISTORIA
La devoción a Santa Rosa de Lima en Pelequén ha estado presente por más de 130 años. La imagen llegó en 1840 de manos de un inmigrante peruano y siempre ha sido reconocida como milagrosa por quienes la recibieron. Es una imagen pequeña de madera vestida con los colores blanco y negro del hábito de la Orden de los Dominicos y así la vemos actualmente en el Santuario. Fiesta de Santa Rosa de Lima en Pelequén
Con el correr de los años, el primer obispo diocesano, monseñor, Rafael Lira Infante, en vista del crecimiento de la devoción gestionó la compra de una imagen más grande en España. Llegó entonces una hermosa estatua de la santa de madera policromada, de un metro y medio de alto, con el niño Jesús en sus brazos y fue expuesta para la devoción de los fieles, pero -según se cuenta- no fue aceptada, porque no correspondía a la “santita” conocida por todos. Así, para la fiesta se repuso la imagen tradicional en el nicho central, donde sigue siendo venerada.
