Una situación crítica de insalubridad vive actualmente los vecinos de la Villa Las Cañadas, ubicada en la zona norte de Rancagua, producto de la invasión de roedores y plagas, que afecta la calidad de vida de sus habitantes, aunado a los malos olores que deben soportar durante todos los días.
Los residentes denuncian la presencia de ratas y ratones en sus hogares, además se ha generado malos olores y un ambiente insalubre, que atenta con la salud y el buen vivir de sus habitantes.
Dueños de casas han manifestado que la situación se ha vuelto insostenible, ya que están cansados de vivir con roedores en sus viviendas, donde ya no pueden dejar comida ni basura sin cubrir, y aun así, siguen apareciendo.
Entre las causas del problema se encuentra la escasa limpieza, donde se evidencia la acumulación de basura y desechos en las calles y patios de las casas; que atrae a estos animales.
Para Alexis Ramírez, vecino del sector, la rutina diaria se interrumpe abruptamente cuando cae el sol y explica que, la acumulación de aguas estancadas (que asocian a la actividad de una empresa cercana) genera el ambiente ideal para la reproducción de insectos.
«Cerca de las siete y media u ocho de la tarde, la plaga invade completamente la vecindad, generando que la gente se encierre. Ya no se pueden hacer rutinas de salir con niños o mascotas», relata Ramírez, quien además enfatiza el gasto económico que significa fumigar de manera particular, una solución que apenas dura un par de meses.

Impacto en la salud infantil
La situación más crítica la viven quienes colindan directamente con los potreros y canales de regadío, y es por ello que Elizabeth Rivera, describe un escenario desolador donde no solo los zancudos son el problema, sino también la aparición de ratones, arañas y moscas.
«Estamos como enjaulados», afirma Elizabeth, quien muestra con angustia el impacto en los más pequeños. «Tengo fotos de mi pequeña con el ojo hinchado; ha tenido que caer a la posta con suero en las manos producto de las picaduras. Si hubiésemos sabido que pasaríamos esto, ninguno habría comprado casa acá», afirmó.

La batalla contra los malos olores
A la plaga de insectos se suma una problemática ambiental persistente, como las emanaciones que los vecinos describen como «olor a alcantarilla» o aguas servidas.
Francisca Varas, residente de la calle Lago Azul, señala que estas emanaciones son intermitentes pero insoportables, extendiéndose por semanas.
«Nos dirigimos a la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), pero nos respondieron que no está dentro de sus facultades fiscalizar malos olores. Sin embargo, remitieron los antecedentes a la Seremi de Salud, quienes estarían requiriendo información a la empresa para determinar el origen de estos olores», explicó Varas.

Un llamado a las autoridades
Hasta el momento, la comunidad siente que sus reclamos han caído en oídos sordos. A pesar de haber acudido a diversas instancias, no han recibido una solución definitiva que les permita recuperar su calidad de vida.
Los vecinos de Las Cañadas hacen un llamado urgente a las autoridades de salud y medioambiente para que realicen una fiscalización en terreno y exijan medidas de mitigación a las empresas y predios colindantes (incluyendo una chanchería mencionada por los residentes), antes de que la situación derive en una crisis sanitaria mayor.
