“Vivimos con temor”: vecinos acusan robos e inseguridad en abandonado ex edificio de Fiscalía de Rancagua

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Preocupación e incertidumbre existe entre vecinos del sector céntrico de Rancagua donde se emplaza el antiguo edificio de la Fiscalía, en la intersección de calles Cáceres y Alcázar. Según denuncian los residentes, el inmueble abandonado se ha transformado con el paso de los años en un foco de inseguridad, favoreciendo el ingreso de desconocidos, robos y daños a propiedades colindantes.

De acuerdo con los vecinos, la edificación permanece desocupada desde hace cerca de una década. Durante ese tiempo, el deterioro de la estructura se ha hecho cada vez más evidente, situación que inicialmente derivó en el robo de materiales desde el interior del recinto y que hoy, afirman, se traduce en hechos más complejos que afectan directamente la tranquilidad del sector.

Paulo David Araya, vecino del lugar, explicó que una de las principales preocupaciones es que personas ingresan al edificio para posteriormente acceder a patios y viviendas cercanas.

“Si no nos protegemos nosotros, no nos podemos quedar esperando que alguien nos venga a proteger”, sostuvo.

El residente agregó que recientemente se habría registrado un nuevo episodio delictual.

“Hace un par de días se activó nuevamente con gente que vino armada. Ingresaron a la casa de los vecinos a robar”, afirmó.

Inseguridad permanente

Para quienes viven junto al inmueble, la situación se ha vuelto parte de la rutina. Ana Gloria Vargas, propietaria de una vivienda colindante, señaló que en diversas ocasiones personas han ingresado a su patio desde el edificio abandonado.

Uno de los últimos episodios involucró la sustracción de paltas desde árboles que se encuentran en su propiedad. Sin embargo, asegura que el problema de fondo es mucho más grave.

“Más que el tema de robar las paltas, es el tema de la inseguridad. Yo no puedo estar tranquila en la noche cuando estoy sola con mi mamá, una persona adulta mayor de 94 años”, expresó.

La vecina también denunció problemas derivados de la falta de mantención del inmueble. Según indicó, durante los días de lluvia el agua escurre entre ambas construcciones, afectando los muros de adobe de su vivienda.

“Tuve que poner en forma privada, sin ayuda de ellos, la solución a eso”, comentó.

Respecto de los responsables del edificio, aseguró que hasta ahora no han obtenido respuestas claras.

“No sé qué están esperando, que se incendie o que se venga abajo de a poco”, cuestionó.

Riesgo para peatones

Otro de los aspectos que inquieta a los residentes es el estado de la estructura y el peligro que podría representar para quienes circulan por el lugar.

Los vecinos afirman que durante los últimos años se han robado ventanas, marcos y distintos elementos del edificio, dejando partes de la construcción expuestas y materiales sueltos.

Hugo Yáñez, vecino del sector, advirtió sobre el riesgo de un gran ventanal que permanece instalado en altura.

“Si cae sobre una persona hasta la puede matar”, señaló.

A su juicio, la situación genera una sensación permanente de inseguridad.

“Es una inseguridad, una incerteza y un temor constante, tanto para los peatones que pasen por casualidad como para nosotros que somos los residentes de este sector”, manifestó.

Denuncias sin solución

Los residentes aseguran que durante las noches es frecuente observar movimiento al interior del edificio, presencia de luces y personas desconocidas, lo que mantiene en alerta a quienes viven en las inmediaciones.

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Asimismo, sostienen que el problema se suma a un deterioro más amplio del entorno, particularmente en calles como Cáceres y Estado, donde aseguran se han registrado distintos hechos de violencia en los últimos años.

Según relatan, han realizado llamados y denuncias ante Carabineros, pero afirman que las respuestas han sido limitadas debido a que el inmueble corresponde a una propiedad privada.

“Carabineros dicen que como es un edificio privado no pueden hacer nada. Si ellos hacen la denuncia, pueden actuar. Pero nosotros somos vecinos”, señaló Vargas.

Por ello, los residentes solicitan que los propietarios o las autoridades competentes adopten medidas que permitan asegurar el cierre del recinto, evitar nuevos ingresos y definir un destino para la infraestructura.

“Queremos hacer esta denuncia pública a través de los medios de comunicación para poder establecer alguna solución”, expresó la vecina.

Por su parte, Paulo Araya advirtió que, de no intervenirse oportunamente, los problemas podrían seguir extendiéndose a otras viviendas del sector.

Desde la Dirección de Seguridad Pública informaron que han concurrido de manera permanente al lugar y que la intervención más reciente se realizó durante el fin de semana del 6 de junio, oportunidad en que personal municipal ingresó al inmueble acompañado por Carabineros.

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